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Gachupines, borbones, cortesanos y conquistadores
L

os gachupines decepcionan, sean políticos, académicos, cortesanos, gentes del común o miembros de la realeza. Para aclararlo, gachupín es un término acuñado en América Latina y aplicado a los españoles residentes, menos a los exiliados de la segunda República. Su significado hace referencia a las conductas de soberbia, prepotencia, delirios de grandeza y desprecio a los pueblos originarios de América Latina. Di­cha definición incorpora a los españoles que pueblan la península ibérica. Autoproclamados portadores de civilización a seres abyectos, bárbaros, caníbales y homúnculos, construyen su relato mítico. El descubrimiento de América, junto a la expulsión de moros y judíos sella el nacimiento de la España moderna. Hoy este relato subsiste bajo la forma de colonialismo interno compartido por gachupines, criollos y mestizos.

Los borbones, desde Felipe V hasta Felipe VI (1700-2019), gobiernan el Estado, salvo dos efímeras repúblicas y la tiranía de Francisco Franco. Reyes cuyos comportamientos no pueden ser calificados de ejemplares. Ni ilustrados ni comedidos. Déspotas, inquisidores, corruptos, plutócratas, obsesos sexuales. Sus gobiernos están repletos de miserias humanas y desprecio a los súbditos. Con respecto a sus posesiones de ultramar baste recordar el borbón Carlos III, quien ordenó aplicar el garrote vil a Tomasa Condemayta, lideresa de la rebelión de Túpac Amaru, para luego ahorcarla y empalar su cabeza en la plaza mayor de Cuzco hasta su putrefacción en 1781. Al tiempo descuartizaba en público a Túpac Amaru, su esposa Micaela Bastidas, además de toda su familia. Sin olvidarnos de Bartolina Sisa, compañera de Túpac Katari, a quien se mandó a morir en La Paz el 5 de septiembre de 1782 “atada a la cola de un caballo con una soga de esparto al cuello, para ser posteriormente ahorcada, clavar su cabeza y manos en picotas con el rótulo correspondiente… para público escarmiento”. Recordar que estamos en el siglo XVIII, plena Ilustración, no en el XVI. Y qué decir del destino de los apaches trasladados a Cuba para las plantaciones de azúcar. La rebelión de 1796 terminó con la mayoría, torturados y asesinados. Sin embargo, los borbones han pasado a la posteridad como prohombres de la cultura, la ciencia, y una gran humanidad. Sus retratos son grandilocuentes. Pintados por ilustres firmas son expuestos en museos y recintos oficiales. Para no ir a las catacumbas de la historia, recordemos que ha sido la única casa real restituida en el siglo XX, por orden del tirano Franco, quien para no perder la tradición borbónica mandó matar con garrote vil al militante anarquista Salvador Puig Antich en 1974. Juan Carlos I, hoy rey emérito, proyectó la saga. Amigo de tiranos y dictadores, utilizó a sus cortesanos, Felipe González, Jose María Aznar, José Luis Rodríguez Zapatero y Rajoy como intermediarios en América Latina para agrandar su fortuna personal. Hizo trapicheos, cobró comisiones a gobiernos y empresas, como Repsol, Telefónica, Banco de Santander, Iberdrola, Aguas de Cataluña, ACS, BBVA, Endesa, por gestiones desinteresadas. Intereses espurios movían sus visitas, acompañadas de empresarios ávidos de hacer las Américas en el siglo XX. Su hijo, Felipe VI sigue la misma senda. El actual borbón no se encoje. En su reciente viaje por tierras argentinas, en su discurso del 26 de marzo subrayó: Argentina es un país de gran importancia para España y la presencia inversora española aquí es muestra de ello. España es el segundo inversor, tras EU, con una presencia del todo es­table y variada en sectores como telefonía, energía, finanzas y seguros [...]. Nuestras empresas son internacionalmente reconocidas por su calidad y compromiso en los proyectos relacionados con participaciones público-privadas, en los sectores de energías renovables. Felipe VI fue más lejos, en plena crisis, con los niveles de pobreza más grandes que conoce Argentina en toda su historia contemporánea, que afecta hasta 32 por ciento de la población urbana, donde en menos de un año 2.7 millones han caído en la pobreza y 65 por ciento de los pobres son niños y adultos menores de 30 años, avaló las reformas de Macri: “Hay dos factores esenciales para poder salir de la crisis: primero una mirada común, solidaria y a largo plazo sobre las reformas económicas y sociales que es necesario implementar; segundo, y estrechamente ligado a lo anterior, evitar toda tentación de repliegue, proteccionismo y aislacionismo frente a nuestros socios en el exterior. Sabemos que Argentina no ha cejado en su empeño de continuar el proceso de apertura y reforma […] España ha apostado siempre por Argentina […] y va a seguir haciéndolo. En torno a 300 empresas españolas tienen presencia en el país; España es el segundo inversor en Argentina y estas in­ver­siones dan trabajo a cerca de 100 mil personas. Nos sentimos muy orgullosos de que las compañías españolas hayan contribuido significativamente al desarrollo, modernización y tecnificación del entramado económico argentino”.

Son los nuevos conquistadores, ya no se trata de cambiar baratijas por oro y plata, ahora se trata de esquilmar las riquezas básicas, apoderarse de empresas privatizadas, repatriar los beneficios a España y seguir financiando una monarquía plutocrática a costa del pueblo argentino. En definitiva, ni leyenda negra o rosa. El siglo XX y lo poco del siglo XXI son suficientes para explicar el expolio continuado, tanto como los 500 años de resistencia de los pueblos originarios, frente a gachupines, criollos, mestizos y cortesanos. La verdad escuece. ¡Viva Hernán Cortés!