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La modelo negra que deslumbró a Coppola

Luz María Collazo protagonizó la cinta Soy Cuba, considerada una obra maestra de la cinematografía mundial // Versión restaurada, galardonada en Cannes 2004

Foto
▲ La actriz Luz María Collazo muestra un cartel de ella más joven bailando en la obra Sulkary en los años sesenta, durante una entrevista con Afp en su departamento de Nuevo Vedado, en La Habana.Foto Afp
 
Periódico La Jornada
Viernes 7 de abril de 2023, p. 5

La Habana. Fue la primera modelo negra de Cuba, una reconocida bailarina de danza contemporánea y la inolvidable protagonista de la película ruso-cubana Soy Cuba, considerada una obra maestra de la cinematografía mundial. Seis décadas después del rodaje, Luz María Collazo cuenta sus recuerdos.

Con 79 años dice tener una memoria malísima. Para refrescarla echa mano a unos cajones repletos de fotos, carteles y portadas de revistas, en su pequeño departamento de Nuevo Vedado, en La Habana.

Son testimonios de una vida profesional marcada por el arte, que inició al amparo de la explosión artística que siguió al triunfo de la revolución de 1959.

Tuve la suerte de estar aquí en un momento de vitalidad artística, dice a Afp esta mujer mestiza, de larga melena negra, que conserva la mirada altiva pese a sus casi ocho décadas de vida.

Nació en Santiago de Cuba en 1943, pero creció en La Habana. Tenía 15 años cuando Fidel Castro llegó al poder. Tres años después, esta hija de un chofer y de un ama de casa, se interesó por el arte dramático.

Vi un anuncio en un periódico para estudiar en el Teatro Nacional. Allí también era posible aprender danza contemporánea. Quería ser actriz, (pero) la danza me sedujo, cuenta.

Y el cine la atrapó. En 1963, cuando salía de una sesión de peluquería en el hotel Habana Libre, la esposa del director de fotografía soviético Serguéi Urusevski la abordó.

Urusevski había viajado a la isla con el cineasta Mijaíl Kalatózov, ganador de la Palma de Oro en 1958. Ambos recibieron la propuesta de dirigir uno de los proyectos coproducidos por el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (Icaic) y los estudios soviéticos, para exaltar la alianza entre los dos países hermanos.

La esposa de Urusevski le preguntó a Collazo si estaba dispuesta a actuar en la película. Quería trabajar, a todo el mundo le decía que sí, añade y recuerda que en esa época tuvo que enfrentar mucho racismo.

Demasiado poética

El filme, que se rodó durante varios meses, cuenta en cuatro partes el derrocamiento del dictador Fulgencio Batista (1952-1959) por los revolucionarios de Fidel Castro.

Collazo, que encarna a una joven humilde que se ve obligada a prostituirse en los casinos frecuentados por la mafia estadunidense, recuerda a un Kalatózov muy amable y delicado, que se comunicaba con los actores mediante un traductor.

A pesar de las precarias condiciones materiales, el resultado fue una película con una impresionante fotografía en blanco y negro y virtuosos movimientos de cámara, con secuencias innovadoras para la época.

Sin embargo, el filme no alcanzó el éxito esperado. Se estrenó en 1964, en un momento en que Fidel Castro y Nikita Jrushchov estaban enfrentados.

Juzgada demasiado poética y portadora de una visión exótica de la isla caribeña, en La Habana apenas se proyectó, recuerda la actriz.

La película no tuvo éxito, me decepcioné un poco, explica Collazo, que no volvió a un plató cinematográfico y que, seis décadas después, es uno de los últimos testigos de aquella aventura.

Hubo que esperar a la década de 1990 para que el filme saliera del olvido. Francis Ford Coppola y Martin Scorsese lo descubrieron en 1993 y quedaron deslumbrados. La versión restaurada de la película fue galardonada con un premio en Cannes en 2004. Actualmente se estudia en las escuelas de cine.

El desafortunado destino del filme no impidió a Collazo continuar en el mundo de la imagen por medio del modelaje, donde también impuso su belleza y talento, luego de ser descubierta en una calle de La Habana por el fotógrafo Alberto Korda, autor del más famoso retrato de Ernesto Che Guevara.

Korda le propuso posar profesionalmente. Era excepcional en la época escoger a una mujer negra. Fue uno de los que más me promocionó, precisa esta profesora de danza contemporánea, ahora jubilada y que vive sola tras la muerte de su esposo italiano.

Hoy recuerda aquellos años con tristeza por el paso del tiempo y por la difícil situación económica que vive Cuba y que hace su vida más precaria. Me da mucha nostalgia ver estas fotos, dice.