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Con Pedro Salmerón y Jesús Vargas, el escritor disertó sobre Villa en la Casa Lamm

El villismo enarboló el derecho de los jodidos a vengarse de los abusos, asevera Taibo II
 
Periódico La Jornada
Miércoles 6 de octubre de 2010, p. 5

¿Qué es lo que hay en esencia en el fenómeno del movimiento villista y el ejército de la División del Norte? Básicamente una cosa: la venganza. El derecho de los jodidos a vengarse de los abusos, de los agravios, de una sociedad mentirosa, fraudulenta. Benévola con el rico, cruel con el pobre; de una sociedad que produce miseria y en la cual hay una doble justicia y una doble moral, comentó el escritor Paco Ignacio Taibo II en la conferencia Villa y la Revolución Mexicana.

Durante la charla que mantuvieron los también escritores e historiadores Pedro Salmerón y Jesús Vargas, este lunes en Casa Lamm, como parte de las conferencias organizadas por ese centro cultural y La Jornada, Taibo II se refirió a los 36 matrimonios y 32 hijos de Villa, así como a su formación rústica y extraña y, en algunos aspectos, muy culta, pues tenía enormes conocimientos en farmacéutica y botánica.

Villa, antes de la Revolución, señaló Taibo II, “era sin lugar a dudas un bandolero, pero luego fue un gran constructor de redes sociales, con una enorme sabiduría político-militar, lo que le permitió manejar la máquina de guerra más impresionante que ha construido la historia del pueblo en el país: la División del Norte.

Un ejército que se distinguía por su estructura y organización, por su nivel de disciplina, por su habilidad en el combate, por la combinación de lo moderno y antiguo, por la utilización de los recursos inmediatos, implementando la red de contrabando de armas y municiones más chingona.

Taibo II destacó el uso militar que hizo Villa, a principios de siglo, como nadie lo había hecho: la combinación caballería-ferrocarril. Y aclaró que es falso el mito de las soldaderas asociado a la División del Norte.

En su momento, Salmerón insistió en dos temas en particular: el villismo como objeto revolucionario y como proyecto de revolución social.

Dos temas que nos han escamoteado a veces para ocultarlos detrás de la sin duda formidable leyenda de Pancho Villa.

Lealtad y valentía

Salmerón destacó que ciertos historiadores, en el contexto de las celebraciones del bicentenario, han tomado como palabra favorita desacralizar y nos han contado tal cantidad de cosas sobre Pancho Villa, que nos olvidamos hablar del villismo.

El autor de Los carrancistas explicó ampliamente cómo los altos mandos militares de la División del Norte eran electos por los propios soldados, mientras en el ejército carrancista, por ejemplo, había un divorcio entre los jefes y las bases militares.

Asimismo, detalló Salmerón, cómo es que el ejército villista defiende un proyecto de revolución social, lo que se pone de manifiesto en el documento fundamental de la revolución villista: el decreto de expropiación de los bienes de los enemigos de la revolución, firmado por Pancho Villa el 12 de diciembre de 1913, a cuatro días de haber sido designado gobernador del estado de Chihuahua.

Por ese decreto “se confiscan casi todos los bienes de la oligarquía de Chihuahua. Cuatro y medio millones de hectáreas de tierra, una fundidora de hierro y acero, cuatro fábricas textiles, empacadoras de carne, molinos de trigo y harina, un banco, una compañía de tran-vías, una cervecería, todo lo cual –explicó Salmerón– fue puesto al servicio de la Revolución”. De ahí la revolución social del movimiento villista.

Como historiador de la Universidad de Chihuahua, Jesús Vargas explicó que se dedica a la faceta de Villa bandolero, etapa que comprende de 1894 a 1910.

Villa, manifestó Vargas, “ha sido el único líder –en toda la historia del país– que ha llevado al pueblo más cerca del poder”.

Villa bandolero tiene como figura principal al también bandolero Ignacio Parra.

Para entender cómo actúa como líder, sintetizó Vargas, Villa tenía básicamente dos principios: la lealtad y la valentía. Y lo que detestaba era la traición y la cobardía. Además, también es muy importante considerar que poseía dos cualidades: una memoria privilegiada y una inteligencia inaudita para sistematizar la información que recibía.