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Un día sin nosotras

Mujeres apoyaron el paro, pero sin abandonar tareas
 
Periódico La Jornada
Martes 10 de marzo de 2020, p. 33

Muchos pequeños comercios, personales o familiares, atendidos por mujeres, abrieron normalmente durante el paro Un día sin nosotras. Mientras, trabajadoras de limpia, seguridad privada, encargadas de farmacias y tintorerías dijeron que no pudieron ausentarse de sus trabajos porque dependen de sus ingresos diarios y les descontarían el día.

“Si faltar al trabajo solucionara el problema (violencia hacia las mujeres), creo que todas lo hubiéramos hecho; no sería como una opción, sino una obligación. Las mujeres que viven al día no pueden hacerlo, nadie se los paga. Siento que esa no es la solución, comentó Verónica, encargada de una farmacia.

Otras mujeres mencionaron que apoyaban la causa, pero no podían faltar porque vamos al día y un día de descanso es menos dinero o bien porque sus trabajos no se los permiten. Es el caso de las guardias de seguridad: Si yo hubiera tenido la opción de sumarme al paro, no vengo, pero no me preguntaron y por el tipo de empleo que tengo, es difícil, dijo Jaren Rodríguez, de 24 años, empleada en un supermercado.

En la calle Obrero Mundial se veían mujeres de diferentes edades en sus actividades cotidianas, lo mismo la señora que atiende el puesto de periódicos que las dependientas de la florería, la tintorería, fondas e incluso mujeres indígenas que venden dulces y cigarros en la calle.

En avenida Juárez, Madero, 16 de Septiembre e Independencia se apreció actividad de mujeres en juguerías, farmacias, inclusive en cafeterías y restaurantes, aunque en algunos establecimientos sólo laboraron hombres.

En cadenas de restaurantes, a pesar de tener pegadas calcomanías con las leyendas Estamos con quienes nos hacen gigantes, acompañada de un moño morado, más de la mitad de meseras trabajó.

Yo soy madre soltera, no puedo faltar ni un día; sí apoyo el paro, a ver si así hacen conciencia los hombres y nos respetan, comentó Lourdes Posada, costurera.

Cecilia Rodríguez Vargas, repartidora de comida de una cocina económica en el Centro Histórico, afirmó que para ella este lunes fue un día normal. Podemos trabajar y llevar la fiesta en paz, ahora se hace relajo, alarman a la gente, espantan a todo mundo. Yo sé que sí necesitamos respeto, pero también el respeto viene de nosotras mismas hacia nuestro trabajo.

Florencia Sebastián, vendedora de bolsas y artículos mexicanos, mencionó que tiene que trabajar diariamente para proveer alimento y educación a sus hijos, por lo que no participó en el paro laboral de mujeres.