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Otorgan el Premio FIL de Literatura en Lengua Romance 2011 al escritor colombiano

En la voz de Vallejo confluye la realidad de un mundo raro con la imaginación

El galardón me queda muy grande, expresó el autor

Lo recibirá el 26 de noviembre

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En rueda de prensa, Fernando Vallejo anticipó que aprovechará la tribuna de la FIL para hablar de su visión crítica de la sociedad contemporáneaFoto Fabrizio León Diez
Corresponsal
Periódico La Jornada
Martes 30 de agosto de 2011, p. 5

Guadalajara, Jal., 29 de agosto. El escritor colombiano y mexicano, porque soy de donde nací y de donde me voy a morir, Fernando Vallejo (Medellín, 1942), obtuvo el Premio FIL de Literatura en Lenguas Romance 2011, al ser una de las voces más personales, controvertidas y exuberantes de la literatura actual en español, según el acta de jurado.

Integrado por siete críticos, escritores y académicos de varios países, el jurado decidió otorgar el galardón al autor de La virgen de los sicarios por ser un escritor que expresa su emoción con la voz de un artista en el que coincide la realidad de un mundo raro con la imaginación.

En rueda de prensa y enlazado vía telefónica, el ganador del premio, quien será reconocido el 26 de noviembre próximo en la inauguración de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL), consideró que el galardón me queda muy grande, pero a la vez anticipó que ya verá en qué causa noble utiliza el dinero que reciba.

Anticipó que aprovechará la tribuna que le ofrezca la FIL para detallar su visión crítica de la sociedad contemporánea, y esbozó gran parte de lo que ha logrado desenmascarar al dejar atrás la venda moral que le inculcaron su infancia en Colombia y su educación católica, religión que, dijo, es uno de sus peores enemigos.

Otros enemigos son “todos los políticos, del presidente pa’ bajo. Los de aquí, los de España, Colombia, Italia, Francia, los de Estado Unidos. Toda esa partida de bribones que se las dan de servidores públicos cuando en realidad son aprovechadores públicos”, afirmó.

Dijo que trabaja en varios temas en estos momentos, primero el referente al idioma, pues en México descubrió que en toda lengua en realidad existen dos: una hablada y otra escrita. Como la lengua española se habla en 20 países, tenemos 20 lenguas habladas, pero una literaria. Ese primer descubrimiento lo hice aquí en México, al ver que la gente hablaba mexicano y yo colombiano; es un hallazgo interesante, porque para escribir el idioma tengo que conocer sus 20 variedades.

A sus casi 70 años de edad, Vallejo afirmó que tras entender las variedades idiomáticas en una misma lengua se dedicó a tratar de comprender ciencias como la biología o la física, no para discutir o causar polémica, sino por el gusto de conocer cómo funcionan el planeta y la vida.

Después, algún día se me quitó la venda moral que me pusieron mi país, Colombia, y la religión en que me bautizaron, la católica, que me impedía ver con claridad que mi prójimo también eran los animales, no sólo el hombre, venda que me impedía sentir su sufrimiento, agregó.

Entendió, dijo, que sus problemas personales debían pasar a segundo término, con toda la amargura que eso representó en su vida.

Cuando pensaba que podía ser feliz esa ilusión se desplomó; ahora el dolor de los animales es el mío. Me di cuenta de que mi gran enemigo era la sociedad que no entendía esto, porque la educaron en la misma religión que a mí. Entonces le declaré la guerra a esa religión y escribí un libro que todavía anda muy pirateado en muchos lados, de título impronunciable, para denunciar las infamias, la (supuesta) seriedad intelectual y moral de eso que se llama religión y que es en realidad una empresa criminal.

En otro tema, Vallejo se lanzó contra los nacionalismos; dijo que en estos momentos todos somos ciudadanos del mundo, pues las diferencias de un país a otro son mínimas.

Uno se enfoca muy poco en la gente que se retira la misma venda moral que yo me quité y que tomó buena parte de mi vida. Ahora los hay más, niños y jóvenes; cuando yo nací eso era impensable. La gente que veía el dolor de los animales era gente vieja y poca. Ahora hay muchos muchachos que protestan contra las corridas de toros o que son vegetarianos; eso me da una esperanza por lo menos ingenua, porque a final de cuentas vamos todos para la muerte, hombres y animales, ricos y pobres, infelices y felices... tengo una esperanza, que es poquita cosa.

También se le preguntó sobre la violencia que se vive en México, muy similar a la que padeció Colombia; sobre si ello le serviría de inspiración para futuras obras literarias, contestó: “De eso no escribo más. Escribí La virgen de los sicarios en 1993; entonces la palabra sicario, que viene del latín sica, que quiere decir daga o puñal, no se usaba en el idioma, pero estaba en el diccionario. Aquí en México nadie la conocía, ni en España. Después un día vi que la palabra entraba en los periódicos, y de pronto la empecé a ver en las primeras páginas de aquí, en Argentina y España. Quería decir que todos estos países se estaban colombianizando”, asentó.

“México está recorriendo un camino que Colombia transitó hace 20 años, pero a su vez Colombia recorre ahora uno por el que México pasó hace 50 o 100 años, el de la corrupción de la clase política, el que recorrió con el PRI a partir de la impudicia en la función pública y el cinismo más descarado y más ladrón de la clase dirigente.

“México ya se colombianizó y Colombia ya se mexicanizó. Nos repartimos los males, somos países hermanos”, sentenció.

Vallejo también habló de su vida en la colonia Condesa, donde habita desde su llegada a la ciudad de México; ahí vive con dos perros recogidos mientras padece el cambio de un asentamiento otrora tranquilo, hoy muy ruidoso.

Sobre la literatura actual, consideró que desde tres siglos atrás la novela es el género por excelencia, como antes fue la epopeya.

Biografías, autobiografías, libros de memoria, ensayos son géneros menores. El gran género es la novela. Con esa etiqueta abarcamos infinidad de posibilidades.

El premio

El escritor Jorge Volpi fue el encargado de dar a conocer el acta del jurado calificador, integrado por Juan Carlos Cruz Ruiz, de España; Cecilia García Huidobro, de Chile; Julio Ortega, de Perú; Calin Mihailescu, de Canadá; Margarita Valencia, de Colombia; Michael Wood, de Inglaterra, y el propio Volpi.

Su escritura gira en torno a un único tema, Colombia, pero en realidad es una excursión abigarrada y comprometida por los conflictos del ser humano, desde la denuncia al desencanto, pasando por una difícil ternura que a veces es entendida también como agresión o disconformidad, leyó.

A la rueda de prensa acudieron la titular del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, Consuelo Sáizar; el presidente de la FIL, Raúl Padilla López; el rector de la Universidad de Guadalajara, Marco Antonio Cortés Guardado, y el secretario de Cultura en Jalisco, Alejandro Cravioto Lebrija, entre otros funcionarios.

Con la designación, Vallejo se une a otros galardonados como Nicanor Parra, Juan José Arreola, Eliseo Diego, Augusto Monterroso, Juan Marsé, Olga Orozco, Sergio Pitol, Rubem Fonseca, Carlos Monsiváis, Fernando del Paso, António Lobo Antunes y Margo Glantz.