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Los excesos cometidos en la “guerra contra el narco” lo demuestran: Álvarez Icaza

Detectan especialistas signos de regresión en el proceso de transición democrática

Exigen analizar la causa de que la sociedad confíe cada vez menos en las instituciones

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Magdy Martínez, Leonardo Valdés, Emilio Álvarez y Alfredo Figueroa participaron, entre otras personas, en el Encuentro Nacional de Educación Cívica, organizado por el IFEFoto Carlos Ramos Mamahua
 
Periódico La Jornada
Martes 27 de abril de 2010, p. 16

México enfrenta un proceso de estancamiento de su transición democrática e incluso se comienzan a ver signos de regresión, como muestran los excesos ocurridos en la denominada “guerra contra el narco”, sostuvo el ex ombudsman capitalino Emilio Álvarez Icaza.

Subrayó que la aparición de cadáveres de personas que fueron detenidas días antes son señales de alarma en términos de la construcción de nuestra democracia.

Al participar en el Encuentro Nacional de Educación Cívica, organizado por el Instituto Federal Electoral (IFE), Álvarez Icaza aseveró que parte del estancamiento que enfrenta el país obedece al renovado poder que tienen los gobernadores, quienes se han convertido en señores feudales. Se ha pasado de la presidencia imperial a los procesos de feudalización de los estados, donde existen jefes de los ejecutivos locales con más dinero y menos controles que nunca; inclusive con mecanismos federales para que se les supervise menos el ejercicio del presupuesto público.

Lamentó que el tema del narcotráfico comience a dominar el presente y futuro de los jóvenes, como en Ciudad Juárez, donde ya se conjuga el verbo sicarear. Relató que recientemente habló con representantes de organizaciones ciudadanas en aquella frontera, quienes, cierto día, buscaban a un joven que no encontraron porque “estaba sicareando hasta las ocho de la noche”, según le comentaron.

En su oportunidad, el consejero presidente del IFE, Leonardo Valdés, dijo que la educación cívica es fundamental en el proceso de construcción de ciudadanía para un país en el que el poder se distribuya. Urge que se regule socialmente el poder y las decisiones públicas sean incluyentes. Agregó que en vísperas del vigésimo aniversario del IFE se impulsará el replanteamiento de las estrategias de promoción de educación cívica, su misión y su visión.

Durante el acto, el representante del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, Magdy Martínez Solimán, aseguró que en un mundo en el que la desigualdad social permea, la democracia es la única promesa de igualdad, y una realidad probada de libertad efectiva. Es la mejor plataforma para la definición del interés público, en una sociedad en la que el interés particular de los más fuertes y el interés privado de los poderosos marca, las más de las veces, las agendas y la orientación de decisiones.

Valdés reivindicó las políticas de educación cívica del instituto, como la fórmula para que exista un mayor acercamiento con los ciudadanos. Tal es el caso del esquema para impulsar una democracia sustantiva para que la sociedad ejerza plenamente sus derechos. Los proyectos de educación cívica deben ser un instrumento para disminuir el déficit de ciudadanía.

Al arranque del acto, el consejero del IFE y presidente de la Comisión de Capacitación Electoral y Educación Cívica, Alfredo Figueroa, dijo que es necesario replantear los objetivos de estas tareas y cuestionar cuáles son las razones por las cuales los ciudadanos no se acercan a las instituciones y no encuentran cabida para la solución de sus problemas cotidianos y su desarrollo.

En su intervención, Álvarez Icaza retomó cifras de encuestas en las que consistentemente los partidos políticos y los legisladores aparecen como los actores menos confiables para el ciudadano.

Lamentó que tras varios años de discusión y avance de la transición democrática en el país, se registren ahora signos de desaceleración. Por ello, dijo, se requiere la construcción de ciudadanos más activos en la reivindicación de sus derechos, más demandantes de la rendición de cuentas de sus gobernantes, para lo cual, la educación cívica es en realidad un proceso de empoderamiento ciudadano.