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Desde otras ciudades

Los cocodrilos del Nilo son una vieja forma de sobrevivir para los nubios del sur de Egipto

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▲ Mamdouh Hasan posa orgulloso con un cocodrilo disecado, un gran atractivo turístico en esta región de Egipto.Foto Afp
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n su casa de la aldea egipcia de Gharb Soheil, a 900 kilómetros al sur de El Cairo, Mamdouh Hasan, de la etnia nubia, acaricia una cría de cocodrilo ante la mirada desconcertada de los turistas.

En esta pequeña localidad a orillas del Nilo no es nada inusual criar cocodrilos en casa, como hace Hasan, de 45 años. Es una tradición antigua entre los nubios, principal minoría étnica del país, entre el sur de Egipto y el norte del Sudán actual.

Los hombres capturan a los cocodrilos cuando son crías, y les gusta exhibirlos como signo de poder ante los curiosos, explica Abdel Hakim Abdo, un habitante de la aldea de 37 años.

Las tierras ancestrales de los nubios quedaron inundadas por las aguas del lago Nasser, creado a raíz de la construcción de la presa de Asuán, en 1971. Con 90 por ciento de sus superficie inundada, un gran número de nubios tuvo que abandonar las orillas fértiles del Nilo en dirección de la tierras áridas del sur, las grandes ciudades de Egipto o del golfo.

El Nilo forma parte de la identidad de los nubios (...) Todos los animales que viven en el río son considerados ángeles, asegura Abdo, sentado frente a la majestuoso caudal.

Gharb Soheil es heredera de esas costumbres milenarias y su manera de contribuir a preservarlas es mediante la cría de cocodrilos, lo que al mismo tiempo le supone un ingreso. En algunos portales de las callejuelas estrechas de esta aldea se pueden ver cocodrilos disecados, el señuelo para atraer a los turistas.

Los ejemplares de más edad pueden llegar a superar los siete metros de largo, pero Hasan tranquiliza a los más temerosos. Crecen a nuestro lado. Los alimentamos y los cuidamos. Con el tiempo pierden su agresividad.

Los nubios no son los únicos en Egipto que aman a esos reptiles. En tiempos de los faraones tenían rango de divinidad, y Sobek, dios reptil, protegía a los humanos de las crecidas y demás peligros del Nilo.

El templo de Sobek, situado en Kom Ombo, a 40 kilómetros al norte de Asuán, alberga todo tipo de representaciones de reptiles, grabados y varios ejemplares de animales disecados.

La técnica para disecar a los animales es una tradición que aún perdura en Egipto. Una práctica de la que se enorgullecen los habitantes de Gharb Soheil, que después de la muerte de sus mascotas las disecan. Primero hay que sacarles las entrañas, luego rellenarlos de paja o de aserrín para a continuación darles la posición que prefiera su propietario.

Sabemos que este cuero vale oro, pero no estamos dispuestos a vender la piel de nuestros cocodrilos, explica Hasan. Son nuestro orgullo.

Afp