Sociedad y Justicia
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Estados Unidos no ratificará, por ahora, ningún acuerdo

El partido republicano domina la mitad del congreso

El cambio climático se politizó, las posiciones de los países se polarizaron y las campañas de desinformación, sobre todo en Estados Unidos, que niegan el problema, han retrasado las decisiones, advierte el Premio Nobel de Química en 1995

 
Periódico La Jornada
Lunes 17 de febrero de 2014, p. 41

El Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) –organismo de Naciones Unidas integrado por científicos de todo el mundo en varios grupos de trabajo–, periódicamente elabora los informes sobre el tema en el planeta, y este año documentará la necesidad de adoptar medidas para reducir las emisiones y evitar el aumento de la temperatura, ya que de otras manera los riesgos serán mayores, nos acercamos a un punto en que será difícil que no haya impactos muy preocupantes, sostiene en entrevista Mario Molina, premio Nobel de Química 1995.

Molina, quien desde 2005 preside en México el centro de investigación que lleva su nombre y donde se realizan estudios sobre cambio climático y calidad del aire, es investigador de la Universidad de California en San Diego, y es uno de los 21 científicos que forman parte del Consejo de Asesores de Ciencia y Tecnología del presidente Barack Obama. A escala mundial es uno de los principales investigadores de la química atmosférica.

–Las temperaturas frías que se han presentado durante este invierno que congelaron las cataratas del Niágara, ¿pueden ser atribuidas al cambio climático?

–Sí, pero con la siguiente precaución: el cambio climático efectivamente está ocurriendo y el consenso muestra que es ocasionado por actividades humanas. ¿Cómo se está percibiendo? No es que algún evento especial extremo o una onda fría sean consecuencia del cambio climático, lo podemos ver como variaciones naturales del clima, pero se han intensificado con el cambio climático.

“Hay que ponerlo con mucha precaución y no decir: esta onda de calor o de frío la causó el cambio climático. Son eventos que probablemente hubieran ocurrido de todas maneras. pero hay indicaciones claras de que son más intensos porque la temperatura promedio del planeta ha subido.

“Esto se puede justificar por las leyes de la física y la química. Casi cualquier evento que vemos hoy día ocurrió con anterioridad, lo que sucede es que han empezado a ocurrir con mayor frecuencia, es lo que achacamos al cambio climático.

El promedio de la temperatura del planeta ya subió menos de un grado. Esto quiere decir que si hizo mucho frío en algunos lados, hizo mucho calor en otros. Por eso se han intensificado estos eventos fríos y en consecuencia los de calor. Si antes ocurrían cada 100 años, ahora ocurren cada 10 o dos o tres años.

–¿Qué podemos esperar de los reportes del IPCC que se presentarán este año?

–El que salió el año pasado fue el de la ciencia; el resto es donde se analizan los impactos y las medidas de precaución que se pueden tomar.

“No los he visto, pero se puede esperar, igual que con el reporte del grupo 1, que se documente con más cuidado y fuerza todo lo que está pasando. Se verá con más detalle el riesgo que corre la sociedad de no adoptar las medidas necesarias para reducir emisiones y limitar ese aumento de temperatura promedio.

“La parte importante es la que ya salió. La que establece que sería prudente que la sociedad en su conjunto no emitiera más de cierta cantidad de gases de efecto invernadero, sobre todo de bióxido de carbono, y aunque ya ha emitido poco más de la mitad. Es lo que sería prudente para que la temperatura promedio no subiera más de dos grados centígrados de temperatura. Este es un resultado importante.

Otro que se corrobora es la probabilidad de que 95 por ciento de todos los cambios que vemos pueden ser consecuencia de actividades humanas.

–Esto contrasta con la lentitud de negociaciones; se espera que sea hasta 2020 cuando haya un nuevo acuerdo global, ¿qué opina?

