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Pandemia
La epidemia ha paralizado los proyectos de muchos jóvenes
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▲ Personal de salud realiza la prueba para detectar Covid-19 a un habitante de la ciudad de Nashik, India.Foto Afp
 
Periódico La Jornada
Lunes 14 de septiembre de 2020, p. 4

Con su futuro en vilo, los jóvenes comienzan a ver truncos sus proyectos de vida debido a la pandemia por Covid-19.

A sus 17 años, Isela se ha convertido en la madre putativa de sus tres hermanos menores; Julián dejará la universidad para seguir repartiendo comida a domicilio; Emiliano ve lejos su sueño de estudiar en el extranjero; Dulce se conforma con mantener un empleo en el que no se veía por mucho tiempo y, debido al encierro, Diego ha enfocado toda su energía exclusivamente al trabajo.

Hablar de los jóvenes en general es peligroso. Están enfrentando la pandemia en función de sus posibilidades sociales, económicas, familiares, escolares y laborales. No es lo mismo que un chavo pase la cuarentena en una casa medianamente amplia, con su propia habitación y computadora, teniendo los mínimos de bienestar, a otros que comparten el cuarto, viven violencia en casa o tienen que trabajar, señala José Antonio Pérez Islas, integrante del Seminario de Investigación en Juventud de la UNAM.

Isela tiene 17 años y está en su último año en el Colegio de Bachilleres. Su sueño es convertirse en doctora, pero en estos tiempos de pandemia cada vez lo ve más lejos. Vive en una colonia marginal de Atizapán, estado de México, con su madre –subcontratada para hacer la limpieza en oficinas– y sus hermanos de cuatro, siete y nueve años.

La joven suspendió sus clases en línea ya que ahora le toca cuidar a sus hermanos, pues su madre sale a trabajar todos los días.

Emiliano, de 20 años, estudia en la Escuela Superior de Economía del IPN. Antes de la pandemia confiaba en que su desempeño académico lo llevaría a conseguir una beca para hacer un intercambio en alguna universidad del extranjero, pero el Covid-19 lo ha frenado en seco.

Si las clases presenciales eran difíciles, en línea es mucho más complicado; algunos profesores de plano sólo envían los ejercicios y ya. Además, los intercambios con otros países están detenidos. Sería muy duro ver ese sueño frustrado.

Dulce estudió lingüística en la UNAM, tiene 26 años y ante la falta de oportunidades en su área profesional tuvo que encontrar un empleo como asistente en una unidad médica del IMSS. Era un empleo temporal que le permitiría mantener sus gastos hasta que pudiera colocarse en el área que le apasiona.

La crisis está tan fuerte que ahora sólo me conformo con mantener ese trabajo. Tengo muchos amigos sin empleo, pasándola mal. Además, vive con miedo de contagiar a su famlia, pues está en contacto con enfermos de Covid-19.

Al padre de Julián lo despidieron del taller en el que trabajaba debido a la pandemia. Eso llevó al joven, de 19 años, a dejar temporalmente la universidad para incorporarse como repartidor de comida.