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Fantasmas persiguen a Calderón // Con Fidel Herrera, falseó dictamen // Violación de Ernestina por militares // Anemia y gastritis crónica

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▲ MUJERES CONTRA MUJERES. Un grupo de mujeres se manifiestó frente a Palacio Nacional en contra de las recientes manifestaciones feministas. Las acusaron de ser producto del nazismo y expresaron su apoyo al presidente Andrés Manuel López Obrador.Foto Pablo Ramos
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bstinado en construirse una opción política de defensa hacia futuro (el partido personal y familiar México Libre), a Felipe Calderón Hinojosa (FCH) lo persiguen los fantasmas del pasado. De manera principal se le recuerdan tanto el fraude electoral de 2006, cometido contra Andrés Manuel López Obrador, como el inicio de la sangrienta etapa que denominó guerra contra el narcotráfico.

Y, a raíz de la detención y procesamiento judicial en Estados Unidos de Genaro García Luna (GGL), su acompañante a lo largo del sexenio funerario a título de secretario de Seguridad Pública, la farsa macabra de la citada guerra ha quedado más de manifiesto, alcanzando a plenitud, con fundadas razones, al ex panista, quien ha pretendido zafarse del asunto mediante la ínfima treta declarativa de darse por ignorante de lo que aquel virtual vicepresidente policiaco, GGL, hacía durante el periodo trágico 2006-2012.

Ayer, en el portal Pie de Página, donde publica sus trabajos la comunidad denominada Red de Periodistas de a Pie, presidida por Alberto Nájar, la reportera Norma Trujillo Báez dio a conocer que el médico legista Juan Pablo Mendizábal , uno de los peritos que participaron en el tratamiento científico del caso de la indígena Ernestina Ascensio Rosario, muerta según primera versión por el ataque sexual de militares mexicanos, ha asegurado que Calderón Hinojosa, entonces habitante de Los Pinos, y Fidel Herrera Beltrán, el priísta que 13 años atrás gobernaba Veracruz, acordaron y ordenaron modificar el dictamen oficial, para salvar a los soldados y dejar todo como un problema personal de salud de la mujer de 73 años de edad.

Mendizábal afirma que todas las evidencias del caso confirman que fue un ataque sexual, cometido por tres personas el 25 de febrero de 2007. Los primeros señalamientos apuntaron a miembros del 63 batallón de infantería del Ejército mexicano, que habían instalado un campamento en las inmediaciones de la comunidad donde había nacido y vivía Ernestina Ascencio. Pero hubo un acuerdo entre los gobiernos federal y estatal, señala el médico Mendizábal, y Fidel Herrera les dijo que al gobierno del estado no le convenía tener en contra al presidente de la República (Calderón Hinojosa) y que por eso se tenía que cambiar el dictamen. Así se acordó hablar de anemia como causa del fallecimiento, y el propio Calderón se refirió a una gastritis crónica.

La periodista Trujillo Báez consignó en su reportaje lo mencionado por los primeros testigos, todo consignado en el expediente judicial de inicio: ...cuando llegaron adonde estaba la anciana, ésta estaba tirada de su lado derecho, tenía sus manos juntas metidas en sus piernas, su ropa la tenía levantada (...) les empezó a decir que la habían asustado los soldados, que les dijo que se le pusieron encima y la amarraron, que llevaban en el pecho unos clavos, que cree que eran cartuchos, que no dijo cuántos eran porque la señora ya estaba grande y que le quebraron su cintura. El médico Mendizábal recuerda: En el cuerpo de doña Ernestina había características que indican violación. Son los desgarros a nivel rectal; la presencia de líquido seminal, la fractura de los arcos costales, derechos e izquierdos. Tenía hematomas en la cabeza, golpes en los brazos, las piernas. La mujer fue sometida en las piernas.

Pero Calderón Hinojosa y Herrera Beltrán acordaron cambiar el dictamen. La Comisión Nacional de los Derechos Humanos, a cargo de José Luis Soberanes, aceptó la nueva versión. Al médico legista Mendizábal, por no aceptar el cambio de los dictámenes y las evidencias, según publica Trujillo Báez, “dos años antes de salir jubilado lo cesaron de su trabajo diciendo que ‘reprobó los exámenes de confiabilidad’. Ante la violación a sus derechos, acudió al Tribunal Contencioso Administrativo y ganó el laudo, pero el gobierno de Miguel Ángel Yunes Linares se amparó para no reinstalarlo en su fuente laboral. Hoy sigue con ese problema” (https://bit.ly/2HTa8ac) ¡Hasta mañana!

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