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Movilidad estudiantil internacional
L

a población estudiantil internacional crece año con año y aunque es pequeña en relación con la migración mundial, su importancia reside en que, a diferencia de la migración tradicional, esta población transfiere recursos económicos de su lugar de origen al de destino y representa uno de los mayores ejercicios de cooperación de la gestión de conocimiento entre las naciones. Conocer esos flujos y sus características nos da una perspectiva de los beneficios que las distintas sociedades y países han tomado o esperan obtener. Las cifras que comparto en este espacio se publican en el Anuario de Migración y Remesas, publicación que se realiza desde 2012 con investigadores del Consejo Nacional de Población (Cona-po), BBVA Research y de la Fundación BBVA Bancomer (disponible en https://www.bbvaresearch.com/ publicaciones/anuario-de-migracion -y-remesas-mexico-2020/).

La población estudiantil internacional que accede a educación superior y de posgrado tuvo un incremento de 141 mil matrículas en 2017 respecto a 2016, alcanzando 4.3 millones en el planeta. China e India se mantienen como los principales países; representan entre ambos 26.2 por ciento del total de estudiantes internacionales, con una clara tendencia de crecimiento. En 2017, cerca de tres de cada 10 estudiantes foráneos eligieron Estados Unidos y Reino Unido como destino. México duplicó la recepción en 2017 respecto a 2016, al albergar a 25 mil estudiantes extranjeros.

En casi 40 años, la población estudiantil internacional en Estados Unidos se ha cuadruplicado; en la década pasada alcanzó poco más de un millón de personas; en el ciclo escolar 2018/19, la mitad provino de China e India. En cuanto a la fuente principal de financiamiento, sólo 21 por ciento reportó apoyo de una universidad o del gobierno, 57 por ciento es respaldado por la familia o se sostiene solo. En casi dos décadas, la población estudiantil internacional mexicana en EU se incrementó, al pasar a 15 mil en el ciclo escolar de 2019; 56.1 por ciento se encontraba matriculada en el nivel de licenciatura y 24.7 en posgrado.

En 2019, Estados Unidos, Reino Unido, España y Canadá, en conjunto, emitieron cerca de 31 mil visas de estudiante para la mexicanos. La población mexicana becada por Conacyt para realizar estudios de posgrado en el extranjero ascendió a 4 mil 821 en el mismo año. De éstas, 74 por ciento fue de asignación para la continuación de la beca. Para la población becaria en maestría y doctorado, los países de destino preferidos por mexicanos/as fueron Reino Unido y Estados Unidos, concentrando entre ambos cerca de 50 por ciento en la población de cada nivel. En 2019, entre las 10 mejores universidades de EU y de Reino Unido, la Universidad de Chicago (70 estudiantes) y la Universidad de Harvard (43 alumnos) fueron las que registraron mayor población mexicana becaria en maestría, mientras que para doctorado fueron la Universidad de Manchester y la Universidad de Bristol (cada una con 59 estudiantes).

Una situación muy distinta es la de alumnos en las llamadas plazas comunitarias en Estados Unidos. Se trata de espacios educativos coordinados por el Instituto de los Mexicanos en el Exterior (IME) y el Instituto Nacional de Educación de los Adultos (INEA), que proporcionan alfabetización, educación básica y otros cursos con certificación oficial, para personas mayores de 15 años. En 2019 había 250 plazas comunitarias distribuidas en 33 estados, principalmente en California (63), Texas (36), Virginia (17), Oregón (14), Nueva York (13), Georgia (11) y Florida (10). Las plazas comunitarias atendieron a 23 mil 211 estudiantes en 2019 en cuatro niveles: alfabetización (24.5 por ciento), primaria (25.1), secundaria (38.9) y otros cursos y servicios (11.4 por ciento). Más de 40 por ciento de la población estudiantil fueron de California y Texas, 49.7 eran mujeres y 50.3 por ciento, hombres.

Desconocemos aún el impacto de la pandemia de Covid-19 en la movilidad internacional de estudiantes, habrá que estimarla porque implica la incorporación de perspectivas globales e interculturales, así como de programas relacionados con la educación en la nación y en el extranjero. La fuga de cerebros es un problema de la emigración estudiantil, pero cuando se estimula la inversión individual en educación y capacitación en los países de origen y se aprovechan las capacidades de los migrantes que regresan, se mitigan parte de los costos de pérdida potencial de talentos.

* Secretaria general del Conapo

Twitter: @Gabrielarodr108