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Moscú reconoce 14 personas muertas

Rusia declara secreto de Estado el incendio en un submarino militar atómico

Vladimir Putin se retira de acuerdo de desarme de 1987

Corresponsal
Periódico La Jornada
Jueves 4 de julio de 2019, p. 26

Moscú. El submarino atómico de la armada rusa en que murieron 14 personas, a consecuencia de un incendio el lunes anterior, realizaba en el Mar de Barents –donde también ocurrió la tragedia del Kursk, en agosto de 2000– una misión clasificada como secreto de Estado del máximo nivel, por lo cual las autoridades no van a proporcionar ningún detalle de lo ocurrido, se justificó este miércoles el Kremlin.

Ante la insistencia de los medios y de la sociedad civil, el ministerio ruso de Defensa aceptó dar a conocer esta noche los nombres de los fallecidos, pero no reveló siquiera en qué aparato sumergible se encontraban y cuántos marinos lograron salvarse.

De ese modo, la información oficial –ausente– cedió su lugar a todo tipo de especulaciones y filtraciones interesadas.

Lo primero que llama la atención es que las 14 víctimas tenían rango de capitán de submarino, algo poco común para una simple inmersión.

Se manejan datos contradictorios sobre el número de personas que había a bordo: Konstantin Sivkov, miembro de la academia militar de misiles, sostiene que lograron salir con vida sólo cuatro personas, tres marinos y un experto civil, mientras empieza a cobrar fuerza la versión, también extraoficial, de que en el submarino viajaban un total de 25 personas.

Quienes conocen bien este tema –atando cabos como declaraciones dispersas y datos que se deducen de la información pública de algunos de los fallecidos, dos de ellos condecorados con la medalla de Héroe de Rusia– apuntan que lo más probable es que se trate de un submarino de tamaño reducido del modelo AC-31, capaz de sumergirse hasta seis kilómetros, adscrito a la unidad secreta de élite 45707 con base en Petergof, en las afueras de San Petersburgo.

Rusia utiliza ese tipo de submarinos –anotan varios medios independientes locales– para dañar dispositivos de espionaje que otros países instalan en su contra desde el fondo marino y también para tratar de acceder de modo ilegal a alguno de los 20 grandes canales de fibra óptica que permiten el flujo de datos vía Internet entre Europa y Estados Unidos. Difícilmente se sabrá cuál era la misión del submarino siniestrado ni tampoco a qué se debió el incendio que provocó la muerte de los 14 capitanes.

En otro orden, la seguridad mundial se volvió más frágil este miércoles al concretarse el fin de uno de los pocos acuerdos de desarme nuclear, firmado en 1987 por la Unión Soviética y Estados Unidos, el Tratado de Fuerzas Nucleares de Rango Intermedio, en medio de las acusaciones de incumplir sus términos que intercambiaron rusos y estadunidenses.

El presidente Vladimir Putin firmó el decreto que cancela la participación de Rusia –heredera del arsenal nuclear de la Unión Soviética– en ese importante pacto, seis meses después de que Estados Unidos se retiró del mismo.