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Los psychos también lloran
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▲ Fotograma de la serie de Joe Belinger.Foto Ap
E

s poco común que un realizador pueda abordar un mismo tema desde el documental y la ficción. Y eso es lo que ha hecho Joe Berlinger en dos producciones para Netflix: Conversations With a Killer: The Ted Bundy Tapes y Ted Bundy: durmiendo con el asesino. El primer título es un documental fascinante, en cuatro partes, sobre la larga entrevista que hizo el periodista Stephen Michaud al célebre asesino en serie titular, en la que nunca admitió haber cometido los crímenes que se le imputan, pero habla de ellos en hipotética tercera persona.

El segundo, que en México se acaba de estrenar en la cartelera y no en la plataforma digital, es una ficción que adopta un punto de vista diferente sobre Bundy, quien este año cumplió 30 años de haber sido ejecutado. A diferencia de otras películas sobre el asesino –la mayoría hechas para la televisión–, Ted Bundy: durmiendo con el asesino no reconstruye sus fechorías (salvo algunos detalles), sino ve a Bundy (Zac Efron) desde la perspectiva de su noviecita santa, Elizabeth Kloepfer (Lily Collins), quien con el apellido Kendall escribió el libro en que se basa el guion de Michael Werwie.

Según la película, Bundy sentía genuino amor por la madre soltera y su pequeña hija, al grado de haberlas tratado siempre con afecto, en contraste con la brutalidad con que mataba a sus víctimas. Por lo tanto, exceptuando un hecho que se revela al final, Liz defendió en todo momento la inocencia de Bundy y se sostenía como su pareja a pesar de las evidencias en contra.

Ese tratamiento oblicuo de la notoria carrera homicida de Bundy es ambicioso, pero poco convincente. Como personaje, Liz no pasa de ser una figura unidimensional cuyos momentos de depresión y alcoholismo no son suficientes para darle un contexto. Y resulta dudoso que el asesino se haya clavado tanto en la relación como para llorar por ella (se supone que los sicópatas carecen de empatía… y por tanto de la capacidad de sentir afecto). En el fondo, Berlinger lo sabe, por lo que Bundy no deja de ser el protagonista en sus roces con la ley, sus dos fugas de prisión y su consecuente juicio final, en el cual él mismo la hizo de abogado defensor.

A todo eso, la actuación de Efron es competente y habla bien de su voluntad de salir del patrón de niño bonito de Hollywood. En efecto, las conocidas apostura y simpatía de Bundy fueron los factores por los que tenía groupies que lo asediaban en el juzgado, incluyendo el amour fou de Carol Ann Boone (Kaya Scodelario), la mujer que aceptó casarse con él en pleno juicio y darle una hija. Sin embargo, como atestiguan las escenas con el verdadero Bundy durante los créditos finales, a Efron le falta esa mirada profundamente turbia que de alguna manera lo delataba.

El resto del reparto es lo que los gringos llaman stunt casting, porque ciertamente parece ironizar sobre el caso. John Malkovich gotea sarcasmo como el juez que condena a Bundy; el fiscal del mismo juicio es interpretado por Jim Parsons (¡Sheldon!), que si bien lo hace con sobriedad no puede escapar de su fama cómica, y hasta aparece Haley Joel Osment, el otrora niño de El sexto sentido, como el oficinista gordito peor es nada con quien Liz intenta rehacer su vida.

También las canciones empleadas en la banda sonora –Lucky Man, de Emerson, Lake & Palmer y The Letter, de los Box Tops, entre otras– pretenden ironizar sobre las situaciones, lo cual le quita gravedad al asunto. Bundy se merece un tratamiento cinematográfico más serio como el asesino en serie cuyas víctimas se calcula llegaron al centenar.

Según suele ocurrir, la aparente verdad –representada por el mencionado documental– resulta mucho más bizarra e inconcebible que la ficción.

( Extremely Wicked, Shockingly Evil and Vile)

D: Joe Berlinger/ G: Michael Werwie, basado en el libro The Phantom Prince: My Life With Ted Bundy, de Elizabeth Kendall/ F. en C: Brandon Trost/ M: Marco Beltrami, Dennis Smith/ Ed: Joel Schaeffer/ Con: Lily Collins, Zac Efron, Angela Sarafyan, Jeffrey Donovan, Kaya Scodelario/ P: COTA Films, Ninjas Runnin’ Wild Production, Voltage Pictures. Estados Unidos, 2019.

Twitter: @walyder