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Son violadas en México seis de cada 10 migrantes de CA, lamenta ONG
 
Periódico La Jornada
Domingo 24 de noviembre de 2019, p. 13

De cada 10 mujeres y niñas migrantes que vienen desde Centroamérica, seis son violadas en su paso por el territorio mexicano, y si bien son múltiples los riesgos a los que se enfrentan en los más de 4 mil kilómetros que recorren rumbo a Estados Unidos, su problema específico permanece en las sombras, exhibió la organización feminista Fondo Semillas.

En un país donde el discurso xenófobo va en aumento, las mujeres padecen doble estrés: el que viven todas las personas en movilidad y los riesgos en su seguridad personal, explicó la directora de esta organización, Laura García Coudurier.

El fondo, que apoya a grupos y otras organizaciones de mujeres, advierte que en 2019 se han multiplicado las detenciones en las estaciones migratorias en la frontera sur del país, donde se les priva de la libertad sin garantizar, en la mayoría de los casos, condiciones dignas. Agregó que durante el primer semestre del año fueron detenidos más de 30 mil menores de edad.

Fue el caso de Angélica, quien huyó de su hogar en El Salvador luego de que a su hija adolescente comenzaron a acosarla miembros de bandas criminales. La saqué en agosto de estudiar porque era mucho acoso. Si las hijas no le hacen caso a los pandilleros, ellos les hacen algo; por eso viajé, relató para La Jornada desde Chiapas, donde es apoyada por la organización Kaltsilaltik (Nuestros Corazones), parte de Fondo Semillas en la entidad.

Angélica y sus tres hijos fueron detenidos por autoridades migratorias y llevados a una estación. Era una cárcel para mí, pues las camas y cobijas estaban sucias y no había medicinas para los pequeños, aun cuando era fácil que enfermaran porque estaba helado ahí.

Se quejó de que en Migración no le dieron información sobre su derecho a solicitar refugio; sólo me dijeron de la deportación. Una vez fuera, con el apoyo para seguir un proceso de asilo, el reto ha sido encontrar casa y escuela para sus hijos, pues aunque acude para apuntarlos, no hay cupo para ellos. “Yo diría que no lo discriminen a uno sólo porque es migrante, porque uno necesita trabajar y sacar a sus hijos del peligro (…) Como madre uno necesita protección para sus hijos, porque es el dolor más grande que ellos sufran”, pidió Angélica.

Anelís vivió el proceso de solicitud de refugio en libertad, y si bien agradece no haber caído en una estación migratoria (nos cuentan que todo está sucio), la ruta para llegar a México fue dura y transcurrió entre robos y extorsiones. Nosotros venimos acá salvando la vida de nuestros hijos y la de nosotros, y a pesar de que en el país se piensa que todos los centroamericanos son ladrones o huevones, lo cierto es que nosotros no venimos a este país a robarles, venimos por proteger a nuestros hijos, buscando apoyo como seres humanos y como padres.

Laura García destacó la necesidad imperante de que las políticas públicas de migración tengan perspectiva de género, pues si la atención que les brindamos a las mujeres y niñas migrantes no se fija en factores como la violencia sexual que ellas enfrentan en su paso por México y en centros de detención que no están estructurados (...) estamos permitiendo y replicando el problema.