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Molotov desata farra contestaria unplugged en el Metropólitan

La banda e invitados hacen magia con instrumentos como el contrabajo y tambores de taiko

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▲ Cinco músicos acompañaron en el escenario a Micky Huidobro, Tito Fuentes, Paco Ayala y Randy Ebright .Foto cortesía Ocesa
 
Periódico La Jornada
Sábado 19 de enero de 2019, p. 6

En El Desconecte Unplugged, Molotov confirmó su naturaleza de protesta e inconformidad ante las injusticias y desigualdades sociales, políticas y económicas en el país.

No hizo falta que Micky Huidobro, Tito Fuentes, Paco Ayala y Randy Ebright fueran explícitos sobre estos temas durante el primer concierto, de tres, en el Teatro Metropólitan, porque los miles de asistentes ya saben que la banda de rock trae la fiesta contestataria desde sus orígenes y se expresan casi de manera espontánea.

La noche del viernes, Molotov abrió con Here we kum, con cinco músicos más en escena, entre otros artistas invitados, quienes se sumaron a la Molocha con la ejecución de una amplia variedad de instrumentos de percusión, cuerdas o teclados, la tuba o las gaitas; algunos eran antiguos y de otros objetos hacían emerger música, según dijeron los anfitriones.

Improvisados o no, los instrumentos imprimieron un sello distinto, con diversos matices sonoros a las ya conocidas rolas como Frijolero, Gimme tha power, Hit me o Amateur. Mención especial tuvo el contrabajista Djordje Stijepovic, quien mostró la magia que se logra con ese instrumento. Fue el mismo caso de la japonesa Nahoko Kobayashi al hacer retumbar los tambores de taiko.

En esa noche, los músicos no dejaron de interactuar con el público. Randy dejó su batería para interpretar una canción escrita por él y dedicada a los Soñadores, los Dreamers, a aquellos que padecen por las políticas estadunidenses de un gobernante, quien fue recordado con una unánime rechifla.

Los aplausos siguieron para Molotov, luego de la batalla rockanrolera que propinó en el inmueble art decó, con un juego de luces que permitía ubicar a cada uno de los músicos en su momento protagónico.

Con Voto latino, Lagunas mentales o Mátate Teté, los ya prendidos asistentes lograron empalmar las voces con la banda, que hizo del concierto una fiesta de cuates, donde el cotorreo, las bromas y la música permitieron olvidarse de los avatares de la realidad.

Más vale cholo y Parásitos fueron otros de los temas que Molotov obligó a que fueran cantados, pues, los músicos ya habían echado cotorreo con una tercia de gorditos que subieron al escenario. Esta misma acción repitieron para Rasta-mandita, donde eligieron a una veintena de chicas entre el público que gustosas bailaron al puro ritmo de Molotov, que cerró con Puto su primer concierto en el inmueble del centro de Ciudad de México.