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Crimen de odio que cobró 23 vidas

Se cumple un año de la matanza en Texas contra la invasión hispana
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▲ Familiares de víctimas del tiroteo de hace un año en el Walmart de El Paso.Foto Ap
Corresponsal
Periódico La Jornada
Martes 4 de agosto de 2020, p. 25

Nueva York., Cerca de 50 hombres, mujeres y niños fueron asesinados o heridos en el ataque antilatino más letal en la historia reciente de Estados Unidos hace un año, un acto de odio considerado terrorista por algunos nutrido por la retórica oficial xenófoba que ha elevado la violencia racista en el país.

Hace un año, Patrick Crusius, un joven blanco de 21 años, armado con un rifle Ak-47, manejó unas 10 horas desde su hogar, cerca de Dallas, hasta El Paso, con el propósito explícito, según el mensaje que supuestamente redactó y subió a Internet, de frenar la invasión hispana de Texas y cuando fue detenido dijo a los policías que su objetivo era matar mexicanos. Al llegar, entró a un Walmart, donde en unos cuantos minutos mató a 22 personas (una más murió nueve meses después debido a las heridas), e hirió a 22. Nueve de los muertos eran nacionales mexicanos.

Hoy Crusius enfrenta 90 cargos, 23 de ellos por crímenes de odio. El fiscal distrital aseveró: este caso podría ser considerado un acto de terrorismo doméstico.

A lo largo del día se realizaron actos de conmemoración en El Paso, incluido el sitio de la matanza. En un parque cercano, un jardín de curación, se colocaron 23 siluetas decoradas con flores; en otro se formaron 23 círculos de veladoras. Varias organizaciones realizaron actos de homenaje en esa ciudad, tanto para recordar las vidas perdidas como para exigir justicia no sólo en torno al acusado, sino ante las políticas antimigrantes y xenófobas.

Hace un año, nuestra comunidad y la nación estuvieron consternados y desconsolados por el acto horrífico de terrorismo doméstico nutrido por el racismo y la xenofobia que mató 23 almas bellas, hirió a 22 y nos devastó a todos, declaró ayer la diputada federal Verónica Escobar, quien representa a ese distrito. Afirmó que con el dolor de este aniversario, los habitantes de El Paso debemos continuar enfrentando el odio con amor y confrontar la xenofobia tratando al extranjero con dignidad y hospitalidad. Se comprometió a continuar la lucha contra la violencia armada y las epidemias de odio que cunden en Estados Unidos.

Otros líderes latinos y de defensa de inmigrantes acusan que el discurso antimigrante y racista oficial nutrió el clima para lo que ocurrió en El Paso hace un año, y señalan que aunque no fue un atentado con bendición oficial, en cierta medida las órdenes provenían del presidente y sus aliados. “Había una narrativa muy poderosa proveniente del presidente de Estados Unidos… un discurso de racismo, xenofobia y supremacía blanca”, afimó Fernando Garcia, director de la Red Fronteriza por los Derechos Humanos, en entrevista con USA Today. Concluyó que el 3 de agosto no fue circunstancial, sino el resultado de la combinación del fácil acceso a las armas, la supremacía blanca y la retórica antimigrante del presidente Donald Trump.

Cuando el mandatario visitó El Paso unos días después, a pesar de un coro de líderes locales que le solicitaron que no llegara y otros que rehusaron reunirse con él, se negó a considerar cualquier medida para controlar la venta y el uso de armas de fuego (el rifle y más de mil municiones empleados por el acusado fueron compradas por Internet). Tampoco reconoció ninguna relación entre los hechos y la retórica xenófoba de su gobierno. A lo largo del día también decidió atacar a políticos demócratas en Texas.

Pero tal vez la imagen que provocó la mayor controversia fue una difundida en la cuenta de Twitter de Melania Trump durante la visita que hicieron al hospital en El Paso (aunque no se reunió con ninguno de los heridos ahí); en ella se ve a la primera dama sonriendo con un bebé en brazos; su esposo, el presidente, a su lado con una sonrisa y haciendo el gesto de pulgar arriba (o sea, todo bien). El bebé de dos meses, Paul, era huérfano, sus padres estaban entre los muertos en el tiroteo.

Críticos señalaron que el bebé fue trasladado de su hogar para servir de escenario a los Trump. Médicos en el hospital contaron que el magnate les platicó de cómo sus mítines habían sido más grandes que los del entonces candidato, originario de El Paso, Beto O’Rourke.

Mientras, no se ha avanzado en promover nuevas medidas para el control de armas en manos privadas por el gobierno federal, ni el estatal de Texas con el gobernador Greg Abbott, fiel aliado del presidente, cuya campaña electoral incluyó propaganda sugiriendo que los texanos podrían tener que defender la seguridad fronteriza con sus propias manos el día antes de la masacre, recuerda el Texas Tribune.

Trump, por su parte, no hizo mención del aniversario.