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Con Sin moño y sin bolsita, por favor, exhorta a comprar a granel y llevar bolsas de tela

Lanza la Secretaría de Medio Ambiente campaña contra la generación de basura en esta temporada
 
Periódico La Jornada
Lunes 21 de diciembre de 2015, p. 34

En la temporada navideña y de fin de año la generación de basura en la ciudad de México se incrementa hasta 30 por ciento, señaló la Secretaría de Medio Ambiente del Distrito Federal.

Por este motivo y con el propósito de disminuir la cantidad de residuos durante estos días, la dependencia lanzó la campaña Sin moño y sin bolsita, por favor, al señalar que 35 por ciento de la basura que se genera corresponde a envolturas de regalos, envases, empaques y embalajes.

Recordó que cada día en la capital del país se generan 12 mil 816 toneladas de residuos, lo que equivale a 1.4 kilogramos por persona. Del total de esta basura, 48 por ciento proviene de los domicilios, 15 por ciento de comercios, mismo porcentaje de establecimientos de servicios; 10 por ciento de mercados, 5 por ciento de la Central de Abasto; 4 por ciento de lugares diversos y 3 por ciento de residuos hospitalarios.

Al señalar que cada capitalino utiliza y tira 150 bolsas de plástico en promedio al año, la dependencia agregó que las envolturas y empaques de los productos tienen una vida útil muy corta, pues la mayoría sólo se usan para promocionar y diferenciar un producto o una marca y tardan muchos años en degradarse.

Por ello, hizo un exhorto a comprar productos a granel, llevar bolsas propias (preferentemente de tela) al ir de compras, adquirir productos locales y naturales, así como separar los residuos en orgánicos e inorgánicos.

Por otro lado, la secretaría señaló que esta época del año se caracteriza por el consumismo, ya que se compran productos cuya vida útil es muy reducida y rápidamente se convierten en residuos que afectan al medio ambiente.

Es el caso de la llamada obsolescencia programada, en la que las empresas determinan el fin de la utilidad de sus productos de forma anticipada, como los teléfonos celulares, es decir, están diseñados para morir en determinado tiempo, lo que ha provocado que la generación de residuos eléctricos y electrónicos sea brutal.