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Quinto día de disturbios en Estocolmo
 
Periódico La Jornada
Sábado 25 de mayo de 2013, p. 29

Estocolmo, 24 de mayo.

Por quinto día consecutivo jóvenes de barrios pobres de la capital sueca salieron a las calles durante la noche y la madrugada del viernes para enfrentarse contra la policía a pedradas e incendiar unos 30 vehículos y dos escuelas, en lo que parece una protesta contra la actitud racista de los uniformados.

Los hechos han desatado en Suecia un debate sobre las diferencias que marcan a los habitantes de zonas urbanas periféricas, casi en su totalidad migrantes de Asia, África y la europea península de los Balcanes.

Los barrios más afectados por los disturbios son Rinkeby, escenario de muchos incidentes desde el comienzo de la semana, Norsborg, Tensta, Kista y Aelvsjoe, donde los jóvenes lograron prender fuego a una comisaría, incendio que pocos minutos después fue sofocado. Varios policías fueron apedreados en Sodertalje, región sur de Estocolmo.

El origen de los disturbios fue el barrio Husby, donde la semana pasada un hombre de 69 años que se enfrentó a policías con un machete fue asesinado a tiros alegando defensa propia.

Insultos

Miembros de asociaciones civiles han hecho eco de las denuncias de los jóvenes que han salido a las calles para revelar que durante las incursiones policiales los agentes insultan a los habitantes de los barrios pobres con palabras como monos, negros sucios y mendigos.

A pesar de la fama de igualdad en Suecia, las revueltas han puesto de manifiesto las diferencias entre una mayoría acomodada y una minoría desempleada, muchos de ellos jóvenes migrantes con escaso nivel de educación.

Un estudio reciente del gobierno mostró que una tercera parte de los jóvenes de entre 16 y 29 años en algunas de las zonas más deprimidas de las grandes ciudades suecas no tienen estudios ni empleo.

Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), la brecha entre ricos y pobres en Suecia crece más rápidamente que en cualquier otro país europeo, aunque la población que vive en pobreza absoluta es muy escasa.

El Departamento de Estado estadunidense emitió una alerta a los turistas para que eviten visitar los barrios donde han sucedido los actos violentos, que según el primer ministro sueco, Fredrik Reinfeldt, han sido obra de un pequeño grupo de alborotadores. Versiones de prensa indican que la movilización de los jóvenes no parece estar coordinada entre sí.