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Las ruinas de la antigüedad son nuestra maldición, manifiesta investigadora

Asfixiada por la crisis, Grecia descuida su riqueza arqueológica

El Estado carece de medios para proteger ese valioso patrimonio y reactivar la economía

Las excavaciones oficiales están paralizadas por falta de fondos y las ilegales se multiplican, alertan

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Estatuas antiguas recuperadas en 1900-1901 y 1976 del legendario naufragio del islote de Antikythera, que se exhiben por primera vez al público en el Museo Arqueológico Nacional en la capital griega dentro de la exposición Naufragio AntikytheraFoto Xinhua
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Joven Antikythera, escultura en bronce, pieza que forma parte del pecio hallado en el islote de Antikythera, al sur del Peloponeso, en Grecia, que ahora se muestran en el Museo Arqueológico Nacional, en AtenasFoto Xinhua
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El Mecanismo Antikythera, el calculador portátil más antiguo que se conserva, pieza que forma parte del pecio hallado en el islote de Antikythera, al sur del Peloponeso, en Grecia, que ahora se muestran en el Museo Arqueológico Nacional, en AtenasFoto Xinhua
 
Periódico La Jornada
Jueves 5 de abril de 2012, p. 3

Atenas, 4 de abril. Robos de antigüedades, excavaciones ilegales o en suspenso: Grecia, asfixiada por la crisis de la deuda, tiene cada vez más dificultades para preservar y valorar su inestimable patrimonio arqueológico, hoy considerado una carga.

Las ruinas de la antigüedad son nuestra maldición, manifiesta una arqueóloga griega que quiere mantener el anonimato, por sentir que con semejante declaración traiciona a su oficio, su alma y su país.

Sin embargo, con esa palabra –maldición– resume las contradicciones que hoy enfrentan Grecia y su pasado: el patrimonio histórico es una de las principales atracciones turísticas del país, y el Estado cuenta con él para reactivar la economía, pero carece de medios para valorarlo e incluso para protegerlo.

Las excavaciones oficiales se ven paralizadas por la falta de fondos y las ilegales se multiplican por la ausencia de medidas de seguridad, denuncia la Asociación de Arquéologos Griegos.

Cada vez descubrimos más excavaciones sin registro cerca de los emplazamientos arqueológicos. Algunas han sido hechas por semiprofesionales que saben lo que buscan y trabajan en redes organizadas de traficantes de obras de arte. Otros esperan dar con un tesoro, cuenta Despina Kutsomba, quien preside esa asociación, y hace referencia a unas excavaciones ilegales descubiertas en un cementerio de la época micénica en Dafni.

Las únicas excavaciones que continúan son aquellas que se realizan en cooperación con institutos arqueológicos extranjeros. Pero también esas investigaciones tienen que hacer malabarismos con sus presupuestos.

En principio el Estado griego debería financiar una parte de cada excavación. Pero como ya no hay dinero, damos valor contable al terreno o al hangar que ponen a nuestra disposición, para que sobre el papel aparezca la cofinanciación, explica uno de los responsables de esos institutos.

La crisis y sus medidas de austeridad han afectado a todo el sector, a la investigación y a la edición, así como a las actividades pedagógicas para niños, que han desaparecido de los museos. Los sueldos han sido reducidos a unos 660 euros (870 dólares) al mes.

Perjuicios a los turistas

La crisis afecta también a los turistas. El museo arqueológico de Atenas o el museo bizantino de Salónica cierran algunas salas con regularidad por falta de guardias de seguridad.

Si el público no puede acceder al museo, éste pierde su función principal y se convierte en un depósito, lamenta Despina Kutsumba.

La arqueóloga ha lanzado recientemente desde Atenas un llamamiento a la resistencia contra los recortes dictados por el Fondo Monetario Internacional (FMI) en toda Europa, para evitar que la crisis se acen-túe y afecte del mismo modo al Coliseo, al Louvre o a los mu-seos alemanes.

Desde principios de año, dos robos espectaculares de obras de arte, presuntamente cometidos por bandas organizadas, sacudieron el país. Unas 60 antigüedades, algunas de hace más de 20 siglos, fueron robadas en febrero en un museo de Olimpia, cuna de los Juegos Olímpicos.

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Estatua de Apolo (al centro de la imagen), pieza que forma parte del pecio hallado en el islote de Antikythera, al sur del Peloponeso, en Grecia, que ahora se muestran en el Museo Arqueológico Nacional, en AtenasFoto Xinhua

En enero, tres cuadros, entre ellos uno de Mondrian y un retrato de mujer donado por Picasso, desaparecieron de la Galería Nacional.

La pobreza y las difíciles condiciones de vida también existían en los años 50 y 60 y no por ello se robaba en un museo, declaró el ministro de Cultura, Pavlos Geroulanos, quien presentó su renuncia (rechazada por el presidente) tras el robo en Olimpia.

De un total de 106 museos arqueológicos y bizantinos, 250 sitios arqueológicos en actividad y 19 mil registrados, sólo un puñado se salvó de los recortes: la Acrópolis de Atenas, el más visitado de Grecia, donde prosiguen las obras de renovación financiadas por la Unión Europea, así como Cnosos en Creta, el yacimiento arqueológico de Vergina, cerca de Salónica, y sitios de renombre en Delfos y Olimpia.

Cierre de algunos museos

En el resto del país, la situación es complicada. En la excavación de Corinto, estudiada por la escuela arqueológica estadunidense, se han acortado los horarios de visita por falta de personal. Asimismo, algunos museos del archipiélago del Dodecaneso han cerrado sus puertas hasta mayo.

Temo un abandono deliberado de la cultura para que luego puedan privatizar el sector, como ocurrió en Polonia, donde 2 mil compañías privadas realizan excavaciones, apuntó un integrante de la Asociación de Arqueólogos.

Para aportar dinero a sus arcas, el Estado autorizó la explotación publicitaria de las ruinas griegas, empezando por la Acrópolis, iniciativa considerada hasta ahora como un sacrilegio por los arquéologos.

El ministerio aseguró que esa decisión se inscribía en una serie de disposiciones para facilitar el acceso al patrimonio y la promoción del mismo.

La administración de monumentos históricos se ve por otro lado bajo el fuego de las críticas del sector de la construcción, por sus demoras en dar permisos de edificación, problema, según los arqueólogos, también atribuible a los recortes presupuestarios.

Si los servicios arqueológicos tuviesen más personal, todo iría más rápido. A veces un proyecto de construcción está paralizado seis meses, hasta que los arqueólogos pueden sondear el terreno, explica Amalia Tsituri, de la Asociación de Arqueólogos.

Pero la mujer defiende las precauciones, afirmando que en grandes ciudades como Atenas, si los arqueólogos no hubiesen presionado al Estado, los turistas habrían desaparecido, ya que todo estaría edificado.

Este país tiene la histeria de la construcción. La ley arqueológica permitió preservar los lugares más bellos y salvaguardar una parte del patrimonio natural, sostiene.