Cultura
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Los servidores públicos somos personas sirviendo a las personas
 
Periódico La Jornada
Lunes 18 de febrero de 2019, p. 7

La cultura siempre ha estado en manos de políticos y no de las personas que se dedican al arte o que tienen cierta sensibilidad para reconocer con exactitud qué necesitan las comunidades; por eso en ocasiones se cometieron errores, dice Natalia Toledo (Juchitán, 1967), subsecretaria de Diversidad Cultural en la Secretaría de Cultura federal.

Esa es una de las razones por las que la poeta decidió aceptar la invitación que le hizo Alejandra Frausto, secretaria de Cultura del gobierno de México, para convertirse en funcionaria y estar al frente de una instancia desde la que pretende contribuir a que la riqueza cultural y lingüística del país se fortalezca.

En entrevista con La Jornada, Natalia cuenta que la propuesta para integrarse al equipo de gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador la conmovió, “por el hecho de que eligieran para este puesto a una mujer que hace versos, pues, la verdad, ¿a quién chingados le importan los poetas? Por eso acepté, ya que hacerme visible es una manera de reconocer a las mujeres que me antecedieron, que hablaron una lengua indígena, que vivieron en el anonimato pero que hicieron cosas interesantes dentro de sus comunidades.

Me parece excelente que este gobierno mire a otras personas para hacerse cargo de la cultura, por ejemplo, al escritor y poeta Mardonio Carballo, director de Culturas Populares, pues algunos habían olvidado que los servidores públicos somos personas sirviendo a las personas, no políticos que ponen una barrera. Por eso debemos estar abiertos no sólo a escuchar qué necesita la gente, sino también a la crítica, somos humanos y cometemos errores.

Eso sí, antes de aceptar integrarse a la Secretaría de Cultura, Natalia advirtió: Le voy a entrar, pero si no me gusta, me voy. Hasta la fecha, continúa, el trabajo ha sido intenso, pero muy satisfactorio, pues están echando a andar proyectos que llegarán a comunidades muy vulneradas.

La experiencia y el trabajo en las comunidades cuentan

Para la subsecretaria ninguna de sus actuales responsabilidades le son ajenas, añade, pues lleva años de activista social: “Me han cuestionado estos días que no tengo licenciatura, como si no importara la experiencia y el trabajo que he realizado en las comunidades.

“Por ejemplo, hace 15 años inicié el proyecto El camino de la iguana con el poeta Víctor Cata, un esfuerzo para la defensa de las lenguas indígenas, pues luego de todo el trabajo que implicaba publicar ediciones bilingües, esas obras se quedaban en estanterías o en las bodegas de las librerías, en el mejor de los casos, es decir, no llegaban adonde deberían, pues a la poesía en nuestros idiomas originarios la ven como algo exótico, interesante, como todo lo que es minoría, llama la atención, pero hasta ahí.

“Entonces pensamos que no tenía caso escribir en forma bilingüe si no teníamos lectores en nuestros idiomas en las comunidades. Así nació El camino de la iguana, proyecto de formación de lectores en el que impartimos desde lingüística, hasta historia de nuestro idioma y creación literaria. Enseñamos que hay muchas maneras de nombrar a la poesía en zapoteco: palabra escogida, palabra sagrada, palabra que tiene aroma, que es dulce, poder-verdad.

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Me da mucha esperanza la posibilidad de este cambio, en el que intentaremos sembrar entre los más chiquitos el amor por la cultura, expresó la poeta en entrevista.Foto José Antonio López

Me apoyé en materiales como los sermones matrimoniales o las onomatopeyas del siglo XVI, y a nuestro primer taller, en el que esperábamos 20 personas, acudieron 130, muchos niños. Así comenzamos; el Centro de las Artes de San Agustín Etla nos recibió el proyecto, y contamos con un gran aliado, el maestro Francisco Toledo, alias mi papá.

Arte y activismo

Natalia reitera que proviene de una familia en la que nos enseñaron a dar antes de pedir. Además de su padre, cuya trayectoria artística ha ido a la par de una intensa lucha en favor de diversos proyectos sociales, su madre, Olga de Paz, ya fallecida, fue integrante del Partido Popular Socialista.

“Vengo de Olga y Francisco, con quienes conocí el activismo desde niña. Mi mamá me llevaba a las reuniones del comité del partido, y mi papá, quien ha hecho un trabajo muy visible y muy grande, también me involucró junto con mis hermanos, desde niños. Además, nací en Juchitán, una tierra que jamás será apolítica; desde pequeños expresamos si nos simpatiza un político o no.

“Entonces, nada de lo que ahora hago como funcionaria me es ajeno. Conozco lo que han sido las políticas culturales desde afuera de las instituciones, pues también, por mi papá, conocí muy joven a Rafael Tovar y de Teresa y su trabajo al frente del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, y después como primer secretario de Cultura federal.

“Cuando le comenté a mi mejor amiga que me habían ofrecido ser subsecretaria, me dijo: ‘no necesitas esas cosas’, incluso estuve dos semanas con dolor de barriga y cabeza, no sabía si aceptar, pero lo pensé bien y dije: ‘si no lo hago ahora, me voy a arrepentir de que por miedo o flojera no me atreví a hacerlo’, pues es cierto, quizá yo no necesito, pero sí puedo ayudar a miles de personas.

“Quiero que cuando termine mi labor aquí, quienes estamos trabajando en tantos proyectos, como piedras engarzadas en un collar, es decir, todos unidos por un solo objetivo, hayamos hecho algo para que por lo menos a los niños que hoy les da pena hablar su lengua sientan que es necesario y bello hacerlo, que se sientan acompañados y apreciados. Ésa podría ser una de tantas políticas públicas.

“Si la vida nos alcanza vamos a hacer algo bueno. Me gustan los cambios, los necesito. Me da mucha esperanza la posibilidad de este cambio, en el que intentaremos sembrar entre los más chiquitos el amor por la cultura, la importancia de la diversidad cultural y la riqueza de nuestras lenguas.

“Antes de aceptar la subsecretaría le dije a mi papá: ‘sin tu venia no voy a aceptar’, entonces él me respondió :‘voy a extrañar a mi poeta, pero si tú quieres hacerlo, hazlo, y haz bien las cosas’.”