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Circula en México libro sobre el intérprete de gansta rap, escrito por Robert Greene

Estar cerca de la muerte me impulsó a hacer lo que quiero

50 Cent, de vendedor callejero de droga a próspero hombre de negocios

Debe considerarse ejemplo de las figuras de los guetos negros urbanos, señala el autor de la obra

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Curtis James Jackson III, acompañado del ex boxeador Floyd Mayweather Jr, durante la presentación de su productora Cheetah Visions Films en SundanceFoto Reuters
 
Periódico La Jornada
Lunes 31 de enero de 2011, p. a12

A los 24 años, en vísperas de lanzamiento de su primer álbum, Power of the Dollar, en mayo de 2000, un auto se detuvo frente a la casa de Curtis James Jackson III, conocido como 50 Cent. A plena luz del día, un sicario bajó del coche y disparó nueve balas al músico, una de las cuales atravesó la mandíbula del exitoso intérprete de gansta rap, lanzado a la popularidad por los reconocidos Eminem y Dr. Dre.

El intento de asesinato se debió a rencillas de su época de narcotraficante en las calles de un barrio peligroso y marginal de Nueva York. En un instante todo cambió para Curtis: el sello discográfico Columbia Records canceló el contrato del disco y él se vino abajo.

Estar cerca de la muerte me hizo pensar: esto puede volver a ocurrir en cualquier momento. Más vale que me apure a hacer lo que quiero. Comencé a vivir como nunca. Cuando el miedo a la muerte desaparece, nada puede preocuparte y nadie puede detenerte, aseguró Curtis Jackson en La ley 50, libro que circula en librerías de México, en el cual se hace un perfil de 50 Cent, que pasó de vendedor callejero de droga a notable rapero y próspero hombre de negocios más allá de la música.

El volumen (editado por Océano) fue escrito por Robert Greene, traductor, articulista, guionista y autor de ensayos de grandes ventas en Estados Unidos (Las 33 estrategias de la guerra, Las 48 leyes del poder y El arte de la seducción), quien luego de observar la conducta de 50 Cent narró en los 10 capítulos del libro los temas sobre las cualidades de la valentía, clave del poder, considera.

Impulsado por Eminem y Dr. Dre, raperos más que reconocidos en el mercado global, 50 Cent, quien presentó su productora de cine en la edición del Festival de Sundance que acaba de terminar, debe considerarse ejemplo de las figuras de los guetos negros urbanos, asegura Greene: Creció en un barrio tenso y violento: Southside Queens, en plena epidemia del crack en los años 80. No conoció a su padre y su madre fue asesinada cuando él tenía ocho años.

La trágica muerte de su madre (en un ajuste de cuentas, debido a que vendía drogas) lo llevó a merodear en las calles a temprana edad. Estuvo cerca de las armas. Se volvió conecte a los 11 años, luego de ver que los que expendían drogas vestían buena ropa y tenían automóvil. Para un hombre ambicioso como él, los límites eran más altos. Desde niño, la ambición se volvió una motivación. Quería aquello que no podía tener: dinero, libertad y poder, cuenta Greene.

A raíz del intento de homicidio, Columbia lo sacó de su catálogo. Se quedó sin dinero y sus amigos le dieron la espalda. No podía regresar a las calles tras haber desairado al gremio. “La realidad es mi droga. Mientras más consumo, más poder tengo y me siento mejor (…) Lo que la gente teme es ser más ella misma. Hace lo que los otros, aun si no va con ella. Así no llega a ningún lado. Desgasta su energía y no llama la atención de nadie. Huye de lo único que tiene: lo que la vuelve diferente. Yo perdí ese miedo. Y en cuanto sentí el poder que obtenía al mostrar al mundo mi poco interés en ser como los demás, ya no pude retroceder”, dice 50 Cent en el libro.

En el verano de 2001, justo cuando los gustosos del rap comenzaban a olvidarse de él, lanzó Fuck You, rola que sintetizaba el desafío hacia sus agresores. 50 Cent estaba de regreso y comenzó “a vomitar canciones con la furia que sentía; era su última oportunidad de triunfar”.

En ese tiempo, narra Greene, la música de la radio estaba muy bien producida, pero el llamado gansta rap era falso. Las letras no reflejaban lo que en realidad pasaba en la calle, y hacerlas pasar por reales y urbanas enojó mucho a 50 Cent, que nunca había sido un gansta de estudio tenía nueve heridas de bala para probarlo. Era el momento de convertir su rabia y todas sus emociones siniestras en una potente campaña que sacudiera los cimientos del hip hop.

Red de distribuidores de casetes

Regresó a su barrio, pero sin conectes. Sin embargo, creó una red de distribuidores, pero ahora no de drogas, sino de casetes (las clásicas cintas) con rolas alusivas al bajo mundo, base del gansta rap.

Reunió a sus mejores amigos. “Forjaría un imperio y los quería a todos consigo. Les daría cuando necesitaran, siempre y cuando demostraran ser confiables y compartieran su propósito. Podrían ser raperos en la companía, o gerentes de sus giras, o asistir a la universidad: él pagaría todo. Son mi manada –explicó–, pero nada de esto sucederá si el lobo alfa es sacrificado. Les pedía ayuda a cambio: protección, contacto con lo que ocurría en las calles y parte del trabajo inicial de promoción y distribución de sus grabaciones.”

50 Cent sintió libertad de crear un modelo de negocios propio. La promoción de su casete le dio fama en las calles y llamó la atención de Eminem, quien lo contrató de inmediato para su sello discográfico, que compartía con Dr Dre.

A partir de esos momentos, 50 Cent devino gran hombre de negocios, como lo considera el autor del libro.