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Más muros, más migración
S

e aproxima la caravana con miles de personas que salió de Tapachula, Chiapas, para llegar a la capital. Parece que su objetivo final es llegar a Estados Unidos, aun sabiendo que la frontera está cerrada y que les esperan momentos de enorme dificultad que puede poner en peligro sus vidas, ese es el tamaño de la desesperación. También hay mexicanos que han intentado entrar a Estados Unidos y son detenidos. De acuerdo con la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de ese país entre 2020 y 2021 alcanzó un millón 734 mil 686 migrantes, de los cuales casi cuatro de cada 10 eran de origen mexicano. Para 2021 se dio un crecimiento de 77 por ciento en relación con hace dos años ( La Jornada, 25/10/21).

Es importante subrayar que la situación de desbordamiento de los flujos migratorios en la actualidad es inusual, no vistos con anterioridad, flujos de migrantes imparables, en cantidad y con nuevos perfiles demográficos y con controles fronterizos. Era común que fueran hombres solos a la cabeza de los movimientos migratorios, poco a poco se fue feminizando con la aportación de mujeres que ya no iban como acompañantes o parte de la familia, sino migraban en forma individual y en ocasiones como jefas de familia. Hoy se incorporan familias enteras y lo más doloroso son los cada vez mayores contingentes de infantes no acompañados que enfrentan el doloroso camino de la migración en soledad, durísimo. Si bien es muy probable que encuentren solidaridad de los otros migrantes, de todas formas esto los marcará de por vida.

Pero estos desbordamientos no sólo suceden en nuestras tierras, pasa en otros continentes y también marcados por la tragedia, por frenos, obstáculos, controles, muros.

Reece Jones menciona que la construcción de barreras fronterizas es un fenómeno relativamente nuevo, porque tras la Segunda Guerra Mundial había menos de cinco muros fronterizos en el mundo; en el momento de la caída del muro de Berlín había 15 y ahora hay casi 70. Y lo que resulta interesante es que desde 2015 la construcción se da en países tan disímbolos, como Austria, Bulgaria, Estonia, Hungría, Kenia, Arabia Saudita y Túnez, que van o ya empezaron a levantar esas barreras; tendencia que continuó en 2016 con Noruega que coloca muros en su frontera con Rusia; Reino Unido un muro en Calais, Francia, y Pakistán alza una valla frente a Afganistán. Sin olvidar que el muro fronterizo fue el tema principal de campaña de Donald Trump.

Llega a la conclusión de que los muros no detienen a los migrantes irregulares, se desbordan y sufren travesías más riesgosas, dolorosas y trágicas. Habría que agregar el inhumano tráfico de personas, fenómeno en gran parte en manos de delincuentes organizados que se aprovechan de los migrantes.

El desbordamientos de los flujos migratorios están inmersos en un conflicto estructural cuyas consecuencias son la enorme desigualdad y asimetrías económicas del sistema que ha generado pobreza y miseria, con uno por ciento de la población global detentando 82 por ciento de la riqueza mundial, billones de dólares en paraísos fiscales, inseguridad y corrupción; focos rojos que envuelven directa o indirectamente a las grandes potencias que retrasan las soluciones y obligan a las poblaciones a huir; graves conflictos climáticos cuyos más altos responsables son los países altamente industrializados por ser los más contaminantes. Por ello los flujos migratorios están desbordados y sólo pueden acotarse si se acuerdan políticas multilaterales con miras a transformar esas condiciones inaceptables.

A corto plazo, México debe dar pasos hacia el sur del continente buscando relaciones internacionales simétricas para alcanzar una integración latinoamericana que permita la discusión fraterna de propuestas. La finalidad sería la puesta en marcha de un mercado común que garantice el libre tránsito de mercancías, capitales, servicios y personas en la región y con ello lograr el desarrollo del área.

Esa es la mejor estrategia para negociar desde una posición independiente y soberana. La Celac fue un primer paso, hay que seguir por ese camino, difícil pero no imposible.