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Reviven consignas y sonidos del movimiento del 68 en la Plaza de las Tres Culturas

Clausuran la primera edición del ciclo Arcadia con las proyecciones al aire libre de la emblemática película El grito y de Olimpia

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▲ Durante la función de la película de Leobardo López Arretche, realizada la noche del domingo. La cinta fue restaurada por la Filmoteca de la UNAM.Foto Jesús Villaseca
 
Periódico La Jornada
Martes 2 de octubre de 2018, p. 8

Meteora Torres, estudiante, observa en una pantalla gigante los fotogramas de la película El grito, en los que aparece el edificio Chihuahua, en la Plaza de las Tres Culturas, en Tlatelolco.

Luego, voltea y ve en vivo el mismo edificio en el que en 1968 se reunieron estudiantes y oradores del mitin del movimiento estudiantil, poco antes de que se ejecutara la masacre.

Le da escalofrío, dice, porque no cree que hace 50 años fueron asesinadas personas en ese mismo lugar.

Ella, como muchas personas, vivieron la emoción de ver y escuchar in situ los gritos, la tensión, los momentos en que los estudiantes fueron levantados por el Ejército, o asesinados por francotiradores. Son las escenas de la película El grito, emblema del celuloide sobre el movimiento estudiantil, la cual fue proyectada la noche del domingo en un cine al aire libre, en el set metafísico perfecto: la plaza en que se dio el hecho.

Fue como estar en un lugar exótico, como cuando te cuentan lo que sucedió en un sitio y luego lo puedes revivir ahí mismo. La vibra te hace viajar..., comentó Meteora, quien llegó a la exhibición de la versión restaurada de la emblemática película (México, 1968) de Leobardo López Arretche, así como de Olimpia (México, 2018), de José Manuel Cravioto, que completó la función doble que fue la clausura de Arcadia, Primera Muestra Internacional de Cine Rescatado y Restaurado, que organizó la Filmoteca de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

La programación de esta primera edición incluyó películas nunca vistas en México, así como obras rescatadas y restauradas de diversos acervos de Europa, América Latina y Estados Unidos. La muestra ofreció más de 40 títulos proyectados en formatos digitales y en 35 milímetros. Exhibió siete estrenos y ocho películas restauradas. Hubo mesas de análisis y conciertos.

Cine permanencia voluntaria

El domingo gente de todas las edades degustó la permanencia voluntaria y sufrió la incomodidad de ver cine de pie. No importó. La curiosidad, el interés, la pasión del tema del 68 conectó al variopinto público que compartió sensaciones y emociones por el deseo de justicia social.

Alrededor de las siete, taquillas imaginarias invitaban a la doble-función. Primero se proyectó El grito, registro que los estudiantes del Centro Universitario de Estudios Cinematográficos de la UNAM realizaron sobre el movimiento, y Olimpia, primera película de ficción producida por la universidad sobre dicho suceso y pionera en México en utilizar rotoscopía, técnica que consiste en filmar en acción viva en la que luego se pinta cada uno de los fotogramas.

Atractivo cartel que hizo acercarse al lugar a vecinos –algunos ataviados con pijama, frazada y cojines para sentarse–, estudiantes universitarios con genética de compromiso social, y muchos adultos… con el deseo de revivir parte de su historia. Fue cine en escenario real, una experiencia distinta.

Gritos de esperanza

Para Albino Álvarez Gómez, subdirector de Rescate y Restauración de la Filmoteca UNAM y curador de la muestra, “restaurar sonidos, voces, consignas o marchas no es lo mismo que recuperar El grito, porque muchos son los gritos y esperanzas que simbolizan a esta película: la de varios alaridos a la vez, ahora rencontrados y restablecidos después de casi 50 años con la misma demanda: justicia”.

Albino, cineasta de larga trayectoria, contó que esta primera muestra se hizo con el esfuerzo de unas 20 personas y el apoyo de más de 11 acervos de la Federación Internacional de Archivos Fílmicos, que ayudaron a esa magia intacta de aquello recuperado, rescatado, y vuelto a ver. Nuestra filmoteca es una especie de arca, y nosotros, los que laboramos en ella, no solamente buscamos la plata en las emulsiones de las cintas, sino también el oro que se refleja en la nigromancia de los contenidos, claves y signos fundamentales para la historia moderna de nuestro país.