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Miguel Sabido llama a revertir la esquizofrenia social en el país

La segmentación discriminatoria entre las culturas mestiza e indígena repercute en el teatro, considera

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▲ Escena de Los pastores sentados, obra que Miguel Sabido estrenó en Microteatro México, en Santa María la Ribera, cuya temporada concluirá el 6 de enero; sobre estas líneas, el dramaturgo durante la entrevista con La Jornada.Foto cortesía de la compañía y Yazmín Ortega Cortés
 
Periódico La Jornada
Viernes 28 de diciembre de 2018, p. 2

Debemos terminar de una vez por todas con la esquizofrenia social de México, apremia el dramaturgo, poeta y director escénico Miguel Sabido (Ciudad de México, 1937), acerca de la división que, sostiene, prevalece entre las culturas mestiza e indígena.

El también productor teatral y de televisión aborda el tema a propósito del papel de las pastorelas como reservorios culturales de los pueblos originarios y la inclusión de una obra suya en la temporada que Microteatro México dedica a ese género, la cual concluirá el 6 de enero.

Esa segmentación discriminatoria en dos culturas y en la que se da prioridad a la mestiza, añade, es aplicada por el teatro nacional al menospreciar las ceremonias y escenificaciones de raíz indígena como Carnaval de Huejotzingo, la representación de la batalla del Cinco de Mayo en el Peñón de los Baños y la Cabalgata de los Reyes en Uruapan, además de las pastorelas.

En entrevista con La Jornada, Sabido critica que en la actualidad se discuta la manera de apoyar al teatro mexicano y sólo se piense en el que ‘‘hacen los criollos” y se relegue al teatro indígena.

‘‘No habrá cuarta transformación mientras no suprimamos realmente las Leyes de Indias, mientras sigamos diciendo ‘pinche indio bajado del cerro a tamborazos’, ‘no tiene la culpa el indio sino quien lo hace compadre’. Mientras eso no se acabe, nada cambiará. Hay que ir al fondo, verdaderamente, de la esquizofrenia de México”. Explica que ese problema social tiene su origen en las Leyes de Indias del siglo XVI y considera que como país hemos ‘‘dulcificado y glorificado” la conquista española, aunque fue invasión y genocidio.

‘‘Los españoles fueron muy crueles; en Argentina exterminaron a los indígenas y aquí no pudieron porque éramos 28 millones. Tuvieron entonces que hacer una división feroz: la república de los españoles y la de los indígenas. Y a estos últimos no se les permitió andar a caballo, beber vino, tener armas ni trasladarse de un pueblo a otro; además, eran castigados físicamente por los sacerdotes si confesaban que aún creían en sus antiguos dioses.”

Sincretismo cultural

Con 10 obras en el género, Miguel Sabido recordó que las pastorelas tienen su origen pocos años después de la Conquista, cuando los sacerdotes franciscanos idearon –como una manera de evangelizar a los naturales de estas tierras– recrear el viaje de María y José de Nazareth a Belem.

‘‘Los indígenas hicieron una ceremonia prodigiosa en 1527, porque estaban acostumbrados a los grandes rituales, pero en náhuatl, porque era el idioma que hablaban. La Iglesia pensó que las obras de teatro en esa lengua eran idolátricas, y tenían razón”, indica.

‘‘Prohibieron entonces el teatro en náhuatl y los indígenas, ante la necesidad de continuar con sus ceremonias –como las siguen teniendo– retomaron unas casi tontas adoraciones que se hacían en los colegios jesuitas y las escenificaron.”

De acuerdo con Sabido, lo valioso de esas representaciones es su sincretismo cultural, pues los indígenas traspolaron a Quetzalcóatl en San Miguel Arcángel, única divinidad católica emplumada como la serpiente, mientras a Tezcatlipoca, dios de la sabiduría, de las transformaciones, el del humo del espejo, lo asociaron con Luzbel.

‘‘Y sin que se dieran cuenta la Inquisición, los jesuitas ni el resto de la Iglesia católica los indígenas mexicanos siguieron con las representaciones sagradas que habían hecho durante 3 mil años. Por eso es tan fundamental la pastorela, porque en ella hay raíces milenarias”, concluye.