Opinión
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El Correo Ilustrado

Sentida despedida a Enrique Fuentes

P

ocos personajes de la vida cultural mexicana han sido tan queridos y son tan entrañables como Enrique Fuentes, librero cuya vida y memoria estará siempre indisolublemente ligada a la Librería Madero. Aunque parezca cliché, se puede hablar de su vasta cultura, de su simpatía –que incluye un exquisito sentido del humor–, de su labor en difundir y proteger la cultura o de su profunda serendipia para topar cualquier libro que se necesitase. Un ser humano cabal que interactuaba lo mismo con políticos e intelectuales de altos vuelos que con tianguistas o campesinos (de esto último fuimos testigos en un viaje a la Sierra Norte de Puebla, antes de la pandemia).

Nos causa una inmensa pena su fallecimiento, no sólo por el gran vacío que deja, sino también por el dolor que deben estar pasando su hija Andrea, sus nietas Uma y Laia y su yerno Nato. A ese cuarteto tan querido le envíamos un gran abrazo y besos en este momento tan cabrón, que de pilón nos impiden hacer las despedidas como se debe.

Ana Ortiz y Miguel Vassallo

Tras censura de 36 años, exhiben tres películas

Precisiones a la nota de Diana Manzo del 8 de marzo en la sección Espectáculos. En 1985 realicé el primer Taller de Cine Indígena, bajo los auspicios del Instituto Nacional Indigenista, INI. El resultado de éste en la comunidad ikoots de San Mateo del Mar, Oaxaca, fueron tres películas, escritas, dirigidas, filmadas y editadas por seis mujeres tejedoras: La vida de una familia ikoods, de Teófila Palafox. El cuento del Dios Rayo y Una boda antigua, ambas dirigidas por Elvira Palafox.

Al tratarse de una experiencia inédita, elabore un documental Tejiendo mar y viento con aspectos de la comunidad, contextos y razones de ellas para participar en el taller. El documental serviría como material de consulta para futuros talleres que reproducirán la experiencia. El INI censuró todas las cintas y tras una larga lucha de dos años en la que las mujeres participaron activamente, el INI cedió en parte y sólo dejó circular una de las tres películas: La vida de una familia ikoods y al documental le cortaron 20 minutos. El INPI, con motivo del Día Nacional de las Lenguas Indígenas (21 de febrero), hizo públicos los tres filmes, y una publicación para consulta en línea, donde se explican razones y consecuencias de la censura, además de un itinerario de las vivencias del taller. Así, 36 años después, una deuda a nuestra memoria fue saldada. https://www.gob.mx/cms/uploads/ attachment/file/617266/mujer-ikoots-cineastasindigenas-inpi.pdf

Luis Lupone, documentalista

Otra vez el 8 de marzo

No me gustaría perder de vista los muchos rostros que tiene la ine-quidad de género, pero es inevi-table enfocarse en la violencia y los feminicidios, desatados recientemente. Es obligado remarcar que el problema no es de hace dos años, lo comenzó a visibilizar el asunto de las muertas de Ciudad Juárez hace ya varias décadas, pero los distintos gobiernos apenas se inmutaban y cierto es que desde el Estado no había acciones.

De repente, de dos años a la fecha, los 8 de marzo se repiten y de vuelta vemos mujeres –que dicen que como están muy enojadas hay que dejarlas que violenten la ciudad– arreando agresión armada contra edificios públicos y paseantes, queriendo llegar a Palacio Nacional, como blanco de su furia.

Apena que intelectuales aplaudan la destrucción y que mentes otrora menos decadentes se aprovechen para seguir llevando agua a su molino, para buscar desprestigiar al Presidente y abonar terreno para las elecciones de junio.

Para infortunio de todos, este ambiente envenenado y de violencia afecta a mujeres tanto como hombres, niños y ancianos. Para nuestro infortunio, este envenenamiento de pactos que no son tales, oculta que el enojo y la búsqueda de justicia de los grupos sinceros no debía ser únicamente el 8 de marzo, sino resolverse en un crecimiento de conciencia, de fraternidad y de mucha educación emocional y de género.

Rebeca G. Anduiza

Los hombres esconden su lado femenino, dice

Este 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, las mujeres saltan a escena a gritar en voz alta: aquí estoy, mientras los hombres asustados esconden su feminidad. Lo femenino no es exclusivo de la mujer, el hombre también tiene pezones.

No sólo las mujeres sufren violencia y maltrato en su feminidad. Desde pequeños, los hombres sufren gran violencia en su feminidad naciente: no seas maricón, los hombres no lloran. Crecen con tanto miedo a su propia feminidad que terminan enojados y violentos con todo lo femenino que se manifieste en su compañera, en su amigo, en el vecino y hasta en el espejo. El macho-macho no es otra cosa que un triste desalmado que perdió su feminidad.

Para mí, este 8 de marzo debe ser un parteaguas para concientizar el delicado valor de lo femenino, tanto en el hombre como en la mujer. Que las mujeres nos ayuden amorosamente a recuperar nuestro ánima femenina para llorar juntos tanta violencia y desamor.

Lo más significativo de este despertar no es que vivamos un día sin mujeres, sino que vivamos una vida con nuestra feminidad perdida. Todos somos responsables del México que queremos, que cada quien limpie su patio de basura y de violencia.

Ni feminismo ni machismo: demoler las trincheras y los muros que nos enfrentan para construir puentes que nos unan, ese es el reto para cada 8 de marzo.

Sólo el amor nos puede salvar.

Carlos Noriega Félix