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Mucha corrupción a todos los niveles

La mayoría de las compras de la administración pública, concentradas en 1.5% de proveedores

 
Periódico La Jornada
Lunes 20 de mayo de 2019, p. 18

Desde su posición de oficial mayor de la Secretaría de Hacienda, Raquel Buenrostro Sánchez es responsable de hacer compras por un billón de pesos al año. Es una cantidad comparable con las ventas anuales de América Móvil, principal empresa privada del país, o poco menos del doble de la facturación anual de Walmart, el mayor minorista de México. Había muchísima corrupción y a todos los niveles, dice cuando se refiere a la condición en que comenzó a realizar sus funciones.

Matemática egresada de la Universidad Nacional Autónoma de México y maestra en economía por El Colegio de México, rechaza que la consolidación de compras genere un cuello de botella para la actividad de los proveedores del gobierno.

En entrevista, asegura que 80 por ciento de las compras de la administración pública estaba concentrada en 1.5 por ciento de proveedores.

–El gobierno centralizó en la Oficialía Mayor de Hacienda compras y adquisiciones. ¿Cómo se está dando ese cambio?

–Las funciones públicas donde se detecta mayor corrupción son la impartición de justicia y la compra. Entre más puntos de compra haya, más puntos potenciales de corrupción. El objetivo es tener un mejor control, mayor eficiencia y reducir los puntos potenciales de corrupción. Pensamos, en principio, concentrar 20 por ciento de compras que hace el gobierno, pero que representan 80 por ciento del presupuesto.

–¿Cuál es el volumen de compras? ¿Habla sólo de las que hace el gobierno federal o del sector público en conjunto?

–Del sector público en conjunto. Pero es un cambio gradual. Las compras del sector público en 2018 ascendieron a un billón de pesos. De esa cantidad, 400 mil millones eran de Pemex y de la CFE. De los otros 600 mil millones, los fuertes son IMSS e Issste; luego el resto de los ramos administrativos. La consolidación, porque no es una centralización, se inicia primero en bienes y servicios de mayor impacto, como medicamentos, que fueron 100 mil millones de pesos el año pasado. Generar ahorros ahí es muy representativo por la política de salud del Presidente, de ampliar la cobertura de los servicios médicos y la entrega de medicamentos a población no derechohabiente. La única manera de hacerlo es comprar más con el mismo dinero. Lo que llevamos de avance ahorita es la compra de los antirretrovirales (para pacientes con VIH). Ahí concluimos los procesos de compra con un acompañamiento muy importante de científicos de renombre internacional. Los ahorros en algunos medicamentos fueron hasta de 70 por ciento.

–Las compras son de un billón de pesos. ¿Cuál es el porcentaje de ahorro que se espera alcanzar, en qué periodo y sobre qué universo de compras, sobre todo el billón o las que realiza el sector central?

–La meta es para todo, entre o no en la compra consolidada. Estimamos un ahorro de 20 a 30 por ciento para todas las compras desde el primer año. Y ese porcentaje no se va a ver de manera inmediata, porque tenemos que cubrir pasivos que dejó la administración anterior. En el caso de la Policía Federal, por ejemplo, dejó pasivos por alrededor de 20 mil millones de pesos. En otros casos, los ahorros se direccionan a financiar programas prioritarios del Presidente.

Seis rubros

–¿Cómo ha sido el proceso para traer las compras desde las oficialías mayores de la administración pública a la de Hacienda?

–La consolidación de compras se centra en pocos rubros. Desde Hacienda vamos a consolidar seis: medicamentos, libros de texto, vigilancia, materiales, útiles de oficina y servicios de limpieza. Medicamentos es muy importante. Mientras en oficinas centrales compramos un medicamento en 40 pesos, en una delegación del IMSS lo adquieren en 2 mil 200 pesos.

–¿Así de amplio es el margen?

–Así. En estos lugares ocurren mucho las compras urgentes. Llevan los inventarios al límite, y cuando eso ocurre todo se vuelve urgente. Y cuando ya es urgente, los laboratorios disparan los precios.

–Las instituciones del sector salud tienen experiencia de varios años en consolidar las compras de medicamentos.

