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Bajo la lupa

Gran Bretaña permuta su post-Brexit por la geopolítica del Indo-Pacífico

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▲ Manifestantes pro Unión Europea y anti-Brexit protestan frente al Parlamento en Londres, el 13 de noviembre de 2018.Foto Afp
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i nos basamos en el célebre memorando Crowe que enuncia Kissinger en su libro On China –que desembocó en las dos guerras mundiales que instigó Gran Bretaña (GB) contra Alemania–, su salida de la Unión Europea (UE) mediante el Brexit se debe en gran medida a su rezagado desempeño geoeconómico ante Alemania que la vuelve a superar en más de un siglo. A GB le fascina liderar por lo que ya no tiene más cabida en una UE controlada por Alemania y Francia, sus añejos adversarios.

Ante el doble estrepitoso fracaso tanto de la dupla Obama/Hillary –presuntos instrumentos británicos de la banca Rothschild y su peón Soros– como de Trump, para descarrilar a China y sabotear la asociación estratégica de Moscú con Pekín, GB opta por una nueva geopolítica: incorporarse al concepto geoestratégico Indo-Pacífico.

Trump y Biden tienen el mismo objetivo hegemónico de EU, pero con diferentes métodos mercadotécnicos: dos caras de la misma moneda irrendentista de EU que elaboran los reportes del Pentágono que define a Rusia y China como “competidores (https://bit.ly/2UXS8Sx)”.

Ekaternina Blinova (EB), del influyente portal Sputnik, desmenuza la nueva geopolítica post-Brexit de GB en la región “Indo-Pacífico (https://bit.ly/2V03ANI)”, con base en un reporte del think tank británico conservador Policy Exchange (https://bit.ly/3fzC6aX).

El primer conservador británico, Boris Johnson, de los primeros en arrojar a Trump debajo del autobús, pretende regresar a GB como la reina imperial de los mares mediante una azorante inversión para los próximos 30 años de 32 mil millones de dólares con el fin de restaurar a la Royal Navy como la “más poderosa fuerza marítima de Europa ( Telegraph, 18/11/20)”. Su centralidad radica en que GB debe tener un mayor papel en la región Indo-Pacífico y en la necesidad de aliarse con EU para confrontar el ascenso de China. Su estrategia contempla la membresía de GB a los acuerdos de libre comercio en el Indo-Pacífico, específicamente a la agrupación TPP de la que se salió Trump (https://bit.ly/3pYhoX5), a la que quizá regrese Biden y vincularía a GB a más de 13 por ciento del PIB global como el tercer bloque comercial más grande del planeta. GB explotaría su expertise financierista volteando a ver de nuevo a Oriente y diversificando sus relaciones comerciales.

GB irrumpe sin ser un país de la región Asia-Pacífico, como lo son las otras tres entidades anglosajonas de EU/Australia/Nueva Zelanda. No es gratuito que el reporte de Policy Exchange haya sido divulgado siete días después al impactante anuncio del 15-RCEP (https://bit.ly/3nQqQKg), cuya columna vertebral lo constituye la trilateralidad de tres potencias geoeconómicas del noreste asiático: China/Japón/Sudcorea (https://bit.ly/2UWS4Th). En el más depurado estilo de la piratería británica, el reporte no oculta que la centralidad de la nueva estrategia de GB contará con la cobertura nuclear para su comercio asiático –como vulgar calca de las dos guerras del opio que le propinó a Pekín (1839-42 y 1856-60)– cuando el año entrante zarpe en el Indo-Pacífico su nuevo portaaviones HMS Queen Elizabeth, que Johnson califica como el más ambicioso despliegue militar de GB en dos décadas.

No hay comercio que valga sin blindaje nuclear. GB atraviesa de nuevo el Canal de Suez de donde se había retirado en 1968, cuando se consagró más a la financiarización de las plazas de Singapur y Hong Kong que le redituaban mucho más.

La dupla anglosajona de EU y GB suele operar como si no tuviera adversarios en frente y como si China y Rusia estuvieran mancos, pero tampoco comen lumbre a sabiendas de los revires o las represalias de Pekín con quien GB tiene lazos financieros (sic) significativos, aunque no dependa tanto como Australia del mercado chino.

Ante ese factible escenario, GB sopesa qué tanto su apoyo a la coalición anti-China sea de carácter simbólico (sic) cuando su desenlace dependerá primordialmente de las consideraciones geopolíticas cambiantes (sic). ¡Así ha operado siempre la pérfida Albión!

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