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Gurría: ¿economía de otro planeta? // OCDE menor crecimiento mexicano

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lo largo de seis sexenios al hilo los tecnócratas instalados en el gobierno mexicano (y jilgueros que los acompañaron) no desperdiciaron oportunidad para presumir que la economía mexicana era una maravilla, gracias, claro está, a las políticas por ellos mismos implementadas. Treinta y seis años repite, duro que te dale, que el país marchaba por el camino correcto.

Prácticamente todos ellos salieron del mismo criadero y, a pesar de sus tétricos resultados, los organismos internacionales los apoyaron por ser, según decían, los arquitectos del México moderno, con su cascada de reformas que harían de este un país del primer mundo.

En las postrimerías del calderonato, uno de ellos, José Ángel Gurría (ex secretario de Hacienda con Zedillo y, desde 2006, secretario general de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, OCDE), llegó a presumir que, con la tecnocracia en el poder, la economía mexicana casi es de otro planeta y está en otra dimensión, y ello ha sido posible gracias, afortunadamente, al trabajo de tantos años. Y con Peña Nieto en Los Pinos dicho personaje justificó todo como primer defensor del neoliberalismo a la mexicana.

Con todo, lo cierto es que esa economía extraterrestre y esos tecnócratas de otra dimensión no lograron sacar al buey de la barranca –por el contrario, lo hundieron aún más– y el crecimiento –por llamarle así– no pasó de 2 por ciento como promedio anual a lo largo de tres décadas y media, con un costo social impresionante.

Pero esos tiempos ya pasaron, y como Gurría ya no tiene tecnócratas que defender ni forma de llenarlos de flores, ahora la OCDE se suma a la ola de recortes y descalificaciones sobre la expectativa de crecimiento económico mexicano, dada, según dice, la incertidumbre de los inversionistas y uno que otro factor externo.

Lo que Gurría y sus muchachos parecen olvidar que ahora descalifican lo que antes catalogaban de otro planeta, que encienden focos amarillos donde antes, ellos mismos, todo lo veían color de rosa, pues lo que registra la economía mexicana no es más que el resultado de seis sexenios neoliberales. Es la inercia neoliberal, aunque intenten culpar al nuevo gobierno de todos los males.

Sin duda, la economía mexicana se encuentra bastante deteriorada, pero achacarle todos sus males y su frágil salud al gobierno entrante huele a propaganda barata. De hecho, éste ni siquiera ha tenido tiempo de comenzar a modificar la política económica defendida a capa y espada por seis sexenios al hilo.

En un abrir y cerrar de ojos, organismos internacionales, calificadoras, expertos, analistas y demás fauna –para quienes en los tiempos neoliberales todo era perfecto– blandieron el machete y comenzaron a despotricar, sin ponderar que ahora cuestionan lo mismo que presumían apenas unos meses atrás.

En vía de mientras, México se mantiene –como en los seis sexenios anteriores– en el sótano de los países integrantes de la OCDE (escalón 34 de 34 posibles) y el organismo que preside Gurría recortó medio punto porcentual su estimación sobre el crecimiento mexicano en 2019, para dejarla en 2 por ciento (prácticamente lo mismo que en 2018 y, en promedio, la misma cota que en el neoliberalismo). Y para 2020 el tijeretazo fue de la misma proporción (de 2.8 redujo a 2.3 por ciento).

Pero bueno, como dice el secretario de Hacienda, Carlos Urzúa, esto de las agencias hay que tomarlo como un granito de sal, no bajaron las calificaciones, bajaron nada más las perspectivas, eso es todo, no hay que hacer una tormenta en un vaso de agua.

Las rebanadas del pastel

Qué lástima. Priístas y panistas minimizan la capacidad de sus propios gobernadores, pues culpan a Morena de acarrear a la gente para abuchearlos e insultarlos (Claudia Ruiz Massieu dixit), lo cual es un atropello y no abona a la democracia. Eso dicen, sin reconocer que tales mandatarios han hecho hasta lo impensable para ganarse a pulso los abucheos de la ciudadanía, con o sin Morena.