Mundo
Ver día anteriorViernes 16 de julio de 2010Ver día siguienteEdiciones anteriores
Servicio Sindicado RSS
Dixio

Es una gran señal, pero está lejos de la meta final, afirma ejecutivo de la trasnacional

BP detiene provisionalmente la fuga de petróleo en el Golfo de México

Los expertos logran cerrar todas las válvulas del nuevo embudo de contención en el pozo dañado

El presidente Barack Obama saluda la operación y recuerda que se encuentra en fase de prueba

Foto
El nuevo embudo de contención en funciones en esta imagen captada de un video entregado por la multinacional británica a los mediosFoto Reuters
Reuters, Dpa y Afp
 
Periódico La Jornada
Viernes 16 de julio de 2010, p. 30

Houston, 15 de julio. La trasnacional British Petroleum (BP) logró detener hoy la fuga de crudo en el Golfo de México, al menos provisionalmente, luego de que sus expertos cerraron todas las válvulas del nuevo embudo de contención colocado sobre el pozo dañado, lo que incidió en que las acciones de la petrolera subieran en Estados Unidos al conocerse la noticia.

Como parte de la evaluación, BP cerró las válvulas de un nuevo sistema de contención instalado a comienzos de esta semana, y los resultados iniciales mostraron que la tapa instalada había contenido completamente la pérdida desde el pozo dañado en el lecho marino, informó a la prensa el vicepresidente de exploración y producción de la compañía, Kent Wells.

Es una gran señal, pero está lejos de la meta final, dijo Doug Suttles, otro importante ejecutivo de la empresa, al referirse al test realizado para probar los niveles de presión críticos en el pozo averiado frente a las costas de Luisiana, en lo que constituye la primera vez que se consigue este objetivo desde el accidente en la plataforma Deepwater Horizon, en el que murieron 11 trabajadores el 20 de abril y que inició el peor derrame en la historia estadunidense.

El presidente Barack Obama, al saludar la contención del derrame, calificó el procedimiento de señal positiva y recordó que aún se encuentra en fase de prueba. La decisión de seguir con las pruebas fue tomada tras un día de intensas deliberaciones entre el mandatario y su gabinete para analizar los intereses que están en juego.

Thad Allen, almirante de la Guardia Costera y encargado de coordinar la respuesta del gobierno al desastre, declaró que si las pruebas muestran que el pozo puede resistir ciertas presiones, existe una buena posibilidad de que pueda ser tapado en forma indefinida. Pero si la presión no aumenta, añadió, significaría que que hay una fuga en alguna parte.

Wells dijo que, tras el cierre de las válvulas con el auxilio de los robots submarinos, los ingenieros comenzaron a monitorear la presión cada seis horas. No fluye más petróleo en el Golfo de México, indicó el directivo; sin embargo, advirtió que no se deben tener expectativas desmesuradas.

Por ahora la fuga se mantendrá tapada únicamente como prueba, destacó Wells. Nos hallamos en la etapa inicial del test, reiteró el vicepresidente. Las próximas horas son críticas para el manejo ulterior, advirtió la empresa.

El pozo a mil 500 metros de profundidad está cerrado con fines de pruebas. El test, denominado prueba de integridad del pozo, podría tomar entre seis y 48 horas.

Poco antes del anuncio del éxito, una falla había puesto a los equipos de la petrolera en alerta: la avería había hecho que la prueba se viese demorada durante horas.

Se espera que la presión continúe subiendo, ya que si permanece baja significa que habría una fuga. Si esto fuese así durante varias horas, la prueba deberá ser suspendida. Y si resulta exitosa, sólo será una solución temporal.

Medios de prensa han señalado que el pozo será cerrado totalmente con perforaciones realizadas varios kilómetros por debajo del lecho marino, por las que se introducirá lodo pesado y cemento. Esto ocurrirá a finales de julio o a comienzos de agosto.

La Agencia Internacional de Energía estima que desde la explosión y hundimiento de la plataforma se ha producido un derrame de 2.3 a 4.5 millones de barriles de crudo en el Golfo de México.

El desastre ha afectado cientos de kilómetros de costa, sobre todo en los estados de Luisiana, Alabama, Misisipi y Florida, y ha golpeado a las industrias turística y pesquera. Los trabajos de contención y limpieza han costado miles de millones de dólares a BP, que además enfrenta multas y juicios.

El Departamento del Interior dijo que la multinacional británica debe pagar regalías por todo el volumen de petróleo y gas natural que captura desde el pozo dañado, así como por los hidrocarburos que no se lograron recuperar. BP ha dicho que para finales de julio podría recolectar hasta 80 mil barriles diarios de crudo.

Los acciones de BP llegaron a subir casi 10 por ciento tras conocerse que se controló el derrame de petróleo. La víspera, los papeles habían cerrado a la baja de 2.3 por ciento en Londres y una caída cercana a 1.9 en Nueva York.

En tanto, la petrolera estadunidense Apache Corp busca financiamiento para comprar activos de BP, incluso los de Alaska, acuerdo que rondaría los 10 mil millones de dólares, según CNBC.

Analistas encuestados por Reuters Insider pronosticaron que BP gastará entre 63 mil y 100 mil millones de dólares en los próximos 15 años para hacer frente a tareas de limpieza y temas legales.

Los títulos de BP han sido devastados desde la ruptura del pozo y perdieron unos 100 mil millones de dólares del valor de mercado previo a una escalada de tres semanas encendidas por versiones de una adquisición, de un aporte de un fondo soberano y esperanzas de que el pozo sea sellado.

BP, que está en la mira de los legisladores estadunidenses a raíz del desastre, podría enfrentar una prohibición para obtener nuevos contratos de arrendamiento por hasta siete años, según una ley que está siendo tratada en el Congreso.

El presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, declaró que en su país nunca pasará un desastre petrolero como el ocurrido en el Golfo de México. En tanto, en la Universidad Federal de Río de Janeiro se informó de una nueva técnica para limpiar petróleo en el mar, con el uso de glicerina de biodiesel que absorbe el crudo.