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La emergencia sanitaria agrava el riesgo para jornaleras agrícolas, alertan en foro
 
Periódico La Jornada
Domingo 24 de mayo de 2020, p. 16

Las jornaleras agrícolas, debido a la falta de protección social y migración en torno a los ciclos productivos de las cadenas agroalimentarias, están más expuestas al Covid-19, al no poder dejar de trabajar, ya que su labor es una actividad esencial, señaló Lina Pohl, representante de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en México.

En el encuentro virtual La protección social para la población jornalera en México ante el Covid-19 como parte de la serie Seguridad y Salud en el Trabajo para trabajadoras agrícolas temporales ante la actual pandemia, Pohl comentó que las condiciones de las trabajadoras del campo es ya de por sí difícil, y frente al Covid-19 puede tornarse peor.

La situación que nos encontramos en México es que seis de cada 10 mujeres rurales viven en pobreza, tienen menor ingreso económico; menor posesión de la tierra; limitada participación política, por lo que no toman decisiones sobre sus bienes; escaso acceso a la seguridad social y a los servicios de salud; así como largas jornadas de trabajo.

Añadió que sólo tres de cada 10 mujeres que laboran en el sector agropecuario reciben un salario por su trabajo, y sólo 13 por ciento de las mujeres rurales contaba con acceso a servicios de salud. Por eso el gobierno, en el marco de la agenda 2030 solicitó a la Organización de las Naciones Unidas propuestas de política pública para asegurar la protección de este sector vulnerable.

Consideró que se está avanzando en las recomendaciones de política pública para la protección social de las jornaleras agrícolas y añadió que es necesario impulsar mecanismos flexibles de acceso a servicios de salud y una agenda de protección social ampliada en coordinación con las empresas empleadoras, el gobierno y la población jornalera organizada.

Reconoció que eliminar las brechas de las mujeres es una tarea compleja, por lo que además del trabajo del sistema de Naciones Unidas es vital la coordinación y acciones conjuntas que el gobierno federal ha tenido en el tema.

Barreras al descubierto

Lourdes Colinas, coordinadora de Proyectos de Empoderamiento Económico de ONU Mujeres en México, señaló que la pandemia ha “visibilizado las barreras a las que las mujeres se enfrentan, seguridad en los ingresos, en el caso particular de las trabajadoras agrícolas, grupo particularmente vulnerable. Las mujeres tienen salarios inferiores por el mismo trabajo, menos acceso a crédito y están sobrerrepresentadas en el mercado informal, además de que la protección social muchas veces se ve interrumpida por las tareas de cuidado.

“Las indígenas y afrodescendientes en mayor parte no acceden a protección social y no pueden trabajar a distancia, lo que les genera incertidumbre en su remuneración, sobre todo por la ausencia de contrato formal.

La seguridad alimentaria puede verse afectada por las dificultades de acceso a comida por el cierre de servicios en las zonas rurales, más la crisis de violencia de género que se vive por el confinamiento a escala intrafamiliar, además se deben promover medidas de transferencias inmediatas de efectivo que aborden la diferencia de género, con el fin de garantizar el ejercicio de los derechos humanos.

Helmut Schwarzer, especialista en protección social de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) consideró que los países deben enfrentar la crisis sanitaria con políticas articuladas alrededor de cuatros pilares: políticas fiscales y monetarias; apoyo a empresas para apoyar a su vez los ingresos de los trabajadores; poder distanciar del trabajo a aquellas personas que puedan hacer teletrabajo y el cuarto pilar, diálogo social, consensos entre trabajadores, empleadores y organismos de gobierno.

Subrayó la importancia de que en estos tiempos se cumpla con la seguridad y salud en el trabajo y la protección social, a través de los convenios internacionales que México ha ratificado. Esto es el Convenio 102 sobre estándares mínimos de seguridad social y el 105, de estándares mínimos de seguridad y salud en el trabajo.