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Bajo la Lupa

El nuevo siglo de EU en el Pacífico, según Hillary Clinton

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La jefa de la diplomacia de EU, Hillary Clinton, el jueves pasado en WashingtonFoto Reuters
E

l posicionamiento bélico de Estados Unidos (EU) en la cuenca del Pacífico para crear una OTAN del océano Pacífico (Bajo la Lupa, 4/12/11) tiene por objetivo cercar a China.

El reposicionamiento geoestratégico de EU en el Pacífico ha sido abordado en el documento Alianzas asiáticas en el siglo XXI, de Project Institute 2049, con sede en Arlington (Virginia), muy cercano al establishment militar y de abordaje multidisciplinario.

A la publicación de marras prosiguió el sonado ensayo El siglo de EU en el océano Pacífico, de Hillary Rodham Clinton, en (Foreign Policy, noviembre 2011).

Ambas publicaciones enmarcaron conceptualmente el espectacular periplo asiático de Obama durante nueve días: desde la cumbre de la APEC en Honolulu (donde nació el mandatario), pasando por la instalación de una base militar en Australia, hasta las cumbres tanto de la ASEAN como del este de Asia en Indonesia (donde creció el presidente).

Es notorio que el peculiar eje Hawai-Indonesia marca subjetiva y objetivamente el deseo de Obama de dejar su huella en un proyecto que tiene como objetivo, primero, limitar los daños de la aciaga etapa bushiana de desastres militares en el subcontinente indio (Afganistán/Pakistán) y Medio Oriente (derrota militar en Irak, etcétera) y, segundo, reposicionar a EU como la máxima superpotencia de la cuenca del Pacífico, lo cual lleva como corolario la asfixia de China cuando aparentemente Washington ha soltado a la Unión Europea y a la eurozona a las fieras de una doble balcanización, económica y política.

Según Clinton, EU se encuentra en un punto pivote cuando empieza el retiro de sus tropas tanto de Irak como de Afganistán, donde asignaron inmensos recursos en ambos teatros.

En los próximos 10 años EU tornará su atención a una inversión (sic) sustancialmente incrementada (diplomática, económica y estratégica) en la región Asia-Pacífico que se ha convertido en el principal motor de la política global, que comprende dos océanos –el Pacífico y el Índico– y que va desde el subcontinente indio hasta la costa occidental del hemisferio americano, que están cada vez más conectados por el transporte y la estrategia. Se trata de casi la mitad de la población mundial, que incluye a varios de los principales motores de la economía global, así como a los mayores emisores de gases invernadero, y asiento de varios aliados principales de EU y de potencias emergentes importantes como China, India e Indonesia.

A su juicio, el compromiso de EU será esencial en los próximos 60 años para ayudar a construir una arquitectura económica y una seguridad de mayor madurez.

El ensayo de la diplomática tiene muchas resonancias con las teorías del almirante Alfred Thayer Mahan, considerado el mayor estratega estadunidense del siglo XIX, quien desplegó exitosamente el concepto de poder marítimo, según el cual: los países con mayor poder naval dominarían el mundo (Bajo la Lupa, 19 y 29/12/10).

Clinton subraya seis principales líneas: fortalecer las alianzas bilaterales de seguridad; profundizar las relaciones en curso con las potencias emergentes incluyendo a China; comprometerse con las instituciones multilaterales regionales; expandir el comercio y las inversiones; forjar una amplia presencia militar (¡supersic!), y avanzar la democracia y los derechos humanos.

Por lo que se desprende de la propaganda negra de los oligopolios anglosajones, tanto la democracia como los derechos humanos formarán parte de la publicitaria panoplia bélica de EU en la cuenca del Pacífico; de allí que sea fundamental que los países afectados por la desinformación global posean sus propios medios masivos de comunicación para contrarrestar el orwellianismo anglosajón.

Clinton considera que los tratados de alianza de EU con Japón, Sudcorea, Australia, Filipinas y Tailandia, sus cinco principales socios regionales, constituyen el fulcro del giro (sic) estratégico de EU en Asia-Pacífico.

Por ahora, la alianza con Japón representa la piedra de toque de la paz (sic) y estabilidad en la región, mientras China representa una de las más desafiantes relaciones bilaterales que EU ha tenido que manejar.

Define los desafíos importantes que tiene EU con China: los contenciosos de Norcorea, Afganistán, Pakistán, Irán y los desarrollos (sic) en el mar del sur de China”.

Siempre en la tónica geoestratégica del almirante Alfred Thayer Mahan, Clinton destaca que la franja de mar desde el océano Índico por el estrecho de Malaca hasta el océano Pacífico contiene tanto las rutas de energía y comercio más vibrantes del mundo.

Se pronuncia con el propósito evidente de dislocar a los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), por un nuevo diálogo trilateral con India y Japón y coquetea con India como el eje del sur y centro de Asia integrados económica y políticamente. ¿Caerá India en la trampa seductora de EU que en última instancia tiene como objetivo asfixiar a China?

Exulta que EU ha abierto una misión en Yakarta con los 10 países del ASEAN (bloque del Sudeste Asiático) y uno de cuyos focos es abordar las disputas en el mar del sur China, donde fluye la mitad del tonelaje de mercancías del mundo.

A mi juicio, el delicado contencioso del mar del sur de China constituye una de las tres principales fracturas de la geopolítica, al unísono del despliegue del escudo misilístico de EU en la periferia de Rusia y la línea incandescente de Siria-Irak-Irán-Afganistán-Pakistán, donde chocan brutalmente los intereses geoestratégicos de Washington y Pekín.

La vulnerabilidad geoeconómica que padece EU es patente en el ensayo de Clinton, quien concede demasiada importancia tanto a la APEC como a la Asociación Transpacífica (TPP), ambas contradictoriamente antipódicas cuando, en la primera, China brilla como uno de sus principales miembros, mientras es excluida esquizofrénicamente de la segunda.

Si la hipótesis del politólogo ruso Igor Panarin es correcta –de que ya inició la guerra fría entre EU y China–, entonces la tendencia será a una balcanización de la APEC frente a la expansión del TPP (que involucra innecesariamente al itamita México neoliberal calderonista de proclividad sinófoba).

Clinton explaya la relevancia geoeconómica de la APEC (de la que China es parte): Genera más de la mitad del PIB global y casi la mitad del comercio mundial cuando el año pasado las exportaciones de EU a la APEC alcanzaron 320 mil millones de dólares que fortalecieron 850 mil empleos estadunidenses. ¿Estarán conscientes en EU que un choque frontal con China mediante el TPP puede afectar tales intercambios?

Clinton coloca de relieve el crecimiento económico remarcable de Asia en la década pasada cuando, a su juicio, su crecimiento futuro dependerá de la seguridad y la estabilidad (sic) que han sido garantizadas por los militares (¡supersic!) de EU, que incluyen más de 50 mil soldados en Japón y Sudcorea.

¿Cómo replicará China al respecto?