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Bombardeo Ruso deja 15 muertos, acusan activistas

Putin y Erdogan pactan frenar el fuego en la provincia siria de Idlib a partir de hoy

Turquía vigilará que no haya maltrato a migrantes en Grecia

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▲ Migrantes en Edirne, Turquía, esperan cruzar a Grecia.Foto Afp
 
Periódico La Jornada
Viernes 6 de marzo de 2020, p. 23

Moscú. Los presidentes de Rusia y Turquía, Vladimir Putin y Recep Tayyip Erdogan, respectivamente, anunciaron un acuerdo para un alto el fuego en la provincia siria de Idlib, que entró en vigor a partir de ayer a la medianoche.

Putin expresó su esperanza de que el acuerdo ponga fin al sufrimiento de los civiles y ayude a contener una crisis humanitaria.

Ambos mandatarios se reunieron en Moscú para sostener conversaciones que duraron más de seis horas. Sin dar más detalles dijeron que sus ministros de asuntos exteriores leerían un documento conjunto más tarde.

Horas antes del anuncio, activistas de oposición denunciaron que un ataque aéreo contra un pueblo bajo control rebelde en el noroeste de Siria mató ayer por la mañana al menos a 15 personas, incluidos niños, y dejó varios heridos.

Los activistas atribuyeron a aviones rusos de combate el bombardeo sobre Maaret Musreen, donde viven miles de sirios desplazados de otros puntos del país.

El bombardeo golpeó una granja avícola utilizada como asentamiento para desplazados, según el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, organización opositora al presidente Bashar al Assad, cuya sede está en Gran Bretaña.

El grupo opositor Defensa Civil Siria, conocido como cascos blancos, también atribuyó el ataque a aviones rusos. Reportó 14 muertos, incluidas cinco mujeres y dos niños.

Turquía y Rusia son los países con más influencia en Siria y respaldan a bandos rivales en la guerra que comenzó hace nueve años. El gobierno sirio emprendió hace meses una ofensiva en Idlib con respaldo ruso.

La campaña en este último feudo rebelde del país, que comenzó a principios de diciembre, ha matado a cientos de personas y desplazado a casi un millón, muchas de las cuales huyeron hacia el norte, a la frontera con Turquía.

La violencia ha empeorado en Idlib en las últimas semanas. Ankara envió miles de soldados a la zona para apoyar a insurgentes sirios atrincherados, pero no ha podido detener la ofensiva del presidente sirio, Al Assad.

Al menos 58 soldados turcos han muerto en enfrentamientos con el ejército sirio, que también reporta decenas de bajas.

En tanto, Turquía anunció que apostará fuerzas especiales en su frontera para impedir que autoridades griegas repriman a los migrantes que intentan ingresar a Europa.

Desde esta mañana estamos apostando mil agentes de las fuerzas especiales a lo largo de la cuenca del río Meric para impedir el rechazo, explicó el ministro turco del Interior, Suleyman Soylu, quien visitó la zona fronteriza ayer.

Soylu denunció que Grecia había violado las convenciones internacionales al rechazar a unos 4 mil 900 migrantes y acusó a la Unión Europea y su agencia de protección fronteriza Frontex de permanecer en silencio.

Entre 4 mil y 5 mil personas estaban aglomeradas cerca del cruce fronterizo de Pazarkule frente a la aldea griega de Kastanies y se les impedía el ingreso, mencionó Soylu.

Es una puerta fronteriza, tienen obligación de permitirles entrar. Tienen obligación de acoger a los solicitantes de asilo, señaló el ministro.

Miles de migrantes y refugiados han intentado cruzar de Turquía a Grecia por tierra y por mar en esta semana. La policía griega los ha rechazado con gas lacrimógeno, granadas aturdidoras y chorros de agua. A su vez, Grecia acusa a Turquía de lanzar gases contra sus guardias fronterizos.

Según Turquía, las autoridades griegas atacaron a los migrantes con munición de guerra.

Soylu amenazó el miércoles con acusar a Grecia ante la Corte Europea de Derechos humanos por matar a tiros a un migrante en la frontera, pero el gobierno griego negó que eso haya ocurrido.