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Poco ortodoxa
E

ntre los estrenos más recientes de la plataforma digital Netflix destaca Poco ortodoxa (Unorthodox, 2020), una exitosa miniserie alemana (cuatro capítulos de una hora cada uno), dirigida por Maria Schrader (Stefan Zweig: adiós a Europa, 2016), a partir del relato autobiográfico Unorthodox: The Scandalous Rejection of My Hassidic Roots (2012), de la escritora germano-estadunidense Deborah Feldman. De la realizadora se conoce también su trabajo como actriz en la cinta Aimée & Jaguar (Max Färberböck, 1999), donde interpreta la historia, también poco ortodoxa, de una joven judía enamorada de la esposa de un oficial nazi. La provocadora ruptura de los convencionalismos sociales y las imposiciones religiosas, es a su vez el tema central de la nueva miniserie que se ha colocado entre los primeros 10 lugares de popularidad en Netflix.

La trama sencilla y cautivadora de Poco ortodoxa se desarrolla paralelamente en Nueva York y Berlín. En la primera urbe concentra su mirada en el barrio de Williamsburg, en Brooklyn, donde reside una parte considerable de la comunidad judía ortodoxa estadunidense. La joven Esther Shapiro (Shira Haas, notable en sus contrastes dramáticos y en su apariencia camaleónica con toques de androginia) padece a los 19 años el abuso de un matrimonio arreglado en el que su poder de decisión es prácticamente nulo. En su corta vida sólo ha conocido un largo catálogo de prohibiciones culturales y religiosas: no tiene derecho a estudiar música (un oficio que le fascina y practica a escondidas, primero sobre un teclado de papel, luego con una profesora cómplice), tampoco a imaginar otra función en la vida que la de llegar a ser buena esposa y madre de muchos hijos en el cometido colectivo de ajustar el código civil y compensar con múltiples nacimientos las pérdidas humanas en la comunidad judía durante el Holocausto.

Entre las incontables interdicciones que impone el dogma patriarcal jasídico, figura la de rapar completamente a las jóvenes casaderas, quienes después del matrimonio habrán de llevar turbantes o pelucas debido a que sólo sus maridos tendrán el privilegio de mirar el cabello nuevo que sus mujeres deberán ocultar al resto del mundo. A ese oscurantismo religioso en pleno siglo XXI y en la capital más cosmopolita de la tierra, se opone la joven Esty (diminutivo de Esther) con pequeñas rebeldías intrascendentes que paulatinamente suben de tono ante la cerrazón cultural de su entorno familiar y la confusión perpleja de su esposo Yanki (Amit Rahas), dividido entre el acatamiento del dogma y la supina obediencia a su madre, hasta volverse un rechazo radical de ese mundo intolerante que culmina con el autoexilio de Esty a Berlín.

En su documental sobre Stefan Zweig, la directora de Poco ortodoxa evocaba ya el desplazamiento del escritor desde un continente invadido por el delirio totalitario hacia Brasil, territorio idealizado en el que reinarían la paz y la libertad. La trayectoria de Esty se opera en dirección inversa y tiene como irónico punto de llegada la misma capital alemana que antes fuera el epicentro político de las atrocidades nazis. Despojada ya en parte de los miedos y prevenciones a que la acostumbró su rígida educación familiar, Esty descubre en Berlín un oasis de modernidad y goce libertario. En una escena formidable, la joven se despoja de su peluca, la arroja a uno de los lagos de Wannsee, justo enfrente del sitio histórico en que se fraguó la idea fascista de la solución final,dando inicio, de esa manera, con un simbólico bautismo heterodoxo, a una liberación y una nueva vida, lejos ya de su familia y esposo, adoptando en Alemania a su nueva familia ampliada, un grupo de jóvenes de distintas nacionalidades que serán su apoyo incondicional, su mayor remanso y estímulo afectivo. Ese mundo que explora Esty, en medio de obstáculos y persecuciones, tiene un antecedente ideal en la comunidad de amigos fraternos, complicidades liberadoras, que mostró el director turco Ferzan Ozpetek en Las hadas ignorantes (2001). Una comunidad de amigos generosos –crisol de identidades y sexualidades diversas– remplaza aquí, de modo vibrante y perdurable, a una rígida estructura familiar incapaz de brindar sólido abrigo afectivo a uno de los suyos. Disponible gratuitamente en Netflix.

Twitter: @CarlosBonfil1