Editorial
Ver día anteriorJueves 25 de abril de 2019Ver día siguienteEdiciones anteriores
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UAM: prudencia inaplazable
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e acuerdo con lo pactado el pasado martes, hoy debe realizarse una mesa de conciliación entre las autoridades de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) y los representantes del sindicato de la institución (Situam), durante la cual podrían generarse las condiciones para poner fin a los 84 días de la huelga que desde el primero de febrero mantiene paralizada a esta casa de estudios, la tercera más importante de la capital del país y cuyas actividades tienen incidencia de alcance nacional.

Hasta ahora, el conflicto laboral –que desde hace tres semanas se convirtió en el más largo en la historia de la institución– ha estado marcado por la intransigencia de las partes: si el cierre de la universidad pudo prolongarse de manera tan catastrófica fue porque a lo largo de todo este tiempo ni las autoridades estuvieron dispuestas a mejorar su oferta inicial ni los dirigentes gremiales cedieron en sus demandas.

Estas posturas dieron al traste con todas las pláticas sostenidas a lo largo de estos meses. No podía ser de otra manera, pues una negociación se trata justamente de ceder en algunas de las posiciones propias con el propósito de dar con un punto de encuentro en el que ambas partes puedan sentir que sus demandas han sido escuchadas y atendidas, además de que la oferta de su contraparte responde tanto a la buena voluntad como a sus genuinas condiciones y capacidades.

A esa intransigencia de origen cabe añadir la falta de visión y la incapacidad para comprender que una cosa son las concesiones que se otorgan y exigen en las fases preliminares del conflicto, y otras las que deben contemplarse tras tanto tiempo, cuando ambas partes deben poner por delante de sus posturas, justificadas o no, la viabilidad misma de la institución: si la huelga estalló por un conflicto laboral, hoy debe tenerse en cuenta la tremenda pérdida que el cierre de actividades de la Metropolitana supone para los más de 58 mil estudiantes de licenciatura y posgrado, para los múltiples proyectos de investigación que se encuentran suspendidos, para los trabajadores, las autoridades y, rebasando el ámbito de la casa de estudios, para la capital y la nación.

En este escenario, cabe esperar que finalmente se imponga la sensatez, que se aproveche la ventana de oportunidad abierta por el reciente ajuste en las exigencias del sindicato a un nivel con el que parece plausible hacer el esfuerzo necesario de alcanzar, y que la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, como autoridad en la materia, tome un papel realmente activo en el acercamiento de posiciones para llevar a buen término lasnegociaciones pertinentes.