Opinión
Ver día anteriorSábado 6 de julio de 2013Ver día siguienteEdiciones anteriores
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Los de Abajo

Torpeza política

A

unque el gobierno de Chiapas quiso sacar provecho político de la excarcelación de nueve presos prozapatistas del penal de San Cristóbal de las Casas, su torpeza política provocó una dilación injustificada al dejarlos tres días más tras las rejas para esperar a que el gobernador Manuel Velasco Coello se desocupara de sus actividades y pudiera ir personalmente a liberarlos.

Desde el pasado domingo empezaron a correr los rumores de que serían puestos en libertad. El miércoles fueron notificados formalmente y dos veces firmaron sus actas de liberación, mismas que fueron retenidas mientras el gobierno estatal preparaba un acto político para su entrega, como si fuera una concesión y no un acto en el que se restablece el derecho violentado.

Los nueve presos adherentes a la Sexta Declaración de la Selva Lacandona son inocentes. Siempre lo fueron, como los son el profesor tzotzil Alberto Patishtán y Alejandro Díaz Sántiz, quienes permanecen injustificadamente encarcelados. La deliberada tardanza del tribunal colegiado, con sede en Tuxtla Gutiérrez, en resolver el caso Patishtán, no hace sino abonar a la desconfianza en las instituciones y a la posibilidad de que pretendan resolver el caso con una salida política que implique el perdón presidencial, y no el reconocimiento de inocencia, que es lo que procede.

La dignidad y entereza con la que salieron de la cárcel los nueve indígenas dejó ver los frutos de su organización. Ninguno de ellos era activista ni militante antes de ser encarcelados. Se hicieron simpatizantes zapatistas en prisión, al paso de la otra campaña. Y, sin duda, fue clave su politización de la mano del profesor Patishtán. Hoy es la organización la que los pone en libertad, lo cual no deja de ser un mensaje para el resto de los presos del estado.

Es su transformación de víctimas a sujetos activos en lucha por sus derechos lo que pone a sus familiares en otra lógica, lo que convoca la solidaridad internacional, lo que, en suma, los libera aún sin salir de la cárcel. Y, en este sentido, la entonces otra campaña (hoy conocida sólo como La Sexta), tiene un logro más en su haber, tan invisible como la mayoría.

Aquí yo no veo cruces, nos dijo hace unos meses Alfredo, así es que nos vamos vivos. No hay más. Este viernes fue el día. Y, ya en la calle, además de reiterar su decisión de seguir luchando por la libertad de Patishtán y del resto de sus compañeros; agradecieron a los individuos y colectivos del resto del mundo haber hecho de sus casos una causa común por la justicia.