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EU: prácticas filonazis en mujeres migrantes
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na denuncia efectuada el lunes pasado ante la oficina de la estadunidense Oficina del Inspector General del Departamento de Seguridad Nacional dio cuenta de que en un centro de detención de migrantes, ubicado en Georgia, se habría practicado un alto número de histerectomías a mujeres migrantes, no autorizadas por las afectadas y sin ninguna justificación clínica. De confirmarse la versión (el presidente López Obrador informó que el hecho está siendo investigado por la embajadora de nuestro país en Estados Unidos, Marta Bárcena) estaríamos en presencia de otro aberrante ejemplo del tratamiento que la administración de Donald Trump da a las mujeres migrantes, con una nueva violación a sus derechos más elementales que en este caso reedita atroces operaciones médicas del nazismo.

El centro es administrado por una empresa privada, pero ésta opera bajo contrato con el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE por sus siglas en inglés), que es una institución gubernamental, y la denuncia fue canalizada a través de un informe presentado por varias organizaciones de derechos humanos en general y de los migrantes en particular. El documento está basado, principalmente, en el testimonio de una enfermera que trabajó en el citado centro migratorio, y que describió la situación imperante en éste como propia de un campo de concentración.

En tanto, más de 170 legisladores federales estadunidenses enviaron una carta dirigida al inspector general del Departamento de Seguridad Interna de su país exigiendo una investigación inmediata de los hechos y afirmando estar horrorizados por los reportes de las intervenciones, cuyo fin es extraer el útero de las mujeres, donde crece el bebé durante el embarazo.

La magnitud de esta agresión contra las migrantes representa un nuevo retroceso para un gobierno que separa por la fuerza a las familias, confina a niños en jaulas, convierte hoteles en centros de procesamiento y expulsión, y favorece la multiplicación de casos de Covid-19 a mitad de una pandemia que ha cobrado cientos de miles de víctimas en el país. Constituye, además, un oscuro recordatorio de añejas e indeseables prácticas llevadas a cabo en territorio estadunidense en épocas pasadas. Un estudio publicado en 2018 por el Instituto Smithsoniano, reveló detalles de las disposiciones eugenésicas aplicadas en California, por las cuales unos 20 mil hombres y mujeres hispanos, mexicanos en su mayoría, fueron esterilizados como medida para limitar la reproducción de la pobreza, ayudar así a la economía nacional y evitar la degeneración social, según sostenían los eugenistas con hitleriana convicción. De un examen del documento producido por el Smithsoniano, se desprende que muchas de las medidas eugenésicas aplicadas a mexicanas en ese nefasto periodo (entre 1919 y 1953) constituyen una de las fuentes donde abrevan los médicos del Centro Irwin, donde se habrían hecho las operaciones sin el conocimiento y mucho menos la autorización de las migrantes damnificadas.

No sorprende el fraudulento doble discurso de las autoridades de Washington, que se rasgan las vestiduras cuando alertan sobre la violencia en México o sobre la presunta violación a los derechos humanos cometida en naciones non gratas para la Casa Blanca, mientras cometen crímenes de lesa humanidad en su propia nación; pero resulta imperioso por un lado evidenciarlo ante el mundo y, por otro, denunciarlo ante los organismos internacionales para no cejar en el combate al racismo y la exclusión.