Opinión
Ver día anteriorDomingo 12 de enero de 2020Ver día siguienteEdiciones anteriores
Servicio Sindicado RSS
Dixio
 
¿La fiesta en paz?

Adiós a un gran escultor // Isaac Fonseca, prometedor futuro

E

l jueves pasado murió en Guadalajara, su ciudad natal, el escultor y pintor Ignacio Garibay Anaya. Era hermano mayor del culto aficionado, magnífico cronista y obsesivo coleccionista Federico, fallecido hace 22 años, quien además de extraordinario declamador –su talante discreto se tornaba huracán cuando subía a un escenario– fue un fecundo escritor que entre otros títulos dejó una novela taurina titulada Pío Granda Dulzuras, editada por el estado de Jalisco en 1994, cuando los gobiernos aún podían apoyar y difundir la fiesta de los toros, en vez de prohibirla como empleados a las órdenes de los gringos y del animalismo demagogo.

Conservo un ejemplar de Pío Granda Dulzuras dedicado no por Federico sino por los padres de éste, doña Sara Estela y don Ignacio, y por el propio Nacho, en noviembre del año 2000: Para Leonardo Páez, en recuerdo de la gran amistad profesada a nuestro hijo Federico, autor de la presente novela. Con toda nuestra gratitud y afecto, dice la dedicatoria de unos padres a los que la muerte de un hijo no les quitó su gusto por vivir y recordar con orgullo la imborrable presencia ética y estilística de aquel vástago tempranamente fallecido.

E Ignacio escribió: Leonardo, como has de saber, Federico redactó el manuscrito con 17 o 18 años, por lo que tiene un tono de pureza e ingenuidad. Me llama la atención el hecho de que el retrato que hace de sí mismo sea esencialmente el que mantuvo hasta el final. Nunca cambió, sino que siguió sus ideales hasta las últimas consecuencias, como lo expone en este libro, relato y declaración de principios. Me encantarían tus comentarios, serían para mí un gran regalo. ¡Que haya suerte en el ruedo de la vida!

Algunas ocasiones tuve oportunidad de disfrutar del maravilloso estudio que Ignacio tenía frente a la espectacular Barranca de Oblatos, en Guadalajara, en ese preciso desorden que rodea el lugar de trabajo de los artistas plásticos. Contaba que gracias a la afición de su padre, que tenía derechos de apartado en la plaza El Progreso, había heredado esa pasión por la fiesta que lo llevó a andar en capeas en Los Altos de Jalisco, a admirar al Cordobés, a Camino, a Joselito Huerta, a realizar un inmejorable busto de Manolete y a dejar en varios parques y avenidas de la Perla Tapatía sus magníficas obras escultóricas en bronce, piedra o mármol. ¡Salud siempre, admirado Nacho!

Foto
▲ Portada que el escultor y pintor Ignacio Garibay Anaya realizó para la novela taurina Pío Granda Dulzuras, de su hermano Federico, en 1994.Foto LP

Los grupos taurinos Bravura y Duende y Porra de Alcohol convocaron el pasado viernes a una brillante tertulia-exposición-homenaje en la Asociación de Matadores al novillero moreliano Isaac Fonseca, triunfador en España, y al imaginativo fotógrafo mexiquense Oscar Mir. La periodista Bernarda Muñoz señaló que Fonseca ha sumado en nuestro país 14 novilladas sin picadores y cortado 14 orejas, en tanto que en 2018 toreó en España un festival taurino y 15 novilladas, cortó 34 orejas y dos rabos y fue el triunfador absoluto en Huerta del Rey, donde se llevó los premios al mejor quite, mejor faena, mejor estocada y triunfador del serial.

También resultó triunfador de El Molar, mejor novillero sin picadores en Collado Mediano y triunfador absoluto de los seriales de Colmenar Viejo y Camino hacia Las Ventas, convirtiéndose en el primer mexicano en hacerse acreedor a este reconocimiento. En 2019 Fonseca se presentó con picadores en Gijón, España, con ganado de Zacarías Moreno, y tras realizar dos magníficas faenas culminadas con el acero, obtuvo la oreja de cada novillo y salida a hombros. Fonseca está convencido de que todo esfuerzo tiene una recompensa, concluyó Bernarda Muñoz.