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Desde otras ciudades

El viejo Buenos Aires se mezcla con el mestizaje que trae la modernidad

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▲ "Mi Buenos Aires querido, cuando yo te vuelva a ver no habrá más pena ni olvido": Carlos Gardel.Foto Ap
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n su época dorada, a principios del siglo XX, la fabulosa riqueza del campo llegaba a Buenos Aires, su impacto todavía se puede ver en las joyas arquitectónicas diseminadas por toda esta ciudad de 3 millones de habitantes.

Pero desde fines de la década de 1940 Argentina ha experimentado un retroceso caracterizado por dictaduras militares, corrupción y una crisis económica tras otra. Casi todos los edificios tienen grafitis y buena parte del sistema de transporte, si bien funciona no ha sido modernizado desde los años 60 del siglo pasado.

Sin embargo, Buenos Aires aún es un destino turístico maravilloso: sus porteños, su legendaria vida nocturna y sus restaurantes, así como su cultura, que dio nacimiento al tango.

Toda visita debe incluir un pasada por los balcones de la Casa Rosada, o la casa de gobierno, desde donde Eva Perón y su marido Juan Perón hicieron vibrar a multitudes. Se encuentra en la Plaza de Mayo, famosa por las madres de 30 mil desaparecidos durante la última dictadura militar (1976-1983) que la caminaban en círculo con pañuelos blancos en la cabeza reclamando por sus familiares.

Hasta no hace mucho los restaurantes ofrecían carne, empanadas, algunos platos italianos y... más carne. Pero han surgido una cantidad de restaurantes que hacen de Buenos Aires un destino apetecido por los amantes de la buena comida. De moda se puso la cerveza artesanal y los chefs comenzaron a experimentar con tradiciones de otras culturas. Hay restaurantes que venden alimentos coreanos o comida de mar colombiana.

La historia del papa Francisco genera grandes negocios en su ciudad natal, donde abundan las visitas guiadas, que recorren los sitios que frecuentaba el pontífice cuando era el cardenal Jorge Mario Bergoglio. Incluyen paradas en Flores –el barrio de su infancia–, sus escuelas y la catedral metropolitana donde fue arzobispo.

San Telmo, uno de los barrios más antiguos de la ciudad, es hoy un centro de artesanos. Los domingos se colocan cientos de puestos callejeros en torno a la Plaza Dorrego y venden antigüedades, artículos de cuero y muchas otras cosas.

Y desde siempre: el tango. Con frecuencia se pueden ver a parejas bailar en la calle y hay numerosos sitios con muy buenos espectáculos tangueros, incluidos el típico Café Tortoni y el Viejo Almacén de San Telmo. Pero lo mejor es visitar una milonga, como se denomina a los lugares donde los porteños se reúnen a bailar tango.

Ap