Opinión
Ver día anteriorJueves 15 de octubre de 2020Ver día siguienteEdiciones anteriores
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Ciudad perdida

Robo de fármacos: intención y silencio

L

a calle Camino Viejo a Culhuacán, en la colonia Santa Isabel Industrial, allá en el oriente de la ciudad, no es tan diferente de otras del mismo rumbo: un tanto estrecha, con casas particulares y alguna bodega en sus lados, y como pasa en el barrio, plena de ojos que registran todo aquello que se disloca de la cotidianidad.

La verdad de los vecinos no admite contradicciones: son testimonios sin mayor interés, limpios de cualquier tendencia, pero filosos, por eso tienen en la memoria aquel domingo en que se rompió el ritmo habitual del movimiento en la calle y se perpetró el asalto a la bodega de la empresa que almacenaba miles de medicamentos para combatir el cáncer.

Los vecinos y trabajadores del área relatan la historia, al contrario de los silencios mal intencionados, y perniciosos, de la Fiscalía General de Justicia de esta ciudad, y que por ello abren espacios a interpretaciones dolosas que no abonan a una mejor solución al ilícito.

La empresa dueña del local de media hectárea, advierte que los ladrones no se llevaron todos los medicamentos para la lucha contra el cáncer, que se quedaron en la bodega miles más, que ya se están distribuyendo.

Son productos que no se pueden vender ni en el mercado negro, como les explicamos en este espacio en el turno anterior, porque son procesados y fabricados para el sector salud, y no es posible comercializarlos en farmacias o en hospitales.

Si eso es cierto, no cabe ninguna duda ahora de que el robo tenía una intención que no era la de obtener alguna retribución económica por el producto del asalto, sino crear un ambiente contrario al gobierno federal.

Escasez ficticia, eso era lo que se obtendría, y con ello lanzar a los parientes de los que sufren el mal en contra del gobierno de López Obrador para menoscabar el apoyo que le brinda la gente.

La operación escasez tiene otros testigos de su ejecución: las cámaras del C-5 que tienen los aparatos de seguridad en la ciudad, y a los que, desde luego, tiene acceso la fiscalía local.

Con esas cámaras se logró el seguimiento de los tráilers en que supuestamente se sacaron los medicamentos, pero la fiscalía, silenciosa, prefiere que se ataque al Presidente antes que dar una explicación de lo que sucedió el domingo 4 de octubre.

De todas formas el latrocinio, como hasta ahora se conoce, está rodeado de puntos oscuros que no aceptan la luz de lo que ocurrió en aquel lugar de Iztapalapa. Es muy probable que en la fiscalía, doña Ernestina Godoy sienta que la autonomía de que goza la institución no tiene mayores compromisos con el proyecto de país que sostienen los gobiernos federal y local, y por ello no le importe el resultado de sus silencios, pero lo que debería quedarle claro es que por más que pinte su raya, aún pertenece al proyecto da la 4-T, y si no se ha dado cuenta, que alguien le avise.

De pasadita

¿Será que el pleito en Morena nos esté anunciado una nueva-vieja forma de intentar hacer política en el país? ¿Será que ante la ausencia de partidos opositores que sean algo más que el logo, la competencia entre diferentes maneras de pensar y de actuar se va a dar dentro de Morena y en ningún otro lugar?

Si es así, lo que le falta es la construcción de los sectores que mantengan a Morena como la fuerza hegemónica durante muchas décadas; eso, si antes no lo destruye el mal del chuchismo que, según nos dicen, viene de Zacatecas.