–Esto es política, ya sabemos, en parte, cuáles son las barreras para que haya acuerdos sensatos. Antes, países como China hacían declaraciones de que hasta que las naciones ricas no empezaran a hacer cosas, ellos no tenían por qué empezar. Esta parte ya se superó.

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Muchos países están dispuestos a firmar un acuerdo internacional que ponga precio a las emisiones. México es líder en esto, pues nos va a salir más barato, asegura el Nobel Mario MolinaFoto Carlos Ramos Mamahua

“De momento está claro que Estados Unidos no ratificaría un acuerdo de este tipo, porque tiene que pasar por el Congreso, que tiene la mitad dominada por el Partido Republicano, que ha tomado como mantra negar la ciencia del cambio climático. Lo veo como algo temporal y absurdo que tiene que cambiar, porque la ciencia está clarísima.

“Esto se convirtió en una polarización política. Espero que cambie cuando la población en Estados Unidos empiece a presionar más a su gobierno. Muchos países ya están dispuestos a que haya un acuerdo internacional que le ponga precio a las emisiones. México es líder en esto, porque nos va a salir más barato.

Aunque ese precio implique un costo para la economía, éste es relativamente pequeño: del orden de 1 o 2 por ciento del PIB del planeta; en cambio, el costo de las consecuencias de los impactos serían mucho mayores, a menos que empecemos a reducir emisiones.

–El doctor José Sarukhán decía que los expertos del IPCC llegan a consensos mínimos por presiones de los países ¿Esto es verdad?

–Es bien sabido, así funciona. Primero hay consenso científico, hay un grupo de científicos que trabajan voluntariamente, y después se hace el resumen para la toma de decisiones, documento importante porque se supone que es el que da información a los políticos de lo que puede pasar, el cual tiene que ser aprobado no por científicos sino por representantes de todos los países. Es un proceso típico de Naciones Unidas.

“Siempre hay presiones para minimizar el riesgo. Entonces acaba siendo un documento con menos fuerza de lo que la comunidad científica en realidad tiene como consenso, porque es el mínimo común denominador.

Por otro lado, hay un gran número de trabajos científicos que ponen todo con mayor claridad y efectivamente ilustran un riesgo mayor de lo que acaba recomendando el IPCC.

–Lo que vemos, por un lado, son estos avances científicos que explican el problema, y por otro lentitud para adoptar decisiones políticas, ¿cómo puede conciliarse esto?

–Desgraciadamente el problema se polarizó por cuestiones políticas y hay que entender cómo funciona la política. Una manera de hacerlo es informar bien al público, que está mal informado.

“En Estados Unidos fue claro que hubo una campaña muy bien financiada, como la del tabaco, e incluso algunas de las fuentes eran las mismas.

“Esta campaña de relaciones públicas con mucha claridad decía que no había consenso (sobre el cambio climático) en la comunidad científica, que unos decían que sí, pero muchos otros que no. Esto es falso.

“Hay que aclarar tres puntos: Que las campañas de información pagadas por los que no quieren que se haga nada lograron que la gente se confundiera, y ya hay consenso de más de 97 por ciento por parte de los científicos de que sí hay cambio climático.

“El segundo es que no sólo estamos hablando de lo que va a pasar a finales de siglo. Muchos piensan que faltan muchas décadas y que se preocupen nuestros nietos, esto también está mal, porque ya están pasando muchas cosas, no es un problema del futuro, es algo que ya empezó a materializarse.

“El tercer punto es que no es cierto que sea carísimo, que la economía se va a venir abajo y que la sociedad no puede darse el lujo de enfrentar el problema, esto también es mentira; si se hace con creatividad y bien, las economías pueden seguir mejorando y será más barato que pagar el costo de los impactos, que puede ser elevadísimo.

“Una vez que empecemos a hacer campañas para que la gente aprenda estas cosas, y los gobiernos vean con más claridad que hay apoyo de la población, tendrán que responder.

En Estados Unidos el presidente Barack Obama está dispuesto a hacer cosas, pero se le opone el congreso.