Opinión
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Astillero

Mirando al cielo

Norberto, de nuevo

Espacial y celular

IFE, ¡qué barato!

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ANTE EL LEGISLATIVO. Ignacio Rubí Salazar, presidente de la Comisión de Comunicaciones de la Cámara de Diputados (izquierda), y Héctor Osuna Jaime, presidente de la Comisión Federal de Telecomunicaciones, ayer en San LázaroFoto José Antonio López
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anto énfasis ha puesto el camaleónico Norberto Rivera en secundar la campaña contra curas pederastas desarrollada por su jefe en turno, Benedicto 16, que ahora le surge una nueva oportunidad de mostrar congruencia ética y judicial ante otras acusaciones de haber protegido a Nicolás Aguilar, un sacerdote que pudo eludir penas terrenales y continuar su carrera de depredación sexual de menores gracias al encubrimiento del ahora jefe formal de la sucursal mexicana de la Iglesia católica romana. En otros tiempos, apenas unos años atrás, el purpurado nacido en Durango puso en juego relaciones de poder, triquiñuelas jurídicas, chantajes de sublevaciones neocristeras y mucha cara dura para evitar que su ropaje fuese tocado por el pétalo de una comparecencia judicial, ya no se diga de una sentencia formal en contra. Ahora, reproductor apasionado de los discursos justicieros del pontífice alemán que a golpe de revelaciones escandalosas trata de disolver la sombra de su antecesor polaco, Rivera debería ir a Estados Unidos a responder a la nueva demanda presentada en su contra y enfrentar sin coraza religiosa la reiterada y documentada acusación de que ha conocido oportunamente, y al solaparla ha ayudado a que continuara la conducta de presbíteros que han abusado de menores de edad (mi amigo editor, Jorge Anaya, me ha hecho saber amablemente el error que cometí recientemente, al hablar impropiamente de niños abusados, pues “el verbo abusar es intransitivo: se abusa ‘de’ alguien, por lo tanto, no puede haber niños ‘abusados’, por lo menos no en ese sentido”).

Con la vista también puesta en las alturas, la Cámara de Diputados aprobó ayer la creación de una agencia espacial mexicana que de inmediato hizo a muchos preguntarse si los legisladores prefieren asomarse a asuntos lunares o extraterrestres en lugar de entrarle a la realidad lunática y terriblemente terrena que se vive. Sería un exceso rechazar la importancia de que nuestro país se esfuerce en participar en los procesos de entendimiento y práctica tecnológica en cuestiones espaciales pues, a pesar del enorme rezago que en la materia se tiene, justo y correcto es que se sienten las bases para generar allí un desarrollo ordenado. Sin embargo, esa preocupación de vanguardia choca estruendosamente con la triste realidad cotidiana de una nación cuyos gobernantes formales pelean a sangre y fuego por apenas intentar la recuperación de los espacios, no los siderales, sino los públicos, es decir, las calles, las ciudades, la nación.

Colocado en órbita desde su nombramiento que fue un pago a las grandes televisoras, el presidente de la Cofetel, Héctor Osuna, lanzó ayer al espacio mediático una frase de ocasión: es una leyenda urbana que miles de personas hubieran registrado sus celulares utilizando los datos de personajes actuales. En remembranza de los mitos geniales que el entonces secretario Pedro Aspe invocaba, entre ellos el de la pobreza, el rebasado directivo oficial de las telecomunicaciones negó en particular que hubiera miles de registros a nombre del aficionado musical que con dinero público organiza fiestas particulares con algún visitante extranjero en cuanto éste le llama ingenuo.

El astronauta Osuna también creyó dar tranquilidad a los mexicanos al precisar que los datos de esos registros no estarán en TepInegi u otros mercados similares, pues ¡gulp! la información va a estar muy resguardada, no va a estar en manos de nadie más que del Registro Nacional de Población (Renapo) con los candados y resguardos que para ello tiene la Secretaría de Gobernación. (¿Se imaginan al litigante Gomón, ya retirado del cargo, usando en sus negocios jurídicos cuanta información resguardada haya quedado bajo sus candados?)

Complicados mecanismos de investigación dicen estar poniendo en marcha las autoridades para saber si es cierto que en Tepito se venden diversas bases de datos, pero sin reparar en que es más fácil revisar Internet que seguir escudriñando los astros. Basta asomarse, por ejemplo, a www.quebarato.com.mx para encontrar el siguiente anuncio: Venta de base de datos del IFE nacional, actualizada a marzo de 2009, más de 80 millones de registros, se vende por estado o completa, cualquier duda estoy para servirte. El anuncio fue puesto desde septiembre de 2009 y el vendedor dice vivir en Zacatecas, usa el teléfono 4921354143 y la dirección electrónica [email protected] y ofrece la mercancía completa por 25 mil pesos.

En www.quebarato.com.mx/clasificados/base-de-datos-del-ife-nacional__6622418.html se pueden ver los diálogos de compraventa, con nombres y teléfonos de algunos interesados en operaciones integrales o por estados, por grupos de nombres e incluso por una sola dirección. Bara, bara: 25 mil pesos por la base completa, 3 mil por un solo estado y 200 por un solo nombre. Allí vienen nombres, parte de las direcciones electrónicas y a veces números telefónicos de quienes piden pruebas de la veracidad de la base, mismas que el vendedor ofrece enviar por correo. Hay de todo. Por ejemplo: david ([email protected]) pregunta: me podrías conseguir una credencial de IFE original. Respuesta: Mándame un correo a [email protected]. Pero no es el único oferente en el mencionado sitio ¡Qué barato! El pasado 3 se anotó alguien desde Ocosingo, Chiapas, con esta promoción: 10 mil pesos vendo bases de datos Telmex, IFE, Telcel, Banamex. El 30 de enero, otro vendedor colocó este anuncio: Bases de datos de todo México, Telcel, Telmex, Banamex, Bancomer, American Express, Inegi, IMSS, escuelas, catastro, etcétera. Ofertas serias, 10 mil cada base o 50 mil pesos mexicanos todas... Sin problemas, envío al día siguiente de confirmar tu depósito por Estafeta, DHL, Multipack, etcétera. ¿Y las autoridades? En la luna. O, en el negocio.

Y, mientras la señora Mar(gari)ta da pie a una nota en The New York Times en la que se asegura que discretamente toma un fuerte posicionamiento político (¿el fantasma de la Sahagún revolotea en Los Pinos ante la caballada panista intencionalmente enflaquecida?), ¡hasta mañana!