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Echa por tierra los avances alcanzados en educación cívica, señalan

El cambio es un retroceso histórico gravísimo, dicen expertos de la UAM
 
Periódico La Jornada
Domingo 18 de diciembre de 2011, p. 7

La reforma, en la Cámara de Diputados, al artículo 24 constitucional, que autoriza actos religiosos fuera de los templos, es un retroceso histórico gravísimo que echa por tierra los avances en educación cívica alcanzados en el país, afirmaron especialistas en relaciones Iglesia-Estado de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

No se trata, afirmaron, como ingenuamente pretenden creer algunos diputados, de una reforma constitucional menor para permitir el ejercicio público de un determinado culto religioso, sino de la entrega de un espacio político a un sector de la jerarquía católica que usará hasta la última interpretación de la modificación aprobada para incrementar su poder.

Josué Tinoco Amador, experto en relaciones Iglesia-Estado y catedrático de la UAM-Iztapalapa, afirmó que con esta aprobación, que aún deberá ser ratificada en el Senado, se debilita aún más al Estado laico, y se reconoce que se es cada vez más débil para regular y exigir el respeto a la laicidad.

La reforma a dicho artículo no es sólo por la modificación directa a la Carta Magna, sino el alcance y las diversas interpretaciones que se le pueda dar a la citada modificación, y lo que esto implicará para el deterioro del Estado laico, que representa el respeto a la pluralidad de ideas, contra una posición de pensamiento único.

Por separado, Francisco Piñón, experto en filosofía del poder y profesor de esa casa de estudios, destacó que no se puede confundir al Estado laico, que debe respetar todas las creencias de sus ciudadanos, con un concepto de práctica política. El Estado laico debe conservarse, y ser firme frente a las esferas de todas las iglesias, no sólo la católica, pues de ninguna manera deben intervenir en la política gubernamental.

Tinoco Amador apuntó que estas modificaciones pretenden también pagar por adelantado la factura de la visita del papa Benedicto XVI a México, pues es una forma de expresar al pontífice que se camina en la dirección que busca su credo. En especial porque esa visita tiene una connotación política, pues el Papa es jefe de Estado, además de líder religioso y, por tanto, viene a estrechar lazos y ver qué avance tiene para su forma de pensamiento, y venir sin un logro político no es conveniente para él, y además se le está preparando el escenario, si quisiera puede oficiar una misa pública donde sea.

Guillermo Gazanini, secretario general del Consejo de Analistas Católicos de México (CACM), señaló la necesidad de una ampliación de los derechos de la libertad religiosa acorde con los convenios y tratados internacionales, superando los vestigios decimonónicos. Remarcó que la Iglesia en voz de los obispos ha dicho hasta el hartazgo que no busca poder y la vuelta por sus fueros; por el contrario, anhela el impulso de la laicidad que brinde a todos los credos presentes en México una participación activa que mejore las relaciones entre el poder público y la presencia religiosa.