Opinión
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El Correo Ilustrado

Esa ciudad tan vacía que ves

E

sa ciudad tan vacía que ves, aunque no lo creas, era una ciudad llena de autos y gente, siempre con prisa. Aunque podrían caber cinco, casi siempre viajaba uno solo por auto, echando mal humo el auto y mal humor su conductor. Casi siempre llegaban tarde a donde quiera que quisieran llegar. A pesar de tanto correr tras él, nunca lograban alcanzar ese espejismo que anunciaba el comercial de moda. Por más que adquirían cosas, que necesitaban poco, nunca lograron comprar en el centro comercial un litro de alegría ni un kilo de bondad. Se juntaban, se abrazaban y hablaban, pero en realidad no se tocaban ni se miraban adentro, por tanto mirar afuera su ropa, el celular y el auto.

Cansados de ir y venir sobre caminos de asfalto donde algún día hubo árboles, bajo un cielo donde un día hubo estrellas y un aire gris que en un tiempo fue la región más transparente y un gozo respirar.

Un día, todo, absolutamente todo se detuvo, la vida que es una bendición, se convirtió en una amenaza de muerte y la ciudad se transformó en un zoológico de humanos encerrados en sus jaulas, mirando por la ventana, asustados, una ciudad vacía, extraña y peligrosa.

Crecieron flores en los baches de las calles, los parques se llenaron de ardillas y pájaros, el aire se limpió y las estrellas volvieron a brillar. Y los humanos, tan extraños entre ellos y para sí mismos, no tuvieron más remedio que mirarse de frente entre ellos, o mirase solos frente al espejo.

Si logramos salvar la vida respetando la sana distancia… ¿podremos regresar a la ciudad con una conciencia despierta frente al asombroso milagro de la vida, caminar con reverencia sobre nuestro generoso planeta y con una sonrisa para el prójimo?

Carlos Noriega Félix, El Almanauta

Revertir el atropellos de mineras a indígenas

Se está discutiendo en la SCJN si se consuma o se revierte el atropello a los más elementales derechos humanos de los pueblos originarios y campesinos de México representado por la Ley Minera. Con base en esta legislación el presidente Calderón en su momento concesionó prácticamente la mitad del territorio nacional a grandes empresarios mexicanos y a compañías mineras extranjeras, sobre todo canadienses, sin siquiera consultar a sus habitantes y verdaderos derechohabientes. No hay mejor ejemplo del despojo de recursos naturales y el saqueo voraz de la riqueza que caracterizó al neoliberalismo durante las pasadas décadas, y que produjo unos cuantos ricos cada vez más ricos a costa de millones de pobres cada vez más pobres. Es inconcebible que este esquema llegue a su plena consumación mediante una aprobación de la instancia suprema del Poder Judicial, durante un gobierno que fue electo precisamente para superar este sistema. Por el contrario, es la oportunidad de revertir el atropello.

Rodrigo A. Medellín Erdmann

Sobre los asilados en la embajada de México en Bolivia

A causa de los problemas que nos aquejan y que son muchos, el asunto de los asilados en la embajada de nuestro país en La Paz, Bolivia, parece olvidado.

En efecto, desde el 10 de noviembre pasado, se encuentran bajo la protección de México las siguientes personas: Juan Ramón Quintana, ministro de Gobierno; Javier Zabaleta, ministro de Defensa; Héctor Arce Z., procurador general; Félix César, ministro de Minería; Wilma Alanora, ministro de Cultura; Hugo Moldiz, periodista/ex ministro de Gobierno; Víctor H. Vázquez, gobernador de Oruro; Pedro Dami, ministro de Desarrollo Rural; Nicolás Laguno, Agencia Digital del gobierno.

Mi pregunta es: ¿qué están haciendo nuestras autoridades para que el gobierno de facto en Bolivia otorgue los salvoconductos a este grupo de personas cuyo único delito es haber apoyado a un régimen que llevó a la prosperidad y la reivindicación de los pueblos originarios al país sudamericano después de años de dictaduras militares, discriminación y extrema pobreza?

Gabriel Vargas Lozano

Pemex no está muerta

La incomprensión de los inexpertos en el caso de Petróleos Mexicanos (Pemex), la de no entender que en los gobiernos neoliberales fueron un obstáculo para la empresa, exprimiéndola y endeudándola perversa y traidoramente, le escamotearon o robaron la coinversión de capital para mantenerla con déficit y endeudamiento, por eso, no se entiende el sarcasmo de mal gusto de echarle dinero bueno al malo, porque ni siquiera malo ni bueno hubo.

Pemex no está muerta.

¿Cuál fue el fin de la nacionalización en 1938?

Varios fines, pero se pueden destacar dos: acentuar la soberanía para que nuestro país manejara este recurso energético, al igual que para otros bienes naturales, con superávit mediante una buena administración pública y trajera bienestar para las mayorías; otro fin, la industrialización y desarrollando la petroquímica, logrando que México dejara de ser sólo exportador de materias primas, cuando de lo que se trata es aprovechar de éstas los valores agregados.

En tiempo pasado Pemex logró sobresalir solo, con esfuerzos de sus ingenieros y trabajadores, cuidando y evitando los empréstitos extranjeros, pues eso reduciría los beneficios para la nación y se entraría a una etapa de sumisión y dependencia, el no poder manejar la empresa sin ayuda del exterior. Se pudo en el pasado y se puede ahora, combatiendo la corrupción.

Luis Langarica Arreola