Opinión
Ver día anteriorDomingo 27 de octubre de 2019Ver día siguienteEdiciones anteriores
Servicio Sindicado RSS
Dixio
 
Improvisados
Y

a vamos para el año y la curva de aprendizaje no parece dar resultados. Se están improvisando soluciones a las dos grandes crisis de este primer año de gobierno: la migratoria y la de seguridad.

Los dos temas se conectan, porque un planteamiento básico y repetido hasta la saciedad por López Obrador es el de las causas. Que hay que atacar las causas para poder solucionar los problemas de la migración centroamericana y de la violencia en México.

Si bien es un planteamiento lógico y hay que atender las causas, el desborde llega por la coyuntura y arrasa con todo lo planeado, a corto, mediano y largo plazos.

El tema migratorio ha sido descuidado totalmente, siendo una de las problemáticas fundamentales del siglo XXI, no sólo de México, sino a escala global.

Hay que reconocer que los gobiernos panistas le pusieron mayor atención al tema y colocaron gente capaz en puestos claves. El intento fallido de Fox y Castañeda de lograr un acuerdo migratorio, la famosa enchilada completa era una reforma migratoria integral, muy bien pensada y favorable a México, a los mexicanos en el exterior y también a Estados Unidos. Se rompió con la inercia de décadas, de no hacer ni proponer nada, de la llamada política de la no política. Del acuerdo migratorio actual, mejor no hablar y menos aún comparar, porque son tiempos diferentes.

Durante el gobierno de Calderón, finalmente se logró la Ley de Migración, que fue un avance, de no tener casi nada legislado. Fue incompleta, pero se avanzó conceptualmente. La ardua tarea del reglamento de la ley le tocó a Gustavo Mohar que pudo sacarla adelante a marchas forzadas. También se creó la Unidad de Política Migratoria, que por fin tiene las estadísticas en orden y al día.

El gobierno priísta volvió a las andadas. La Subsecretaría de Migración y Asuntos Religiosos fue premio de consuelo para Paloma Guillén, quien fuera secretaria de Gobierno, en tiempos de Yarrington, en Tamaulipas. Su principal palmarés era ser la hermana priísta del Sub Marcos en todas las familias se dan casos… Luego quedó en el abandono el puesto, con un encargado de despacho, Omar de la Torre, que sí sabía del tema, pero no podía hacer nada. Después de varios meses llegó el inefable Roque Villanueva. Finalmente, hay que reconocer, que el manejo de la caravana de octubre fue prudente y se ensayaron varias soluciones.

Con la 4T llegaron los cambios y se suprime la añeja subsecretaría. Y se instaura una nueva de Derechos Humanos, Población y Migración. Otra vez se mezclan asuntos muy diversos. Empecemos por atrás. Población es un asunto técnico, de profesionales, sociólogos o demógrafos y fue una buena decisión poner a Carlos Echarri en Conapo, después de un sexenio de improvisación con Patricia Chemor Ruiz Massieu.

En Migración, aceptó el reto Tonatiuh Guillén, académico de primer nivel con experiencia administrativa, que no es lo mismo que ser operador político y manejar a una institución burocrática, ma-ñosa y anquilosada como el Inami. Tampoco conocía de migración, no se aprende por osmosis, ni por el hecho de vivir en la frontera, o ser director del Colegio de la Frontera Norte.

No obstante, hay que reconocer que Guillén interpretó las señales de López Obrador, que estaba a favor de una política de puertas abiertas, de respeto irrestricto a los derechos humanos y que hay que atender primero las causas. Obviamente no atendieron las consecuencias, que es lo primero que hay que atender en política migratoria.

A la debacle de junio, con el chantaje de los aranceles, sale al quite Marcelo Ebrard y conjura la amenaza a cambio de grandes concesiones. Ya había improvisado en el tema, cuando al parecer, su alfil López Casarín acuerda una concesión totalmente inusitada e innecesaria, el acuerdo de protección migratoria, mejor conocido como Quédate en México, para lo cual se aducen razones humanitarias. ¿Qué sabe este señor del tema. Alguna vez revisó las estadísticas, las tendencias y el cambio en los patrones migratorios?

Con la emergencia migratoria se acuerdan de que el asunto tiene como función principal el control fronterizo y la seguridad nacional. El lado humanitario de nuestra legislación radica en el asilo y el refugio, para lo que no hay presupuesto. Todo se ha ido al control y la contención. ¿Dónde quedó la política humanitaria?

Y para manejar el asunto, ponen a cargo a Francisco Garduño, quien era encargado de prisiones. Y ya vemos los resultados. Después de deportar a 311 migrantes de la India se atrevió a decir, ufano del cargo que representa, que sólo es un “aviso para toda la migración trascontinental, de que así sean de Marte, los vamos a mandar, hasta la India, hasta Camerún, hasta África.

Y va más allá, al decir los compañeros, los humanos de raza negra, los viajeros africanos que provocan violencia en las estaciones migratorias y que con esta actitud lo único que hacen ante el colectivo nacional es cerrar las puertas, es concientizar y sembrar xenofobias en el pueblo de México.

Esto requiere de un análisis del discurso más detallado, pero la confusión mental, es grave, por decir lo menos.