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Hoy, como hace 64 años, proseguían elecciones presidenciales

El Mundial de 1950 y el de ahora se asemejan en el incumplimiento de obras
 
Periódico La Jornada
Sábado 7 de junio de 2014, p. a14

Sao Paulo, 6 de junio.

Brasil es un país muy distinto al que fue sede de la Copa del Mundo en 1950, pero algunas cosas apenas han cambiado. Tanto ahora como entonces, la desesperación de los simpatizantes por ver los partidos es sólo comparable con la incapacidad de las autoridades para construir estadios a tiempo y en cumplimiento de un presupuesto.

El torneo de este año se realizará en 12 ciudades durante junio y julio, y tendrá un costo de por lo menos 28 mil millones de reales (unos 12 mil 320 millones de dólares), de los cuales casi un tercio se destinará a lujosos estadios, nuevos o modernizados.

Tres de los 12 escenarios –en Brasilia, Sao Paulo y el Maracaná de Río de Janeiro– costarán más de mil millones de reales cada uno y, sin embargo, sólo dos fueron entregados a tiempo.

Los partidos de 1950 se jugaron en seis estadios, entre ellos el Maracaná –construido en menos de dos años–, señaló Diego Salgado, coautor del libro 1950: El precio de una Copa del Mundo.

Más de 90 por ciento de la inversión total para el torneo de aquella década fue destinada a ese inmueble. Las autoridades se demoraron años antes de iniciar los trabajos de construcción y luego se salieron del presupuesto.

“Han pasado 64 años, pero estamos viendo una repetición de lo que sucedió en aquel entonces. Los costos se elevaron porque era urgente. El primer partido en el Maracaná se jugó siete días antes del inicio del Mundial, señaló Salgado.

Fue terminado tan tarde que el árbitro inglés Arthur Ellis informó que el yeso se caía de las paredes cuando sonó una salva de 21 cañonazos y un jugador yugoslavo se hizo un corte en la cabeza con una viga de acero expuesta.

Aunque sólo participaron 13 equipos, en comparación con los 32 de hoy, el interés era alto. El futbol ya era una religión en Brasil y el promedio de asistencia para los 22 partidos fue de 47 mil 511 personas, más que en 12 de las 19 copas mundiales.

A pesar de que la canarinha no conquistó el trofeo en 1950, se consolidó desde entonces como una potencia. Simpatizantes de todo el planeta celebraron en 2007 cuando el gigante sudamericano ganó el derecho de organizar este torneo.

Tanto en 1950 como ahora, Brasil vio la justa como una ocasión de mostrarse al mundo, dijo David Goldblatt, autor del libro La Nación del Futbol: La historia de Brasil a través del futbol.

El país estaba modernizándose y buscaba mayor presencia global, y hace 64 años –al igual que en la actualidad–, proseguían elecciones presidenciales, por lo que los políticos lo vieron como una gran oportunidad.