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Tiene en la mira unificar el cetro mosca que ganó el sábado

Coronarse de nuevo representó varios triunfos para Ibeth Zamora
 
Periódico La Jornada
Lunes 28 de mayo de 2018, p. 3

Fueron varias victorias para Ibeth Zamora. Algunas de aspecto imperceptible, simbólico, y otras, encomiables. La mayor fue volver a ser campeona del mundo al derrotar sin asomo de duda a la estadunidense Melissa Mc Morrow la noche del sábado en la Ciudad de México. Eso representó conquistar su tercer título en una división distinta, ahora en peso mosca del Consejo Mundial de Boxeo (CMB). Escalar categorías era una competencia encarnizada entre los hombres en este deporte espectáculo.

Pero en los detalles está la otra grandeza que Ibeth no quiere dejar pasar. Ella encuentra en estas minucias aportaciones a su preocupación por hacer menos asimétrica la situación de las mujeres en el boxeo.

Incluso en un detalle como el cinturón que gané, que tiene el mismo diseño que el de los hombres, recapitula; antes era más pequeño y representaba una florecita. Hoy creo que lo que dice este cambio es que el esfuerzo y valor que tiene es el mismo, considera Zamora.

Después de cuatro años de dominio, Ibeth perdió el título minimosca del CMB ante Esmeralda Moreno. Fue una derrota inesperada y que la hizo replantear toda su carrera. Incluso ya acariciaba la idea del retiro.

Hizo cambios profundos, regresó con gente que fue clave en aquella conquista de marzo de 2013 en Japón, en una misión difícil y de la que retornó como campeona. Cuenta que el sábado revivió ese ímpetu que tal vez había perdido, volvió a sentir la energía en su cuerpo y el deseo voraz de ganar. Era como si estuviera de nuevo en el salón Korakuen, hace cuatro años en Tokio.

Empezar de nuevo, estar otra vez en cero me dio otra perspectiva y un nuevo sueño, explica la flamante campeona; yo pegaba y me cuidaba de la derecha de Melissa y todo me salió bien, incluso pensé que la iba a terminar antes. Fue muy emocionante regresar.

Ibeth siente además ese orgullo que antes sólo presumían hombres como Julio César Chávez, Jorge Arce, Érik Morales y Juan Manuel Márquez, como campeones en distintas divisiones. Veía a los hombres que se daban ese gusto y me decía: yo también quiero vivir eso, relata; ya di este paso, ahora quiero más, me gustaría unificar, pero después intentar en supermosca.

Zamora insiste en otras victorias. Este regreso no sólo es una aspiración individual de una peleadora. Está convencida de que una lucha individual de las mujeres es para todas y, por tanto, para todos.

Una aporta una cosa mínima, pero esperamos que eso contagie a otras mujeres, aunque también a promotores y empresas y a toda la sociedad, expresa emocionada; y bueno, esperamos que al final termine por reflejarse en mejorar los salarios de las boxeadoras, que siguen muy por abajo del de los hombres.

Ibeth antes peleaba con el sobrenombre de La Roca, con sus connotaciones de dureza y fuerza. Ahora cambió por el mote de La Guerrera Otomí, porque quiere refrendar su condición de mujer indígena.

“El cambio dice mucho, sigo siendo La Roca, pero es parte de mi renacimiento. Un antes y un después que empezó el sábado y no sabemos hasta dónde llegará”, concluye.