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El arte es una prenda capaz de incendiar el mundo: Ripstein

Recibe doctorado honoris causa de la Universidad Veracruzana

 
Periódico La Jornada
Jueves 11 de abril de 2019, p. 7

Xalapa, Ver., El Consejo de la Universidad Veracruzana (UV) entregó el doctorado honoris causa al cineasta Arturo Ripstein Rosen, en la Feria Internacional del Libro Universitario 2019, en reconocimiento a sus aportes.

Después de recibir un pergamino y una medalla, Ripstein Rosen habló de sus inicios en el cine, su quehacer en este ámbito y la forma en que se apropió de conceptos como arte. Sin embargo, la parte fundamental de su discurso fue la reflexión sobre el papel del Estado y su mecenazgo en el séptimo arte.

Afirmó que el cine no es un bien prescindible al que se le tome en cuenta cuando haya tiempos mejores, porque cuando lleguen, ya habremos perdido el rostro, la voz y el alma.

Destacó: en este momento de coyuntura no podemos desdeñar al arte, porque proporciona cimientos, nos permite indagar dentro de nosotros mismos; es un compañero imprescindible en el camino, nuestra mirada, nuestra humanidad.

El cineasta, quien debutó a los 21 años con Tiempo de morir (1965), fue enfático al afirmar que el mecenazgo de Estado no debe entenderse como una dádiva, una limosna, recursos sobrantes, que quienes hacemos cine, teatro, literatura, pintura o poesía, debemos aceptar de forma sumisa y agradecer. Es un deber del Estado. Así tiene que entenderlo la sociedad y el gobierno.

No hay crecimiento sin cultura

El hombre, a quien no le gusta contar las películas que ha filmado (28), señaló que no hay crecimiento ni democracia sin cultura; es la única opción que tenemos para enfrentar a la barbarie.

En el foro Sergio Galindo, Arturo Ripstein destacó que el cine es forjador de una cara pública, a partir de la cual nos conocen allá afuera.

Apuntó que el cine no es un lujo del que se puede prescindir: quienes lo hacemos le hemos dado rostro e identidad a nuestro mundo y a nuestros contemporáneos.

Defendió el arte sin propósito, el cine sin causa, para que los creadores, cualquiera que sea su catadura social, creencias y posición, creen sus obras en libertad.

Hijo del productor Alfredo Ripstein, aseguró que su peregrinar de cinco décadas ha sido guiado por la idea de que el arte es una prenda oscura y subversiva, capaz de incendiar el mundo, no reinventarlo.

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▲ El cine indaga en las entrañas de la humanidad, por las preguntas que plantea, expresa Arturo Ripstein, quien tiene una trayectoria de cinco décadas.Foto Sergio Hernández Vega

Ripstein desdeñó el cine con propósito o buenas intenciones. El arte con propósito se llama propaganda y nada más lejano a mi voluntad que hacer un cine que tenga propósito.

Agregó que él, como John Ford, deja los mensajes al telégrafo, porque el arte con un porqué, un para qué y un cómo es domesticado, con precio y patrón, complaciente, edulcorado y suele tener éxito comercial.

El director de El castillo de la pureza (1972) y Cadena perpetua (1978) concibe el cine como un arma delicada, un bisturí para indagar en las entrañas de la humanidad, como lo que da coherencia a las sociedades, pero no por los caminos que propone, sino por las preguntas que plantea.

Para Ripstein el cine no debe someterse, convertirse en un instrumento de las buenas conciencias ni de las buenas intenciones: el cine es hacer arte no por la respuesta, sino por las interrogantes, por la contradicción, no por la armonía.

En su carrera, en la que, admite, hay películas que le han dado premios y elogios, pero también las que sólo han recibido desdén y feroz crítica, siempre ha tratado de no traicionar lo que te dicen las tripas, el corazón y los ojos; a veces pude cumplirlo. He filmado mucho y siempre he buscado que mi realidad no reduzca mi cinta, mi cámara, mis sueños.

Expresó que lo que más le enorgullece es no haber dejado de intentar: no he hecho otra cosa que filmar, no sé hacer otra cosa ni quiero.

Ripstein Rosen recibió el primer doctorado honoris causa que entrega la UV a un cineasta, de manos de Sara Ladrón de Guevara, rectora de esa casa de estudios. En el acto estuvieron Alejandro Pelayo Rangel, director de la Cineteca Nacional, y el cineasta Ricardo Bennet, amigo del galardonado.

Asimismo, se realizó el ciclo Las razones de Ripstein,

La UV también otorgó un doctorado honoris causa al doctor José Sarukhán Kermez, ex rector de la Universidad Nacional Autónoma de México.