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¿Habrá resurrección?
E

n la semana Santa se me aparece todos los años la literatura taurina.

Los toros como cristo en la cruz, como curiosamente llaman los toreros a la suerte de matar toros: hacer la cruz.

Mi amigo Salvador Rocha me trasmitió el gusto por leer a Michel Leris, en especial el ensayo La literatura considerada como una tauromaquia.

Al respecto, Javier Rioyo escribió en el periódico El País del 25 de mayo de 2008: “Los ilustrados y sediciosos españoles, levantoscos, antipanfletarios, volterianos, constitucionalistas, afrancesados, moralistas o inmoralistas que hicieron sus sátiras contra los toros. Tiene toda mi simpatía el León de Arroyal el aval de Marchela. Españolazos antitaurinos, sin empacar aún nuestros razonamientos antes de Vicent ( el más antitaurino de los antitaurinos) algunos desde la razón y la literatura, ya estaban luchando contra la España del ‘pan y toros’”.

Divertido, mi querido Javier Rioyo nos cuenta: Cuando me pongo a razonar me siento un Vicent. Pero cuando me pongo a disfrutar, me miro en el espejo de Bergamín, será por lo feo y sentimental, o quizá porque cuando encuentro sus palabras escritas sobre ese arte de Birlibirloque, tan razonable tan cabal, tan lleno de ingenio, de sabiduría popular, no me queda de otra que estar de acuerdo con su pensar: ya lo decía (Lagartijo) ¿que viene el toro? Te quitas tú (que no te quitas tú) te quita el toro: la música callada del toreo de soledad sonora un monstruo de la fortuna en el toro y que es un laberinto de la razón.

Y remata Javier: Eso somos: razón y fortuna. Una faena en el ruedo ibérico, si pretendimos reconocer la voz de un torero. Una metodología del toreo. Hay que leer la biografía sobre don Juan Belmonte del periodista y gran escritor Manuel Chávez.

Michel Leris quiso ser torero con la literatura; no lo consiguió, para eso hay que ser Rafael de Paula y escribir como Federico García Lorca. Michel entendió que había de mirar de frente al toro, como en un espejo perverso. Lo contrario fue la literatura que pretendió José Tomás.

Una línea que va de Belmonte a José Tomás, y otra línea de Jocelito El Gallo a Rafael de Paula. Mirar al toro de frente a la distancia adecuada y enredarse del toro al rematar con el pase de pecho haciendo la cruz. ¿Habrá resurrección?