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Se cumple el centenario del pintor Pollock
 
Periódico La Jornada
Viernes 27 de enero de 2012, p. 7

Nueva York, 26 de enero. Parece como si un maestro de la pintura hubiera colgado en la pared su mesa de trabajo, llena de restos de colores. Pero es arte, y del caro además. Ni Rembrandt ni Leonardo da Vinci, Picasso o Van Gogh pintaron el cuadro por el que más se ha pagado; su autor es uno de los exponentes del arte propiamente estadunidense en el siglo XX.

Este sábado se cumplen 100 años del nacimiento de ese pintor, Jackson Pollock, quien se crió en Cody, Wyoming, pequeña ciudad de provincia. Su padre era un granjero que puso todo su empeño en la educación y la cultura de su familia, hasta el punto de que sus dos retoños se convirtieron en artistas. El mayor, Charles, fue un famoso expresionista, y el más joven, Paul Jackson, puso patas arriba el panorama artístico mundial.

Sólo pintó durante unos años, hasta que el alcoholismo lo incapacitó, pero bastaron para que se convirtiera en el primer pintor estadunidense que influyó en el arte europeo.

Pintor del goteo

La técnica dripping, de Pollock, lo hizo famoso, pues no pintaba literalmente, sino dejaba chorrear brochas y botes de pintura sobre una tela colocada en el suelo. La denominaba action painting, pues se movía como un poseso hasta que los colores quedaban tan superpuestos que el cuadro a veces parecía un relieve.

No tenía control sobre sí mismo, pues bebía y mucho. Su adicción fue tan destructiva, que a los 40 años apenas pintaba.

La galerista neoyorquina Sidney Janis tuvo que modificar el nombre de una exposición porque no había más lienzos del afamado artista. En 1955 él dejó definitivamente la pintura. El viaje a Europa de su mujer, la artista Lee Krasner, fue más bien una huida, y Pollock se buscó una amante y siguió bebiendo.

En agosto de 1956, Pollock llevó a su amante y a una conocida a la localidad de Springs, en Long Island. Allí, en el extremo oeste de la isla –cuyo este domina Nueva York– tenían él y Krasner su hogar y su taller. No era la primera vez que el artista, de entonces 44 años, conducía ebrio, pero esa vez estrelló su Cabriolet. La amante sobrevivió, pero la amiga y Pollock murieron.

Jack, el pintor del goteo lo llamó la revista Time. Justo medio siglo después Nº 5, de Pollock, pintado en 1948, se vendió por 140 millones de dólares. Un auténtico récord. El año pasado hubo rumores sobre que Los jugadores de cartas, de Cézanne, había alcanzado un precio mayor, pero en torno a su comprador circulan aún más leyendas que sobre el del Nº 5.