–Sí, pero hay un tema de planeación. Lo que hacían es que no mandaban toda la demanda de medicamentos. Luego, durante la ejecución, conforme avanzaba el año, iban requiriendo medicinas adicionales o alguna que no habían solicitado por cualquier razón. Por ejemplo, la administración anterior debió haber pedido vacunas, porque tardan en producirse de seis meses a un año. Las solicitaba dos o tres meses antes de empezar las campañas de vacunación. Como los laboratorios no tienen tanto inventario, se suben de precio.

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Para el Tren Maya se está haciendo un modelo de inversión mixta, afirma Raquel Buenrostro.Foto Cristina Rodríguez

–¿Cuáles eran las prácticas menos deseables?

–Una es la falta de planeación, en la que todo se vuelve urgente.

–Eso puede ser falta de pericia.

–Y cuando todo se vuelve urgente, todo es caro.

Presionar para cambiar las reglas

–¿Era a propósito?

–Cuesta trabajo pensar en descuidos. Por ejemplo, las vacunas. No se me ocurre que un médico no anticipe pedirlas con un año de antelación. Lo otro es que sí había muchísima corrupción de todo tipo y a todos los niveles. En general, del billón de pesos de compras que se está consolidando, 80 por ciento del dinero estaba concentrado en 1.5 por ciento de proveedores. La forma en que se hicieron las compras generó grandes monopolios. La estrategia ahora es presionar para cambiar esas reglas del juego y que haya un mayor número de jugadores.

–En proyectos de infraestructura, como la refinería de Dos Bocas, el Tren Maya o el Corredor Transístmico, ¿la Oficialía Mayor de Hacienda hará las licitaciones?

–Dependerá del modelo de negocio. En el Tren Maya, concretamente, se está haciendo un modelo de inversión mixta. Pero para ir avanzando mientras está listo el desarrollo de la inversión mixta, se está pensando en hacer algunas compras, por ejemplo los rieles. La compra del acero para los rieles la va a asumir el gobierno, al menos una parte. En esa licitación del acero sí vamos a participar nosotros.

–¿Centralizar en la Oficialía Mayor de Hacienda estos seis rubros de compra interrumpió los procesos de funcionamiento del gobierno?

–La prioridad es garantizar la planeación. En el caso del supuesto desabasto de antirretrovirales, en realidad lo que yo tengo conocimiento es de inventarios al límite. Como es un medicamento que no puede dejarse de suministrar ni un día, hubo tensión; el abasto estuvo garantizando todo el tiempo.

–¿El proceso de elaboración e impresión de los libros de texto gratuitos?

–Ese es otro ejemplo de modelos de resistencia. ¿Cómo lo hacía la SEP? Prácticamente eran adjudicaciones directas y cada imprenta negociaba la compra de papel, que representa entre 70 y 80 por ciento del costo del libro. Si la imprenta era muy chiquita, compraba al menudeo y el papel era muy caro. Lo que se hizo fue presionar con un poder de compra de volumen. Se hicieron dos etapas: una, que las imprentas lo hicieran como siempre, que compraran el papel; el otro caso fue que nosotros adquirimos todo el papel para presionar por volumen el precio a la baja y repartimos el papel a las imprentas y ellos cobran la maquila. Encontramos cosas sorprendentes, como que los precios del papel que nos ofrecían eran más altos que los de exportación. Tuvimos que salir a presionar con cotizaciones en el extranjero, por una cuestión de tiempo. No pudimos fallar a favor de extranjeros. Pero los extranjeros sí nos bajaron mucho los pecios. Aquí nos estaban ofreciendo papel en 24 mil pesos la tonelada y en el extranjero en 16 mil.

–¿Va a dar tiempo de hacer todas las licitaciones para que estén todos los libros en agosto en las escuelas?

–Sí. Normalmente cuando uno hace programación o planeación de estas cosas tiene una fecha límite y se guarda un colchón. Lo que nos estamos comiendo es el colchón.

–Este año, ¿cuánto van a ahorrar con las compras consolidas?

–La meta es 200 mil millones de pesos para toda la administración pública federal.

–¿Esos ahorros son los que se están empleando para los programas sociales?

–En el presupuesto se ven como si fueran subejercicios, porque ahora, en lugar de gastar 100, compramos lo mismo con 90. Lo que se hace con este subejercicio, por llamarlo así, se reasigna y se manda a los programas prioritarios. (Una versión más amplia de la entrevista puede ser consultada en La Jornada on line)