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Sin ayuda, al arte circense le será más difícil empezar de nuevo, asegura empresario de Milán
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▲ La compañía italiana está sin funciones desde febrero. Cuenta con 35 artistas y 40 animales.Foto Ap
 
Periódico La Jornada
Lunes 27 de abril de 2020, p. a12

Milán. El espectáculo iba a tener lugar en la costa de Liguria, en el norte de Italia, pero el coronavirus no lo quiso así. Desde hace dos meses, el Circo Millenium está en un aparcamiento de Savona, con 40 animales que alimentar.

Al canguro parece darle igual y sigue tirado en su recinto, pero las llamas, el dromedario y los ponis no tardan en sacar la cabeza por encima de la barrera metálica. El reparto de papas empezó.

En este inmenso terraplén hormigonado, el Circo Millenium, formado por 35 artistas, además de sus animales, entre los que hay loros, ocas, un búfalo con cuernos enormes y un aligátor, no debería haber permanecido más de unos cuantos días.

Con la epidemia y el distanciamiento social, la compañía tuvo que interrumpir su periplo el 20 de febrero y ahora sobrevive gracias a la ayuda de las asociaciones locales y de voluntarios, que colaboran para alimentar a los animales.

Comen unos 200 kilos de pienso al día, también papas y zanahorias. Beben unos mil litros de agua diarios, explicó Derek Coda Prin, director artístico del circo.

En medio de los camiones, un acróbata ensaya su número de barra vertical. En la entrada se acumula la colecta del día: bolsas de fruta, verdura, pan o carne recogidos entre los comerciantes de la ciudad.

En este punto, los animales también se han convertido en un problema, desgraciadamente. Son nuestros compañeros de vida, nuestros amigos, intentamos alojarlos de la mejor manera posible, agregó Coda Prin, cuya familia se dedica al mundo del circo desde hace cinco generaciones.

Entre las organizaciones que ayudan al circo, está, paradójicamente, la ENPA, asociación de protección de los animales, que lucha contra su explotación en los circos.

Al margen de la situación de parálisis actual, la dirección de la compañía está preocupada por lo que ocurrirá cuando se levanten las medidas de confinamiento, pues el del circo es ya un sector muy debilitado.

Cuando todo haya acabado, cuando los espectáculos hayan vuelto a abrir al público, ¿quién sabe con qué mirada verá el público nuestras representaciones a causa del distanciamiento social? Creo que esto habrá creado una sicosis un poco peligrosa para nuestro trabajo, consideró Derek Coda Prin.

Nosotros también tenemos derecho a recibir apoyo. Si no, sin ayudas concretas, nuestra actividad será una de las que más difícil lo tengan para empezar de nuevo. Ya teníamos crisis antes, ahora todavía más, concluyó.