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El hombre moderno pasa todo el tiempo angustiado, anhelando cosas: Eduardo Terrazas

Más que retrospectiva, Segunda naturaleza es un ejercicio crítico

La muestra es una invitación a reflexionar sobre el mundo artificial que hemos creado, dice

El arquitecto, quien diseñó el logo de las Olimpiadas del 68, presenta 70 piezas, labor de 50 años

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El arquitecto Eduardo TerrazasFoto Luis Humberto González
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La obra Crecimiento exponencial. (Still de video. 600x600cm)Foto cortesía del artista
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Posibilidades de una estructuraFoto cortesía del artista
 
Periódico La Jornada
Jueves 15 de enero de 2015, p. 3

El ser humano tiene dos naturalezas, una esencial, primigenia. La otra tiene que ver con la cultura, la cual es una necesidad para poder existir, pues es la capacidad de ver y nombrar al mundo en su maravilloso e infinito contexto, señala el arquitecto Eduardo Terrazas (Guadalajara, 1936) a propósito de su exposición Segunda naturaleza.

La muestra, que se inaugura el próximo 30 de enero en el Museo de Arte Carrillo Gil, es una invitación a reflexionar acerca de ese mundo artificial que el hombre ha creado para poder sobrevivir: la palabra hablada y escrita, la geometría, las matemáticas, la ciencia, el arte, la ingeniería, las ciudades, la arquitectura, las leyes, la política.

Pues no se trata de un mundo idílico, estamos al borde del precipicio de nosotros mismos, porque le damos demasiada importancia a lo que llamamos progreso y beneficio, y no al bienestar. Nos hemos concentrado en los beneficios económicos, políticos e individuales, egoístas, y no en el bienestar de los grupos humanos, explica a La Jornada el artista.

Terrazas diseñó el logotipo de los Juegos Olímpicos de México en 1968, siempre inspirado en la idea de que debe existir una armonía entre ambas naturalezas humanas, porque la segunda se la cree mucho, y no le importa, por ejemplo, devastar bosques. No se piensa en las consecuencias finales y en que nos estamos autodestruyendo.

En este sentido, la exposición, conformada por más de 70 piezas realizadas los pasados 50 años es, más que una retrospectiva, un ejercicio crítico exacerbado de las investigaciones conceptuales del artista, explica la curadora Paula Duarte.

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Figuras de metal y alambreFoto cortesía del artista

Son puntos de vista, interviene el arquitecto, “sobre todo es trabajo manual, porque nos hemos olvidado que podemos hacer cosas con las manos. Hay obras realizadas por artesanos huicholes, a quienes les hago un planteamiento y ellos pegan hebras de lana en una tabla con cera de Campeche. Salen unas obras magníficas.

Se nos olvida que sabemos pensar con las manos, y que debemos tener una paz interior para poder hacerlo. Ahora, todo el tiempo nos la pasamos angustiados anhelando otras cosas.

Terrazas estudió arquitectura en la Universidad Nacional Autónoma de México y realizó una maestría en la Cornell University de Ithaca, Nueva York. Posteriormente, en Europa colaboró con el museógrafo Fernando Gamboa para la exposición Obras maestras del arte mexicano y con su colega Pedro Ramírez Vázquez formó parte del proyecto del Pabellón de México en la Feria Mundial de Nueva York 1964-1965. En 2013 representó a nuestro país en la Sharjah Biennal 11, de Emiratos Arabes Unidos.

Mi trabajo es la pasión de estar tratando de encontrar nuevas relaciones entre las formas, los colores, las figuras, porque esas relaciones son las mismas que deberíamos de estar tratando de establecer con el otro, con los demás.

Segunda naturaleza, de Eduardo Terrazas, estará abierta al público del 30 de enero al 31 de mayo en el Museo de Arte Carrillo Gil (Altavista y Revolución, San Ángel).